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CANNES 2025 Quincena de los Cineastas

Yelizaveta Smith, Alina Gorlova y Simon Mozgovyi • Directores de Militantropos

"Notábamos señales de que estábamos haciendo terapia colectiva al realizar esta película"

por 

- CANNES 2025: Los directores del colectivo Tabor hablan sobre los aspectos existenciales de su documental y sobre cómo transforman su trabajo de cineastas en tiempos de guerra

Yelizaveta Smith, Alina Gorlova y Simon Mozgovyi • Directores de Militantropos
i-d: Yelizaveta Smith, Alina Gorlova y Simon Mozgovyi

Uno de los pocos documentales que ha conseguido estar entre la selección oficial de Cannes —en la Quincena de Cineastas concretamente— ha sido Militantropos [+lee también:
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, que ofrece un mosaico de subjetividad; el neologismo grecolatino que da título a la obra hace referencia a los varios aspectos de la existencia humana en la guerra. Cineuropa ha podido hablar con los directores Yelizaveta Smith, Alina Gorlova y Simon Mozgovyi, que forman parte de la compañía Tabor, sobre cómo el proceso de realizar esta película les ha afectado a ellos como ucranianos en tiempos de guerra.

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Cineuropa: La palabra “militantropos” abarca la condición humana en tiempos de guerra, pero también puede usarse como un sustantivo plural. Respecto al trabajo en equipo, ¿cómo fue vuestra colaboración?
Alina Gorlova: Fundamos Tabor justo al terminar la escuela de cine y producimos las películas de cada uno. Durante los últimos 12 años, nuestra compañía ha pasado por muchas cosas, tanto eventos políticos como cinematográficos, y, en cierto modo, el punto de vista de cada uno ha sido influenciado por el de los demás. Diría que Militantropos, hecha por tres directores y tres cinematógrafos, es el culmen de nuestro trabajo como equipo.

Yelizaveta Smith: Diría que lo principal [dentro de nuestra compañía] es la confianza. Confío en esta gente como autores y creo en ellos como directores; me siento segura y apoyada. Como ha dicho Alina, nos hemos formado e informado entre nosotros durante años y vemos el cine de la misma manera.

Simon Mozgovyi: Dentro de una grupo existen diferentes perspectivas y puntos de vista sobre el mismo tema o sobre la escena que estáis montando. Debido a esa colaboración, todos los aspectos de nuestro trabajo en la película se vuelven más fuertes y profundos.

Militantropos refleja patrones sociológicos a lo largo del tiempo, ¿cómo cambió el proceso de montaje con el paso del tiempo?
S.M.: Sí, para los ucranianos no solo influye el paso del tiempo, sino también el aquí y ahora de la guerra. Así que el montaje final nos llevó unos 11 meses, pero ya seleccionamos algo de material durante el primer medio año de rodaje. Empezamos a grabar antes de haber concretado la estructura y nuestra idea para la película se formó durante el montaje. Teníamos mucho material, 300 días de rodaje en total más o menos.

Y.S.: ¡Teníamos unos 70 terabytes de contenido cuando empezamos a montar la película! Entonces, nos dimos cuenta de que debíamos centrarnos en algo concreto: el proceso de cómo la gente se transforma en tiempos de guerra. Empezamos a grabar al principio de la guerra, cuando todo era muy caótico, por lo que nuestra película tenía un carácter más observacional y era desde la distancia. Pero, con el paso del tiempo, la gente se adaptó y la guerra empezó a formar parte de nuestra sociedad y nuestros espacios, así que nos tuvimos que acercar más a ellos.

Pero vosotros tres, siendo seres humanos y ucranianos que realmente están viviendo esta guerra, también sois militantropos. ¿Cómo os ayudó el trabajo en equipo durante esa época?
A.G.: Recuerdo que empezamos a grabar en Kiev desde las primeras horas de la invasión a gran escala y yo estaba hablando por teléfono con Liza, que estaba en el centro de Ucrania en ese momento, y ella dijo que había empezado a grabar también al mismo tiempo. Simon, que estaba en el ejército por aquel entonces, dijo que a él también le gustaría grabar. Así que empezamos desde ahí, confiando en que el hecho de grabar todos los eventos que estaban teniendo lugar nos ayudarían a superarlos. En ese sentido, definitivamente hay claras señales de terapia de grupo en la realización de esta película, porque estábamos tratando de encontrar algún tipo de significado.

S.M.: Y en lo que respecta a la perspectiva militantropos de los cineastas, me he dado cuenta de que también nos cubrimos los unos a los otros, al igual que los soldados en el frente. Cuando una persona dice: “Vale, me he quedado sin balas de montaje”, otra le responde: “Yo te cubro” y continúa la tarea. Así es cómo gestionamos nuestro trabajo, y no solo en términos de montaje, sino también de rodaje y grabación. Creo que nos hemos convertido en un grupo cineasta muy bueno gracias a esta perspectiva militantropos.

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(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)

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