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CANNES 2025 Semana de la Crítica

Pauline Loquès • Directora de Nino

"Me interesaba ver cómo la banalidad del día a día continúa en un momento excepcional de la vida"

por 

- CANNES 2025: La cineasta francesa habla sobre el origen de su primer largometraje y explica su búsqueda del equilibrio entre un tema dramático y un tratamiento sutilmente absurdo

Pauline Loquès • Directora de Nino
(© Lucie Baudinaud)

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, presentada en la Semana de la Crítica del 78.º Festival de Cannes, es el primer largometraje de la francesa Pauline Loquès.

Cineuropa: ¿De dónde surgió la idea inicial de Nino?
Pauline Loquès: De mi encuentro con la productora, Sandra da Fonseca. Había hecho un cortometraje de 30 minutos sobre la despedida de soltera de una joven. Sandra me propuso hacer un largometraje. En aquella época, en mi familia había un joven que padecía un cáncer mucho más grave y agresivo que el de la película y que murió a los 37 años. Estaba muy obsesionado con esta cuestión y, evidentemente, abatido por la tristeza y, en cierta medida, por un sentimiento de injusticia. Fue algo bastante instintivo, con el deseo de encontrarle un sentido a la enfermedad, de reinventar la historia, de salvar también a un personaje. Así que el personaje de Nino me vino a la mente de forma espontánea, mientras escribía: un joven un poco perdido en la vida, al que le iban a diagnosticar un cáncer. Y seguí su deambular como si fuera él quien me hubiera mostrado el camino.

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¿Cómo encontrasteis el tono de la película, que es naturalmente un drama, pero que no produce en ningún momento una sensación de pesadez?
Tiene mucho que ver con mi personalidad. Incluso si quisiera escribir el mayor de los dramas, creo que siempre acabaría introduciendo un poco de ridículo o de humor, porque no puedo evitar verlo incluso en los momentos más tristes. La vida nunca es blanco o negro; siempre hay tonalidades grises. Esto también se debe a que la vida sigue su curso alrededor de Nino. A él le llega el diagnóstico como un jarro de agua fría, pero no hay una losa que lo cubra todo y tiña su entorno del gris de la tragedia. A su alrededor, la gente sigue viviendo, la ciudad sigue viviendo. De ahí nace el tono, de ese ligero desfase permanente. Estaba presente desde la escritura, pero durante el rodaje nunca empujé a los actores a ser graciosos. Después, ese equilibrio se construyó en el montaje, donde tuvimos mucho cuidado a la hora de mantener la seriedad respecto al tema y no hacer nunca nada fuera de lugar. Al mismo tiempo, había que permitir que el público, en ciertos momentos, pudiera encontrar cosas divertidas.

¿Y la elección de situar la acción a lo largo de tres días? ¿Es una cuestión de ritmo?
Ya lo había hecho en mi cortometraje, así que creo que tengo una pequeña pasión por los relatos crónicos y las historias que se desarrollan en un tiempo limitado, incluso como espectadora. Y, mientras escribía, me di cuenta de que lo que realmente me interesaba era lo anodino dentro de los grandes momentos. Hay dos acontecimientos importantes: el anuncio del diagnóstico y el inicio del tratamiento, pero me dije a mí misma que debía haber un tiempo muerto entre estos dos momentos. ¿Qué pasa entre medias? Hay días y noches que hay que vivir. ¿Cómo va a superarlos? Tenía interés en ver cómo la banalidad de la vida cotidiana continúa en un momento excepcional de la vida. Me gusta explorar lo trivial, lo cotidiano, lo banal, y tenía curiosidad por saber qué podía estar pasando durante este periodo de espera.

La amistad y la familia también ocupan un lugar central en la película.
Nino es joven. Cuando no tienes ni 30 años y te dicen que tienes que venir acompañado de alguien a una sesión de quimioterapia y que hay que extraerte esperma o nunca tendrás hijos, ¿quién es la persona adecuada para acompañarte? ¿Son necesariamente tus padres? ¿O tus amigos? ¿O alguien a quien no conoces muy bien? También abordé la idea del reloj biológico masculino, que en la vida real nunca existe para los hombres. Todo ello me permitió adentrarme en temas muy generacionales como la reproducción y los lazos sociales.

Tu película es también, en cierto modo, el retrato de una generación joven un poco desorientada, escéptica con respecto a la vida profesional y en busca de otros horizontes.
Hay una frase en la película que dice: “No finjamos que todo va bien”. Es una generación que padece un sufrimiento difícil de definir, pero existe un malestar bastante extendido o, en cualquier caso, una dificultad para encontrar su lugar, para encontrar sentido. Lo que le ocurre a Nino es sumamente grave, pero las personas que lo rodean tampoco están bien, y lo cierto es que no existe una jerarquía clara del sufrimiento. ¿A qué puede aferrarse Nino si ni siquiera su entorno, que no tiene ninguna enfermedad, parece estar feliz?

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(Traducción del francés)

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