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VENECIA 2025 Semana Internacional de la Crítica

Yanis Koussim • Director de Roqia

"Escribo sobre mis heridas"

por 

- VENECIA 2025: El director argelino aborda los traumas de su país para firmar una historia de terror muy personal

Yanis Koussim • Director de Roqia
(© 2025 Fabrizio de Gennaro para Cineuropa - fadege.it, @fadege.it)

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, la nueva película del director argelino Yanis Koussim, que ha sido presentada en la Semana Internacional de la Crítica de la Mostra de Venecia, se mueve entre diferentes líneas temporales y géneros: desde la guerra civil argelina de los años noventa, cuando su protagonista Ahmed lucha contra la amnesia, hasta las dificultades actuales de un exorcista envejecido. En este universo, el mal está siempre al acecho.

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Cineuropa: Juegas bastante con los códigos del terror en Roqia, caracterizada por el miedo. ¿Es algo que también disfrutas como espectador?
Yanis Koussim: Soy un gran fan del cine de terror. Crecí en los ochenta, que fueron la edad de oro de este tipo de películas. Poltergeist (Fenómenos extraños), Pesadilla Elm Street… Cuando decidí escribir sobre los años noventa, que fueron una década sangrienta en Argelia, al leer el primer borrador me di cuenta de que estaba trabajando en una película de terror. Este género se me impuso, de alguna manera. Fue una revelación.

Tú también viviste esos acontecimientos. ¿Por qué quisiste volver a todo ese trauma?
Como cineasta, escribo sobre mis heridas. Todos conocíamos a esos terroristas. Cada argelino tenía un terrorista en el barrio, en la escuela, en la familia. Era un hombre o una mujer —porque también había mujeres— aparentemente normal que un día desaparecían y se convertían en auténticos monstruos. Me preguntaba: ¿cómo personas como tú y como yo empiezan de repente a cometer crímenes horribles?

Yo era adolescente en aquella época; esta pregunta me ha acompañado toda la vida. No creo que responda a todo con Roqia, pero al menos la he respondido para mí mismo. La he resuelto. Solo espero que todos los argelinos, y todas las personas que se enfrentan al mal absoluto, puedan encontrar la paz algún día.

Tu historia es muy claustrofóbica. Te gusta estar con estos personajes en habitaciones oscuras en las parece que no hay aire ni escapatoria.
Muchas partes de esta película fueron completamente instintivas. En cuanto al aspecto claustrofóbico… lo comprendí durante el montaje. Pensé: “¡Hay muchísimos interiores!”. Creo que lo hacía de forma subconsciente, porque este tipo de trauma es íntimo. Se guarda dentro. Sabes, cuando caminas por las calles de Argelia, no puedes ver lo traumatizados que estamos en realidad. Escondemos ese secreto entre nuestras paredes.

Lo que ocurrió en Argelia en los años noventa fue realmente la primera vez: parecía que nuestro país era un laboratorio del terrorismo. Antes no conocíamos ese tipo de miedo. El mundo acabó conociendo a grupos como Daesh o Al-Qaeda, pero fue mucho más tarde. Al principio, Raqi —el exorcista— y Ahmed eran en realidad el mismo personaje. Eso cambió después de trabajar con una gran editora de guion, Ruth Atkinson, intentando averiguar cómo abordar todos los aspectos de nuestra tragedia argelina. No puedes hablar del pasado sin mostrarlo. Necesitábamos conocerlo. Más tarde añadí la enfermedad de Alzheimer y la amnesia, porque cuando intentas borrar un recuerdo, el mal vuelve. Leí sobre terroristas, y eso es lo que les ocurre: olvidan por completo quiénes eran. Olvidan a su familia, sus estudios… lo olvidan todo. Imagínate que tienes un vecino al que conoces desde la infancia, con el que jugabas al fútbol, y de pronto desaparece, y luego alguien te dice que ha estado matando gente de una forma horrible... ¡Ya no reconoces a esa persona! Por eso Ahmed aparece cubierto de vendas al principio. No tiene rostro. Podría pasarle a cualquiera.

Desde luego. Cosas así hacen que tu historia sea mucho más universal de lo que cabría esperar. ¿Era ese tu objetivo?
Cuando descubres que quizá has conseguido hacer algo universal, es un regalo. Al fin y al cabo, hablo del bien y del mal. No está ligado a una sola religión ni a una sola nación, sino que concierne a toda la humanidad. Está el mal que llamamos nazismo, el que llamamos colonialismo, el que llamamos esclavitud; está el mal que está ocurriendo ahora mismo en Gaza... A lo largo de toda nuestra historia, siempre hemos tenido que enfrentarnos a él.

Hay una actriz, Adila Bendimerad, que hace un cameo en la película. Ahora mismo estamos escribiendo su próxima película, porque ella también dirige, y transcurre durante la conquista francesa de Argelia. Me dijo que, si observamos todas las masacres que ocurrieron en los años noventa y las comparamos con las de la colonización, hay una gran coincidencia. Muchas sucedieron exactamente en los mismos lugares. Al mal le gusta volver al mismo lugar.

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(Traducción del inglés)

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