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CANNES 2025 Competición

Dominik Moll • Director de Dossier 137

"¿Las películas pueden cambiar algo, o solo interesan a los que están de acuerdo con lo que muestran?"

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- CANNES 2025: El director francés habla sobre el movimiento de los chalecos amarillos francés y la brutalidad policial que lo siguió, y se hace algunas preguntas incómodas

Dominik Moll • Director de Dossier 137
(© 2025 Fabrizio de Gennaro para Cineuropa - fadege.it, @fadege.it)

El cineasta francés Dominik Moll plantea algunas preguntas incómodas en Dossier 137 [+lee también:
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, presentada en la competición oficial del Festival de Cannes y protagonizada por Léa Drucker. Durante una mesa redonda en el marco del festival, el director profundizó en el proceso de creación de su nueva película.

“No me siento a gusto en las protestas, y no soy un ‘manifestante habitual’. Cuando preparaba la película, fui a una manifestación con la policía, y fue bastante extraño. Me pusieron un casco y me dieron protecciones para los hombros, y me sentí un poco estúpido. También me dio una idea de lo que es estar al otro lado, donde esperas durante horas y de repente todo el mundo echa a correr, sin que ni siquiera sepas por qué”.

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Moll admite que pudo identificarse con algunos agentes. “No con aquellos que tienen un claro problema con la violencia, sino con los que hacen control de masas durante las manifestaciones, a los que colocan en una situación difícil y complicada. Durante el movimiento de los Chalecos Amarillos se les dijo: ‘Esto es la guerra. Esto es el caos. El país está en peligro, y aquí tenéis las armas antidisturbios y las granadas’. Por supuesto que iban a usarlos. No digo esto para excusar comportamientos individuales que deberían ser sancionados y castigados, pero el verdadero problema está en la jerarquía y en el hecho de que a las víctimas de esa posible violencia policial no se las reconozca como víctimas”. Incluso cuando resultaron gravemente heridas.

El director se topó con muchos detalles extraños, incluso absurdos, durante su investigación. “Por eso era tan importante pasar unos días con la IGPN (Inspección General de la Policía Nacional). De lo contrario, no habría hecho la película. Uno de los investigadores me dijo que la BRI, que combate a los terroristas o interviene en situaciones con rehenes, nunca debería haber hecho control de masas. ¡No saben cómo hacerlo! Les pidieron que se incorporaran en el último momento, así que fueron a Decathlon y compraron cascos de skate. En un caso real, los identificaron precisamente por esos cascos de Decathlon”.

“En Francia están realmente militarizados. Son como robocops. Cuando miras manifestaciones de hace 20 o 30 años, es como si fueran por ahí en camiseta. Eso los deshumaniza, y los proyectiles antidisturbios son realmente peligrosos. Los sindicatos policiales, sobre todo los de extrema derecha, piden más armas y transmiten la sensación de que están ahí para proteger a los que ostentan el poder y no para servir a la población”.

Moll ya había abordado las investigaciones policiales en La noche del 12 [+lee también:
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. En esta ocasión, muestra a la policía investigando a la propia policía. “La IGPN siempre me ha fascinado porque nadie sabe nada de ellos. Sus compañeros los desprecian y sienten que son unos traidores. Los medios dicen que no hacen su trabajo y yo me preguntaba: ‘¿Se lo toman en serio o simplemente encubren cosas?’. ¿Cómo lo hacen mientras les llueven críticas por todos lados?”.

“Luego está toda la cuestión del sesgo. Con Gilles Marchand, mi coguionista, pensamos: ‘¿Y si nuestra investigadora procede de la misma ciudad que los manifestantes?’. Con el movimiento de los Chalecos Amarillos, mucha gente era del mismo origen social que los policías. No entendían por qué les impedían ver a Macron”.

Drucker fue su primera opción para el personaje principal, Stéphanie. “Nunca he escrito un papel para un actor o una actriz, pero durante el proceso de escritura pensé cada vez más en ella. Había trabajado con Léa hace diez años en Des nouvelles de la planète Mars [+lee también:
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; era un papel pequeño. En este caso, incluso oía algunos diálogos con su voz.”

Continuando su colaboración con Marchand, la investigación y la documentación fueron claves. “Leer, reunirse con abogados, víctimas, magistrados y periodistas, ir a la IGPN… Estaba claro que todo se contaría desde el punto de vista de una investigadora, para obtener una visión matizada y equilibrada de la situación. También constatamos la importancia de las imágenes y los vídeos procedentes de cámaras de videovigilancia policial o de smartphones de aficionados, y cómo se localizan y se analizan. Aunque ni siquiera una imagen es objetiva, todo depende de quién la mire”.

En la película, Stéphanie escucha de un testigo: “Sabes que esto no va a cambiar nada”. Moll también reflexiona sobre ello. “Es una pregunta real: ¿las películas pueden cambiar algo, o solo interesan a los que están de acuerdo con lo que muestran? Espero que al menos se abra un debate sobre cómo es el mantenimiento del orden durante las manifestaciones y qué cosas deberían cambiarse. Nuestro expresidente ha sido acusado de corrupción y afirma que es inocente. ¿Por qué es tan difícil admitir un error? Todo el mundo los comete. Aunque los políticos no cambien de actitud, quizá esas víctimas vean la película y piensen: ‘Al menos alguien se interesa por nuestro sufrimiento’”.

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(Traducción del inglés)

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