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CANNES 2025 Un Certain Regard

Hubert Charuel y Claude Le Pape • Director y coguionista de Météors

"Aquí hay una toma de conciencia sobre lo que vemos y sobre lo que no vemos"

por 

- CANNES 2025: El cineasta y su coguionista explican lo que hay detrás de una buena película sobre la amistad anclada en un territorio de "la Francia vaciada"

Hubert Charuel y Claude Le Pape • Director y coguionista de Météors
(© Fabien Lemercier)

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, presentada en la sección Un Certain Regard del 78.º Festival de Cannes, es el segundo largometraje de Hubert Charuel tras Un héroe singular [+lee también:
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(presentada en la Semana de la Crítica de 2017 y galardonada con varios premios César en 2018), y ambos guiones han sido escritos por el director junto con Claude Le Pape.

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Cineuropa: ¿De dónde surgió la idea de la película? ¿Del territorio en el que se desarrolla o de la historia en torno a la amistad?
Hubert Charuel: De ambos. Y había que encontrar un equilibrio entre estas cuestiones relacionadas por el hecho de que tanto el territorio como sus habitantes se intoxican para sobrevivir.

Claude Le Pape: Ese territorio cristaliza lo que se conoce como la “diagonal del vacío”: una ciudad desierta, que pierde habitantes año tras año y donde apenas queda nada más allá de las subvenciones para este “vertedero nuclear”. Hubert se inspiró en Saint-Dizier, donde vivió hace 15 años.

H.C.: Aunque para mí, que vivía en la granja de mis padres, esta ciudad representaba el acceso al cine y a la cultura, lo normal es querer marcharte de Saint-Dizier cuando creces. Te das cuenta de que no es necesariamente el tipo de lugar donde quieres pasar tu tiempo.

C. Le P.: También queríamos centrarnos en un dúo —o incluso un trío— de amigos muy cercanos que son casi hermanos, así como en ese vínculo entre la amistad, el amor fraternal y el amor en general.

¿Cómo hicisteis para dotar de dinamismo a la narración en plena “diagonal del vacío”?
C. Le P.: Tanto el personaje de Mika (Paul Kircher) como el de Dan (Idir Azougli) tienen el reto de librarse de los riesgos legales que afrontan, y en el caso de Dan, el desafío es de vida o muerte. En Un héroe singular era “quiero salvar a mis vacas”, mientras que aquí es Mika —ya que vemos la historia principalmente desde su punto de vista— quien quiere salvar a su amigo de una potencial muerte. Pero ¿realmente se le puede salvar? Esa es la pregunta que impulsa el relato.

¿Y qué hay del tema del almacenamiento de residuos nucleares? ¿Hasta qué punto queríais transmitir un mensaje ecológico?
C. Le P.: Dan se droga para sobrevivir, y la región de Haute-Marne hace lo mismo para sobrevivir económicamente. Su amigo Tony (Salif Cissé) fabrica “contenedores” para residuos nucleares porque es el único sector donde hay trabajo en la construcción. Hay un paralelismo con el alcohol, que arruina vidas sin que necesariamente se perciba: cubrimos de hormigón los “vertederos nucleares” y ya nos ocuparemos más adelante. Para Mika, hay una toma de conciencia sobre lo que vemos y lo que no vemos. Estos “vertederos” son también una metáfora de la adicción de Dan, que va agravándose progresivamente. ¿Somos capaces de levantarnos cuando hemos caído tan bajo? Hay un mensaje político en la película, pero también es un recurso narrativo.

H.C.: Está la cuestión de la adicción y la del negacionismo. Yo crecí entre los dos “vertederos nucleares” de esa región. Fue cuando me instalé en París cuando pensé: “¡Vaya, ahí hay residuos nucleares!”. Ocurre en ese territorio porque fue el único que lo aceptó. Nuestro mensaje no es tanto criticar la energía nuclear como reflexionar sobre el hecho de que todos nuestros residuos nucleares se almacenan en una sola región. Y eso no es todo, porque el lago Der, que mencionamos en la película, se creó para evitar inundaciones en París, y para construirlo tuvieron que arrasar tres pueblos. Es una región complicada, y siempre que hay algo delicado que eliminar, es allí donde la gente lo lleva, porque no causa demasiado revuelo.

¿Diríais que se trata de una película sobre el fin de la juventud y el paso a la adultez?
C. Le P.: Lo que observamos es que todo el mundo hace tonterías y bebe cerveza en la bolera, pero llega un momento en que algunos se vuelven alcohólicos y otros no. Y entonces deja de resultar gracioso. Ya no son chavales de instituto que roban gatos; son adultos y, por tanto, se enfrentan a consecuencias legales mucho más graves y reales. Estos dos personajes, llenos de ingenuidad y bondad, toman conciencia de la gravedad de la situación.

H.C.: Queríamos abordar un tema y unos personajes de los que se habla poco, pero también tomar prestados ciertos códigos del cine de género: empezar como una “buddy movie” con un toque de comedia para después virar hacia el drama social con una pizca de melodrama. También tiene un toque de película policíaca y de ciencia ficción con los “contenedores nucleares”, pero era fundamental mantener el foco en los tres amigos.

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(Traducción del francés)

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