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CANNES 2025 Quincena de los Cineastas

Valéry Carnoy • Director de La Danse des Renards

"Quería mucho nerviosismo, con la mezcla exacta de violencia y ternura"

por 

- CANNES 2025: El cineasta belga explora temas como la imposición de la virilidad y la relación con la violencia en su primer largometraje

Valéry Carnoy • Director de La Danse des Renards
(© J. Glassberg)

El cineasta belga Valéry Carnoy habla sobre su primer largometraje, La Danse des Renards [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Valéry Carnoy
ficha de la película
]
, presentado en la Quincena de los Cineastas del 78.º Festival de Cannes, en el que desarrolla temas ya abordados en sus cortometrajes —la imposición de la virilidad y la relación con la violencia— a través de la agitada trayectoria de un boxeador muy joven que, tras una lesión, se cuestiona las razones de su pasión y se enfrenta a sus primeras penas como adulto. El largometraje constituye también la historia del fin de una amistad.

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Cineuropa: ¿Cómo nació este proyecto?
Valéry Carnoy: Recordé una sensación que tuve en la adolescencia y que cambió mi manera de ver el mundo, y probablemente mi destino. Tenía 15 años, estaba en un internado deportivo y, tras un accidente, perdí mucha sangre. Los médicos y mi madre decidieron no hacerme una transfusión, así que estuve extremadamente débil durante tres meses y tuve que dejar el deporte. Eso me hizo muy sensible a las relaciones de poder que se desplegaban entre los alumnos. Ya no podía defenderme y empezaron a atacarme. Esa debilidad me llevó a cuestionarlo todo, en un momento en que la personalidad aún se está formando. Quería trasladar a la ficción todas esas sensaciones y sentimientos. Lo que me interesaba era que el personaje masculino, en principio, no tiene nada que lo predestine a la exclusión, ya que es un campeón al que todos admiran. Pero la complejidad de la presión del grupo acabará llevándolo a la exclusión. Ese instante en que pasas a ser el acosado es algo que ocurre casi de la nada.

En la película, el cuerpo cambia a raíz de un accidente, pero la adolescencia es también un cuerpo que cambia fuera de todo control.
Cuando eres adolescente, el cuerpo cambia de forma radical e imprevisible: un día te ves bien, al siguiente te ves horrible. Cuando hicimos el casting, buscábamos boxeadores de alto nivel con cuerpos inesperados. Son cuerpos híbridos, entre la infancia y la edad adulta. Por eso quería adolescentes reales, no jóvenes adultos interpretando a adolescentes.

Está la debilidad del cuerpo y el sufrimiento. Camille cruza el umbral de la adolescencia a la edad adulta y aprende que tendrá que convivir con el sufrimiento.
Sí, mucha gente piensa que lo que tiene es un problema psicosomático, que necesita encontrar una solución. Pero no hay solución, es como una especie de “burnout”. Es como si su cerebro intentara advertirle de que el boxeo no es —o ya no es— para él. Se enfrenta a la presión del grupo y decide asumir un último combate, pero tiene que aceptar el dolor.

Lo que experimentan es una primera ruptura, el fin de su amistad.
Me gusta la idea del “bromance”, porque integra el amor, no una atracción sexual, sino una admiración profunda que hace que te sientas bien con alguien. Recuerdo que cuando era joven me asustaba sentirme tan cómodo con chicos, me lo cuestionaba. El flechazo amistoso es amor. Para mí era importante que se percibiera ese amor, ese respeto, esa admiración. La decepción de Matteo es aún más terrible cuando deja de entender a Camille. Es una decepción casi amorosa.

¿Cuál fue el mayor desafío?
Tengo una auténtica obsesión por la interpretación. Como contaba con muy pocos actores profesionales, hicimos muchísimos ensayos. Tengo dos técnicas para garantizar que la interpretación sea buena. La primera es comprobar que los actores creen en las palabras y en los personajes, y eso implica muchas lecturas y discusiones. La otra, junto a mi director de fotografía, consistió en entender que a veces es el lugar donde colocas la cámara, la forma en que sitúas a los actores, lo que les hace quedar mal. No son necesariamente ellos los que no interpretan bien el diálogo, podemos ser nosotros los que estamos mal colocados, con un punto de vista equivocado. Y luego quería mucho nerviosismo y la mezcla adecuada de violencia y ternura.

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(Traducción del francés)

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