CANNES 2025 Quincena de los Cineastas
Antony Cordier • Director de Classe moyenne
"Me reconocí en el personaje principal, en su situación, sus reacciones, sus complejos y sus problemas"
por Teresa Vena
- CANNES 2025: El director francés utiliza el humor para hablar sobre prejuicios y privilegios basados en la clase social en nueva sátira

La Quincena de los Cineastas de Cannes de este año ha contado con la presencia del director francés Antony Cordier, que presentó la sátira social Classe moyenne [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Antony Cordier
ficha de la película], en la que el lema “comámonos a los ricos” reina por encima de todo. Nos hemos sentado a hablar con el cineasta sobre su conexión personal con la historia, sus decisiones de casting y el concepto detrás de la escenografía.
Cineuropa: ¿Qué es lo que más te interesaba de esta historia? ¿Hubo algún momento detonante que te hiciera querer profundizar en ella?
Antony Cordier: En realidad no es un guion original mío. Fue mi productor quien me preguntó si estaba interesado en hacer la película. Pero el punto de partida del guion procede claramente de una experiencia personal del autor. Se encontró una vez en una situación similar a la que se ve en la película, cuando estaba de vacaciones. Me reí mucho al leer el guion. Yo mismo vengo de un entorno obrero y he experimentado una movilidad social. Me reconocí en el protagonista, Mehdi: en su situación, sus reacciones, sus complejos y sus problemas. Ya había abordado estos temas en mis películas anteriores, y probablemente no habría vuelto a ellos por iniciativa propia. Así que poder adaptar el guion de otra persona fue una gran oportunidad para encontrar una nueva perspectiva sobre todo ello.
¿Cuáles fueron los cambios más importantes que introdujiste en el guion?
La estructura es prácticamente la misma. Mi coautor y yo trabajamos más en detalle las situaciones, intentando llevarlas un poco más lejos. Añadimos una profesión para uno de los personajes principales: la convertimos en actriz y lo utilizamos para desarrollar su relación con su hija, que también aspira a ser actriz. Además, todos los personajes eran blancos en el guion. No creo que eso represente el panorama actual francés, así que quise incorporar otros personajes sin subrayar necesariamente el tema de la diversidad o de los orígenes extranjeros. Pero sí nos permitió mostrar cómo personas de origen magrebí, en este caso, también han progresado y quieren seguir avanzando a nivel social.
La historia entra en bastante detalle en el ámbito legal. ¿Realizaste mucha investigación en ese terreno? ¿Qué importancia tiene para ti la autenticidad?
Con temas como este es normal recurrir a asesores. Conozco a algunos abogados a los que pedí que revisaran los aspectos más importantes. Pero, aparte de eso, no hice una investigación técnica más profunda; no era necesario. Sí investigamos, en cambio, casos similares al que tratamos en la película. Y resulta fascinante comprobar que bastantes figuras famosas y muy queridas han estado implicadas en este tipo de situaciones, concretamente empleando a trabajadoras domésticas de forma ilegal. Es curioso porque son ricos y conocidos, pero aun así se exponen a este tipo de escándalos. Les ocurrió, por ejemplo, a Francis Ford Coppola y a su hija Sofia: tenían un apartamento en París donde empleaban a varias personas de Mauricio y fueron denunciados por ello.
¿Puedes hablarnos más sobre la escenografía de las dos casas de las familias?
A nivel visual queríamos que hubiera diferencias claras. Pero era importante que la casa de la familia Azizi, la más humilde, no pareciera demasiado miserable. Trabajamos con el equipo de decoración intentando mantener todo lo más realista posible. Una de las diferencias clave está en el sonido: en la mansión de la familia rica se perciben mucho el silencio, el viento y la naturaleza, mientras que en la casa de la familia más humilde se oyen a los vecinos y a la gente hablando y divirtiéndose. Los ricos están aislados, experimentan más soledad.
¿Cómo se formó el reparto de la película?
Intentamos pensar en parejas de actores interesantes. En el caso de la familia Azizi, existía el riesgo de que se percibieran como tristes o patéticos, y era fundamental que resultaran cercanos. Por eso buscamos intérpretes con un temperamento cómico. Ramzy Bédia, que interpreta a Tony, por ejemplo, suele trabajar en comedias y sketches y es humorista. Tenía que encarnar al payaso poco competente que comete muchos errores. Su interpretación evita la miseria y aporta un componente burlesco al personaje. También queríamos ese tipo de energía cómica para el resto del reparto. Y buscábamos crear parejas de actores que no suelen trabajar juntos, pero que son bastante conocidos en Francia. En cuanto a los jóvenes, Sami Outalbali, que interpreta a Mehdi, me llamó la atención cuando lo vi hace unos años en una película proyectada en Cannes, y esperaba trabajar con él al menos una vez. En cuanto a las chicas, ya conocía a Mahia Zoukri por algunos cortometrajes en los que había participado y, por último, Noée Abita llegó a nosotros a través del casting.
(Traducción del inglés)
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