Morad Mostafa • Director de Aisha Can't Fly Away
"Me pregunté por qué, en el cine egipcio, no tenemos películas sobre personajes no egipcios"
por Teresa Vena
- CANNES 2025: El cineasta egipcio habla sobre los orígenes de su primer largometraje, alrededor de una inmiagrante africana en El Cairo

El director egipcio Morad Mostafa presenta su primer largometraje en el Festival de Cannes de este año, en la sección Un Certain Regard. Aisha Can't Fly Away [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Morad Mostafa
ficha de la película] narra las luchas cotidianas de una joven migrante sudanesa que vive en El Cairo y trabaja como cuidadora. Hablamos con el director sobre su inspiración para la historia y sus decisiones artísticas.
Cineuropa: ¿Cuál fue tu motivación para contar la historia de esta joven sudanesa en El Cairo?
Morad Mostafa: Empecé a pensar en la historia a partir de un encuentro en un autobús público de El Cairo. A mi lado iba una chica migrante africana que dormía profundamente. De pronto se despertó gritando y llorando, y asustó a todos los pasajeros del autobús. Cuando el autobús se detuvo, se bajó inmediatamente. Ese momento se me quedó grabado durante mucho tiempo y, a partir de ahí, empecé a pensar en este personaje de la película: en su pasado, sus pesadillas, sus sueños, su vida en El Cairo, porque El Cairo es una ciudad muy dura con su gente. Me hizo reflexionar sobre ello y me sentí muy mal por los recién llegados o las personas migrantes. Por otro lado, viví en un barrio llamado Ain Shams, que es un lugar muy singular. Es una mezcla de migrantes africanos y egipcios, donde hay bandas y todo tipo de personas. Así que vinculé la historia de la película con este lugar. Me pregunté por qué, en el cine egipcio, no tenemos películas sobre personajes no egipcios. En el cine egipcio siempre aparecen como secundarios, de fondo, y no tenemos historias sobre ellos. Yo quería mostrarlos como protagonistas, y con fuerza, no solo como víctimas.
¿Por qué crees que no hay historias como esta en Egipto?
La verdad, no lo sé. El tema de hablar de otra comunidad dentro de la tuya está presente en el cine estadounidense y en el europeo. Es algo normal en el mundo, pero no en el cine egipcio, al menos hasta ahora. Esta fue mi gran motivación para hacer la película: ser el primero en contar esta historia. Ya empecé a hacerlo con mis dos cortos anteriores. Este primer largometraje funciona como una trilogía junto a ellos, para completar este trabajo, para completar lo que necesito decir sobre este tema.
¿Cómo encontraste a tus actores y, en especial, a la actriz que interpreta a Aisha?
En todas las películas que he hecho ha sido difícil encontrar actores no profesionales. Creo que los actores no profesionales aportan frescura. Para esta película, tardamos tres meses en encontrar a Buliana Simon, que interpreta a Aisha. Tiene cosas que la hacían perfecta para el papel. Es amable y es fuerte. Es un ángel y también tiene un lado oscuro: lo tiene todo. Fue muy difícil reunir todas estas facetas en un mismo rostro. Hicimos muchos ensayos y fue increíble. En cuanto al resto del reparto, la mayoría de los intérpretes de la película son no profesionales.
¿Por qué hiciste que Aisha fuera cuidadora?
Este trabajo le permitía al personaje desplazarse. Va de casa en casa y así descubre la sociedad egipcia, así como su propio viaje personal. Era muy importante para mí, y también para mi coguionista, Sawsan Yusuf. Sawsan trabaja en una institución social, donde está implicada con la comunidad de migrantes africanos y especialmente con las mujeres. Está muy cerca de las historias y de los procesos. Además, la propia Buliana, que llegó a El Cairo con cinco años y ahora es modelo, trabajó como cuidadora durante mucho tiempo, así que está muy cerca del personaje. Hablamos mucho sobre este trabajo y tomé prestadas muchas cosas de su vida real para la historia.
La película es muy física. Ella es cuidadora, mueve cuerpos constantemente. Tiene un problema de piel, los hombres abusan de ella, hay violencia entre bandas. Retratas una sociedad violenta.
Por supuesto que hay violencia. No solo en Egipto, sino en todas partes. La película es algo más que un retrato de esta violencia. Quería aportar algo singular a esta representación, ir más allá, que no fuese solo la historia de migrantes africanos en algún lugar. Necesitaba esta violencia para decir que este personaje puede defenderse, que no es solo una víctima.
Mezclas un poco los géneros en la película. Hay algunos elementos de terror y, por supuesto, un fuerte componente de thriller. ¿Te gusta esa mezcla? ¿Cuánto te interesa el género?
Cuando empecé a amar el cine y a ver películas, me empezó a gustar este tipo de cine de género. Me encantan las películas de Jacques Audiard, de los Dardenne, me gustan las de Julia Ducournau. Es el tipo de cine que amo, así que quise hacer algo cercano a mí, un cine que me gusta. Por otro lado, quería insertar esta historia de migración en algo singular, dentro del marco del realismo mágico. La película no es solo un drama social: tiene un poco de terror, un poco de acción y de thriller.
(Traducción del inglés)
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