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VENECIA 2025 Semana Internacional de la Crítica

Caroline Deruas Peano • Directora de Les Immortelles

"No quería tener una imagen a vista de pájaro de la adolescencia, sino sumergirme directamente en ella"

por 

- VENECIA 2025: La cineasta francesa explica sus valientes decisiones en el tratamiento de una historia de amistad adolescente tan intensamente alegre como terriblemente dramática

Caroline Deruas Peano • Directora de Les Immortelles
(© Semana Internacional de la Crítica)

Caroline Deruas Peano ha presentado su segundo largometraje, Les Immortelles [+lee también:
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, en la inauguración de la Semana Internacional de la Crítica de la 82.ª Mostra de Venecia.

Cineuropa: ¿Por qué este tema de la amistad entre dos adolescentes de 17 años era tan importante para ti?
Caroline Deruas Peano: Porque lo viví y tuvo una gran importancia en mi historia y en mi vida. Perdí a una gran amiga de la adolescencia cuando teníamos 17 años. Ese acontecimiento y esa amistad me marcaron profundamente. Siempre supe que algún día rendiría homenaje a esa amiga, a esa amistad, y que hablaría de esa experiencia de vida extremadamente violenta que es la pérdida de alguien muy cercano siendo tan joven. Pero durante mucho tiempo no fui capaz, porque estaba demasiado hundida por la tristeza de su desaparición y no lograba recuperar el impulso y la alegría que nos caracterizaban cuando éramos adolescentes. Sin embargo, volví a encontrar esa alegría al observar la adolescencia de mi hija, viéndola con sus propias amistades. Eso fue lo que me permitió iniciar la escritura de la película.

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Aun abordándolo, la película logra trascender ese aspecto dramático, siendo a la vez muy intensa, pop y  onírica. ¿Cómo trabajaste en ese sentido?
Quería que la película siguiera siendo un elogio de la amistad, contar la historia de un gran amor de amistad y situarlo por encima del amor romántico. Quería que fuera luminosa, pero que al mismo tiempo se pudiera sentir la violencia del impacto de una desaparición sin sentido. Así que concebí la película desde el principio en dos partes: primero, que estuviéramos plenamente con ellas, y luego que la desaparición irrumpiera como un golpe seco en medio del largometraje. La película se llama Les Immortelles porque es la novela de una amistad, desde la infancia hasta más allá de la muerte, una amistad que sobreviviría a la muerte, aunque evidentemente es más complejo que eso. Había que aportar esperanza a pesar de la violencia del drama y hablar de la muerte por medio de su inclusión dentro de la vida, lo cual resulta problemático en nuestras sociedades. Nuestro espacio onírico, nuestros sueños, y el cine son lugares donde nuestros muertos todavía encuentran su sitio. Había que mover un poco las fronteras de nuestra cultura, como sucede por ejemplo en México, y que nuestros muertos sigan estando ahí. Los sueños son muy importantes para mí, les presto mucha atención, igual que al mundo surrealista. Es lo que siempre me ha protegido de los dramas. Me refugié en ello en mi vida y quise transmitirlo en la película.

¿Hasta dónde querías llevar la audacia visual y narrativa?
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ya había un poco de eso. Intentar integrar nuestros sueños, nuestro imaginario, en lo cotidiano es algo que ya forma parte de mí en la vida, como si la realidad no fuera suficiente y hubiera que añadirle siempre otra dimensión, poética. Busco derribar las fronteras entre lo real y nuestro mundo onírico. Así que quería llevar eso realmente lejos en la película, que uno pudiera perderse un poco en ella, pero que la vida continuara al mismo tiempo. Y que esos sueños desempeñaran también un papel en nuestra vida, que nos ayudaran a avanzar, hasta volverse casi tan importantes como la realidad.

En cuanto al lado pop, trasladé al deseo musical el deseo de cine que teníamos en aquella época con esa amiga adolescente. Teníamos una mirada extremadamente ingenua sobre el arte, una mirada de jóvenes provincianas, y quería retransmitir ese aspecto tan intenso de proyección, de sueño absoluto de hacer música y de irnos a París. No quería adoptar un punto de vista distante sobre la adolescencia, sino sumergirme plenamente en ella, con todos sus fantasmas.

No te has privado de nada: cámara lenta, pantalla dividida, etc.
Para empezar, me gustan mucho los códigos del cine adolescente. Además, he tardado ocho años en hacer esta película, así que una vez que estaba en ello, quería que fuera un espacio donde nos permitiéramos todo. Hay muchos financiadores —es una realidad económica del cine actual— que no te acompañan en esa libertad. Es casi un milagro que hayamos logrado hacer esta película, pero precisamente por eso me sentí completamente libre. Es importante que el cine de ficción siga siendo un espacio donde podamos explorar y probar cosas. Es una batalla, una apuesta arriesgada.

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(Traducción del francés)

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