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CANNES 2025 Semana de la Crítica

Déni Oumar Pitsaev • Director de Imago

"La cosa más chechena de la película es la resiliencia, resistir a los problemas sin perder la humanidad"

por 

- CANNES 2025: El director habla del largo viaje en el que se embarcó para hacer su documental, que explora la identidad, la familia, la resiliencia y la cultura chechena

Déni Oumar Pitsaev • Director de Imago
(© Triptyque Films)

El director Déni Oumar Pitsaev se ha sentado a hablar con nosotros sobre su primer largometraje documental, Imago [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Déni Oumar Pitsaev
ficha de la película
]
, ganador del premio del jurado French Touch en la Semana de la Crítica y del Ojo de Oro en el Festival de Cannes (leer la noticia).

Cineuropa: Tardaste dos veranos en rodar la película, pero ¿cuánto tiempo te llevó desarrollar la idea?
Déni Oumar Pitsaev: La idea surgió en 2019, así que han pasado casi seis años entre el concepto inicial y la película terminada. Todo empezó con mi primer viaje a Pankisi ese mismo año. Después llegó la pandemia y todo se retrasó, pero yo estaba decidido a seguir trabajando en el proyecto. Conté en todo momento con un apoyo enorme por parte de mi productora, Alexandra Mélot. Cuesta creer que sea su primera producción, porque su trabajo fue fundamental. Me presentó a colaboradores extraordinarios que ayudaron a dar forma al proyecto. Empezamos a rodar en el verano de 2023, continuamos el verano siguiente, en 2024, e incluso añadimos una última semana en octubre.

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¿Qué duración de rodaje tenías prevista inicialmente? ¿Estás satisfecho con el resultado?
Al principio pensaba que podríamos completar todo el rodaje en un solo verano, pero, en realidad, fue Alexandra quien sugirió que nos tomáramos más tiempo, y eso fue lo que hicimos. Normalmente ocurre lo contrario: el director pide más tiempo y el productor pone límites. En nuestro caso, fue ella quien me animó a profundizar más. La semana de rodaje de octubre tuvo lugar en pleno proceso de montaje, que también se prolongó bastante. Empezamos a montar en septiembre y terminamos a principios de marzo.

La escena del bosque, que destaca y está relacionada con el título de la película, aparece bastante tarde en la película. ¿Fue una decisión consciente?
Por supuesto. El título se me ocurrió incluso antes de empezar el rodaje. Surgió a raíz de una conversación con mi padre, en la que me explicó el significado de la palabra “imago”. Sin embargo, cuando rodamos la escena del bosque, fingió no entender lo que yo le preguntaba, lo cual me sorprendió mucho. Esperaba que esa escena fuera un pequeño momento íntimo a solas con él. El bosque en sí tenía un lado simbólico, era casi una forma de catarsis. Siempre supe que ese momento sería el clímax emocional de la película. Por supuesto, mantener el interés del público hasta ese momento no fue tarea fácil.

La película tiene un tono emocional complejo. Pareces al mismo tiempo vinculado a la comunidad y distante de ella. ¿Crees que todas tus emociones están plenamente reflejadas en pantalla o dejaste algunas cosas fuera?
Definitivamente tengo una relación de amor-odio con ese lugar. De niño, quería huir, pero incluso cuando crees que has conseguido escapar, hay algo que te lleva de vuelta allí, como un faro. Creo que mucha gente siente lo mismo con respecto a su hogar familiar. Uno puede criticar sus raíces, pero cuando lo hace otra persona, lo toma como un ataque personal. En cuanto a lo que he compartido o no en la película, personalmente no creo en la transparencia total en el cine: creo que el misterio es esencial, por eso he decidido guardarme algunas cosas para mí. Dejar espacio para que el público o los críticos se pregunten por lo que no se dice puede, a veces, revelar más que lo que se muestra abiertamente.

¿Cómo fue el rodaje? En una ocasión mencionaste una especie de “aura del director” que te ayudó a establecer vínculos con los lugareños.
En Chechenia no tenemos tradición cinematográfica. No hay industria, ni escuelas de cine, ni financiación, por lo que nuestras historias suelen ser contadas por personas ajenas a nuestra comunidad. La gente estaba orgullosa de que alguien de su comunidad contara por fin su historia desde dentro.

¿Qué esperas que el público internacional, empezando por el de Cannes, se lleve de tu película sobre la cultura chechena?
El aspecto más checheno de la película es la resiliencia que se observa en ella: la gente afronta los golpes duros sin perder su humanidad. Hemos vivido una guerra y, sin embargo, nunca hemos conseguido nuestra independencia de Rusia, pero los chechenos siguen teniendo esa fuerte voluntad de vivir, un cierto optimismo que nos hace seguir adelante. Tengo la sensación de que es algo especialmente checheno, pero también profundamente universal. Por ejemplo, nuestro distribuidor internacional, Rediance, tiene su sede en Pekín, pero me sentí cómodo con ellos porque realmente entendían la película. Podían identificarse con las presiones culturales que se describen aquí, en particular las relacionadas con el matrimonio. A pesar de todas las diferencias entre Chechenia y China, había puntos de conexión significativos.

Al final, todas las generaciones piensan que viven la época más difícil, pero creo que realmente depende de nosotros definir la época en la que vivimos. Quería que la película terminara con una nota de esperanza porque, personalmente, prefiero decir que vivimos una época maravillosa. Sí, ocurren cosas terribles, pero al menos somos conscientes de ellas y tenemos el poder de cambiarlas. Lo que pasa es que aún no hemos comprendido cómo utilizar ese poder.

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(Traducción del inglés)

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