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LOCARNO 2025 Competición

Julian Radlmaier • Director de Phantoms of July

"Los temas como la inmigración, la soledad, la clase y la lucha económica son universales, y espero que la película haga que resuenen"

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- El director francoalemán habla sobre el punto de partida de su nuevo largometraje de ficción, así como de sus principales influencias

Julian Radlmaier • Director de Phantoms of July
(© Edoardo Nerboni)

Nos reunimos con el director francoalemán Julian Radlmaier con motivo del estreno mundial de su último largometraje, Phantoms [+lee también:
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,en la competición internacional del Festival de Locarno. El cineasta nos habló sobre el punto de partida de esta ficción y sobre las principales influencias que la sustentan.

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Cineuropa: La trama de tu película tiene múltiples capas. ¿Partió de un personaje o símbolo concreto? Si es así, ¿cómo desarrollaste el resto?
Julian Radlmaier: En realidad, por primera vez en mi breve carrera, empecé la historia a partir de la ciudad de Sangerhausen, que enseguida me pareció muy interesante. Había visto una foto y me fijé en que al fondo había una extraña montaña con forma de pirámide. Pasé algunos días en la región y descubrí muchos elementos interesantes que podían entretejerse. Paseando por la ciudad, empecé a imaginar historias. La primera era la de Ursula, una camarera que compagina dos trabajos para salir adelante, reflejo de la inflación en Alemania y de la presión de la vida cotidiana. El sonido constante de la música que salía de la escuela local también añadió otra capa de inspiración, porque no quería ceñirme a una sola línea argumental. Es una región muy alemana, con una fuerte presencia de la derecha, y a la vez viven allí muchos inmigrantes, así que me pregunté cómo sería la vida en ese lugar para alguien que no ha nacido en Alemania, y quise reunir esas perspectivas. Por último, descubrí la profundidad cultural de la zona: el poeta Novalis nació cerca y, en lugar de incluirlo directamente, decidí añadir el personaje de Lotte, enlazando pasado y presente.

¿Qué tipo de recursos visuales te inspiraron? El tratamiento de la película es muy elegante y clásico.
Este largometraje supuso un punto de inflexión para mí, porque mis trabajos anteriores tenían un estilo muy distinto: estaban rodados en digital, a menudo con imágenes estáticas, a modo de cuadros. Para este proyecto, quería algo más ligero y fluido, así que optamos por Super 16 mm. Mi director de fotografía, Faraz Fesharaki, y yo queríamos que la cámara estuviera viva, que tuviera una mirada autónoma y descubriera cosas por sí misma. En este sentido, nos inspiramos en Larga despedida, de Kira Muratova, que nos impresionó por su ligereza y su poesía. Queríamos que la forma, el propio lenguaje cinematográfico, resultara sorprendente, no solo la historia. A menudo encontrábamos los encuadres sobre la marcha, en las localizaciones, en lugar de planificarlos de antemano, y eso le confirió a la película un aire casi documental; dejamos que el paisaje nos guiara para dar forma a imágenes a la vez espontáneas y deliberadamente artísticas.

¿Cómo crees que puede diferir la reacción del público entre los espectadores alemanes y los internacionales? ¿Consideras que es una película especialmente arraigada en Alemania?
Procuro no pensar demasiado en el público, de lo contrario sería abrumador, porque cada cual llega con perspectivas muy distintas. Lo que me importa es no hacer películas que parezcan cerradas o exclusivamente “alemanas”, ya que me parece que gran parte del cine alemán está anclado en un mundo que ya no existe. En su lugar, quiero mostrar el país como un lugar donde se cruzan orígenes distintos, ya sean inmigrantes iraníes, personas con raíces soviéticas u otros. Temas como la inmigración, la soledad, la clase y la lucha económica son universales, y espero que la película haga que resuenen. De hecho, nuestro equipo era internacional, y el diálogo entre nuestras distintas perspectivas también influyó en el resultado.

En tu opinión, ¿tu película pertenece a un género concreto o a varios?
No suelo pensar en términos de géneros, pero sé qué es lo que me atrae. El humor es importante para mí, y cuando encuentro algo divertido en la escritura, tiendo a conservarlo. Al mismo tiempo, desconfío de la sátira. La realidad suele parecer más satírica que cualquier cosa que pudiera inventar, así que en esta película intenté no inclinarme demasiado en esa dirección; quise centrarme más en su vertiente poética, porque lo que de verdad me interesa es la mezcla de comedia y melancolía. También me gusta anclar la historia en un lugar y un tiempo muy concretos, al mismo tiempo que la abro a dimensiones más fantásticas. Supongo que me atraen los contrastes: si una escena se decanta demasiado hacia un lado, siento la necesidad de compensarla con otro elemento.

¿Qué aspecto era el que más te preocupaba a la hora de transmitirlo al público?
Solo espero haber conseguido que parezca una sola película cohesiva, y no tres cortometrajes independientes. Encontrar pequeños detalles que conectaran todo, ciertos motivos que viajaran de una historia a otra, era muy importante para mí. No obstante, al intentar hacer esto, la escritura puede volverse abrumadora porque hay tantas direcciones posibles, y lo más difícil es saber cuándo parar o por qué camino decidirse.

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(Traducción del inglés)

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