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LOCARNO 2025 Competición

Kamal Aljafari • Director de With Hasan in Gaza

"Por raro que suene, sigo sin recordar haber grabado todo este material"

por 

- El director palestino describe las peculiares circunstancias que lo llevaron a convertir cintas olvidadas de la vida en Gaza a principios de los 2000 en una película

Kamal Aljafari • Director de With Hasan in Gaza
(© Elia Bianchi)

Hemos hablado con Kamal Aljafari sobre su película With Hasan in Gaza [+lee también:
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, que ha sido seleccionada en la Competición del 78.º Festival de Locarno. Tras haber firmado anteriormente A Fidai Film [+lee también:
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y Recollection [+lee también:
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, el director explica las peculiares circunstancias que le llevaron a descubrir este material y cómo lo convirtió en una película.

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Cineuropa: En los créditos finales vemos que la película fue “concebida”, pero no “dirigida” por ti.
Kamal Aljafari: He estado usando este término recientemente, porque creo que “concebir”, en el sentido de “armar”, “reunir” y “encontrar” material, describe mejor lo que hago. Mi obra anterior, A Fidai Film, se hizo con material de archivo que reuní. También encontré el material de With Hasan in Gaza. Es cierto que lo filmé yo mismo, hace muchos años, pero es un proceso de archivo, ¿no? En ese contexto, “dirigir” suena un poco forzado, en mi opinión.

La filmaste, pero dices que es “la primera película que nunca hiciste”. ¿Puedes contarnos qué significa eso? Y también, ¿cómo encontraste el metraje y cuánto material utilizaste?
Di con él hace aproximadamente un año, totalmente por casualidad. Estaba mirando MiniDV de mi primera película, rodada en Palestina en 2004. Mientras las revisaba y organizaba las cintas para digitalizarlas, encontré una etiquetada: “With Hasan in Gaza”, escrita en árabe. Al principio pensé que alguien me la había dado. Fui a la empresa donde quería digitalizar las cintas y les pedí que pusieran esta en su reproductor. Se atascó. Un empleado me dijo que volviera al día siguiente, porque tenían que abrir el reproductor y arreglar la cinta. Al día siguiente me dejaron verla y reconocí Gaza, pero seguía sin saber qué era ese material, hasta que me vi a mí mismo en esas imágenes, en una escena en la que le entrego la cámara a un guía llamado Hasan y le pregunto si puede filmarme. Poco a poco empecé a recordar que había ido allí. Sin embargo, por raro que suene, sigo sin recordar haber grabado todo este material, salvo una parte en concreto. Recuerdo haber filmado una escena nocturna en casa de Hasan, donde me quedé a dormir en la habitación de sus hijos. Una de las razones por las que no recuerdo haberlo rodado es probablemente que nunca llegué a ver el material: simplemente me lo llevé conmigo a Alemania, donde estudiaba. Lo vi por primera vez hace un año. En total encontré tres cintas: una etiquetada y dos sin etiqueta. En conjunto sumaban unas dos horas y cuarenta minutos de material, y la película final dura una hora y cuarenta y seis minutos. Me di cuenta enseguida de que era una película que no debía montar ni cambiar el orden de los planos; solo eliminé algunos. La encontré en la forma en que la filmé. También tenía sentido estrenarla así.

Cuando dices que no recuerdas haber filmado la mayor parte, tiene sentido que la película resulte una experiencia de visionado un tanto inquietante. Ya dijiste, al hablar de tu película anterior, que “los palestinos existen no solo como presencia física, sino también como fantasmas”.
Creo que el carácter fantasmagórico de esta película se relaciona, ante todo, con el hecho de que, cuando la vemos, sabemos que nada de eso existe ya. Nos preguntamos por el destino de toda esa gente, de todos esos niños. Además, creo que, por naturaleza, la fotografía y el cine son medios fantasmales, porque capturan el tiempo, lo congelan. Es algo que sobrevive a los humanos. Si conservas sus fotos o sus películas, puedes ver a personas que ya no están: existen a través de ellas. Esto plantea una cuestión sobre la relación entre la fotografía, el cine y la memoria. En el caso de Gaza, provoca una impresión fortísima, porque nada de eso existe ya. También siento que, al ver la película, visito a mi yo más joven. Descubrir este material fue un auténtico milagro. Aún no puedo creer que lo haya encontrado.

¿Qué partes del resultado final te afectaron más?
Cuando hicimos un pase de prueba en el cine, antes de enviar la película a Locarno, el momento más emotivo, el que me hizo llorar, fue la escena en la que una niña me dice que le haga una foto, pero no consigo encontrarla. Dice tanto de la gente de allí, que fue olvidada. Hoy en día, el gran público sabe más sobre Gaza y Palestina, pero la gente de Gaza lleva viviendo en esas condiciones desde hace casi 77 años y había sido totalmente olvidada. Cuando filmé en 2001, Gaza ya era una prisión a cielo abierto, y es chocante que el mundo permitiera que eso continuara. Al final, eso es lo que llevó a los israelíes a cometer su genocidio y lo que les ha permitido salir impunes, hasta el día de hoy. Creo que de esto es responsable el mundo entero, no solo los países que los apoyan militar y económicamente.

Es muy triste verlo, porque vivimos en Europa y decimos: “nunca más”. Pero está ocurriendo “otra vez”. Y ahora es el momento de adoptar una postura firme al respecto, porque las consecuencias del genocidio y la colonización en curso de Palestina las pagará el mundo entero y van a afectar a todos. He dado una respuesta más larga de lo que me pedías, pero creo que es realmente importante entender el impacto emocional de lo que vemos en la película.

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(Traducción del inglés)

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