Tereza Nvotová • Directora de Father
"Lo que me intrigaba, e incluso obsesionaba, era el momento en el que todo cambia y te encuentras en un universo paralelo"
por Jan Lumholdt
- VENECIA 2025: La directora eslovaca sigue a un hombre, un padre decente, en una espiral de terror, después de que un lapsus cambie su vida y la de los demás

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ficha de la película], el largometraje de la directora eslovaca Tereza Nvotová, presentado en la sección Orizzonti de la 82.ª edición del Festival de Venecia. Abordando el macabro tema del “síndrome del niño olvidado”, la película sigue a un padre afectuoso en una espiral de horror, después de que un lapsus de memoria cambie su vida y la de otros de forma instantánea y para siempre.
Cineuropa: “Síndrome del niño olvidado” es un término macabro, por decirlo suavemente. Sucede en los coches, cuando se deja (o se olvida) a un bebé y este sufre un golpe de calor, muchas veces con un desenlace mortal. ¿Qué te llevó a emprender este viaje?
Tereza Nvotová: El origen fue igual de desafortunado, ya que algo similar le ocurrió a un amigo cercano de Dušan Budzak, mi coguionista. Al principio estaba un poco reticente, pero Dušan no solo me convenció, sino que también encendió en mí una inspiración, entre otras cosas al darme una perspectiva muy personal sobre algo en lo que apenas había pensado. De vez en cuando vemos algún artículo y pensamos que se trata de un padre o una madre realmente terrible, pero no profundizamos. Si lo haces, te das cuenta de que la mayoría de las veces nadie actuó por negligencia. En realidad, creen que su hijo está en otro lugar, no en el coche. Horas después, el progenitor se da cuenta de lo que está pasando. Es bastante fuerte cuando lo analizas, pero así funciona nuestro cerebro, no solo en ciertas personas, sino en cualquiera de nosotros: viejos, jóvenes, hombres, mujeres. Todos podemos experimentar el “síndrome del niño olvidado”. Esta constatación fue el principal detonante que me hizo querer hacer esta película, porque me planteó muchas preguntas sobre quiénes somos realmente y cuánto control tenemos sobre nosotros mismos.
¿Cómo se convierte entonces este síndrome en una película de ficción?
Me dejé guiar por el instinto. No quería limitarme a hacer sufrir al público, algo que podría haber ocurrido fácilmente con una historia así, como un álbum de fotos funerario. Pronto me di cuenta de que no tenía por qué hacerlo de forma convencional. Lo que me intrigaba cada vez más, hasta el punto de la obsesión, era ese instante, ese segundo en el que todo da un giro y te ves arrojado a un universo paralelo, a una de tus peores pesadillas. Entonces recordé Elephant, la película de Gus Van Sant, donde no ocurre “nada” dentro del colegio; es un aburrimiento casi puro… y entonces, de repente, ocurre. Empecé a pensar que podía hacer esta película desde “dentro” del padre. Utilicé planos largos, de modo que el público no tuviera otra opción que conectar de verdad con él antes de que ocurra ese evento terrible. “Vale”, pensé, “aquí hay una película”. No solo sobre la tragedia, sino sobre quiénes somos y sobre mostrar esos momentos que no vemos tanto entre los grandes acontecimientos del día. Esos momentos tardaron en aparecer, con el objetivo de hacer esta película de la forma más sencilla posible.
En una historia como esta, ¿cómo se abordan nociones como “empatía”, “redención” y “cierre”? Como directora, tienes tanto la autoridad como la responsabilidad de afrontarlas.
Para mí, toda la película habla de la empatía y la aceptación. Habla de una persona que comete el mayor error que podemos cometer, pero también habla de nosotros como seres humanos, y creo que la experiencia que el público puede tener con esta película podría ser dar un paso más hacia quiénes somos realmente. Cuando aceptas que a veces puedes fallar y ser imperfecto, también puedes aceptar y comprender al otro. Siento que esto es muy necesario ahora mismo, porque nuestro mundo está totalmente polarizado. Yo lo percibo tanto en Eslovaquia como en Estados Unidos, donde también vivo. Si observamos todo como si nosotros fuéramos los buenos y ellos los malos, estamos cada vez más cerca de la dictadura y la autocracia. Sin empatía, la sociedad es simplemente implacable.
En una nota más ligera, el Festival de Venecia no solo proyecta Father este año, sino también Mother [+lee también:
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ficha de la película]! Sí, vi que este año estamos creando toda una pequeña familia. Estoy bastante segura de que son películas muy diferentes, pero me gusta la coincidencia; tiene algo hermoso. Como lo es, de por sí, estar seleccionada. Para mí, eso ya es suficiente. Nunca sabes cómo es la película, al menos desde fuera, cuando estás tan metida en ella.
(Traducción del inglés)
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