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VENECIA 2025 Semana Internacional de la Crítica

Federico Cammarata y Filippo Foscarini • Directores de Waking Hours

"Esta película refleja nuestro miedo"

por 

- VENECIA 2025: En su creativo documental, los directores italianos se adentran en el corazón de la oscuridad

Federico Cammarata y Filippo Foscarini • Directores de Waking Hours
(© 2025 Fabrizio de Gennaro para Cineuropa - fadege.it, @fadege.it)

En su primer largometraje documental, Waking Hours, Federico Cammarata y Filippo Foscarini se adentran en el bosque. En la oscuridad absoluta, comienzan a perfilarse distintas siluetas. Algunas pertenecen a traficantes de personas, que esperan pacientemente a otro grupo de “pasajeros” afganos con la esperanza de cruzar la frontera. Hablamos con el dúo de realizadores sobre su película, seleccionada en la Semana Internacional de la Crítica de Venecia.

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Cineuropa: En Waking Hours, hay que esperar unos 40 minutos para ver un primer plano. ¿Por qué quisisteis mantener al espectador en la oscuridad (literalmente)?
Federico Cammarata: Esta película fue muy, muy difícil de rodar. Hubo una redada policial en los campamentos la segunda vez que fuimos allí, y toda la gente a la que estábamos filmando desapareció de repente. Tuvimos que construirla con el material que teníamos; esa fue la razón práctica, pero también queríamos acercarnos a ellos poco a poco. La película refleja realmente nuestra experiencia allí.

¿Cómo llegasteis siquiera a hacer esta película? Hay muchos documentales sobre la experiencia de los refugiados, pero vosotros habéis llevado el tema a otro lugar.
F.C.: La razón por la que estábamos en esa zona, en el norte de Serbia, fue que queríamos filmar un fenómeno natural que ocurre justo allí, en la frontera con Hungría. Está relacionado con los insectos que viven en la zona: salen del río, donde pasan tres años, y luego pasan una hora volando. Se reproducen, mueren y el río se los lleva. Había algo poético en ello.

Al principio no éramos conscientes de que estábamos en un lugar tan sensible. Descubrimos que el bosque estaba lleno de gente; incluso nos detuvo una banda de traficantes de personas. Lo que empezó como un viaje muy breve se convirtió en una estancia de un mes.

Rodar de noche tiene sentido, ya que es el momento en el que todo el mundo se mueve. ¿Os preocupaba cómo iba a influir en el rodaje?
F.C.: Era una situación peligrosa y teníamos que tomar decisiones muy rápido. Nos dejamos llevar, pero tuvimos problemas en la sala de montaje. Lo más difícil fue encontrar la manera de dar forma a este “agujero negro” de material.

La verdad es que, para nosotros, era más seguro estar allí de noche. La policía no estaba, y ellos se congregaban alrededor de una fuente de luz o de una hoguera. Algunos no querían ser filmados; otros eran escépticos. Con el tiempo fuimos entablando una relación con ellos. Entendieron que no estábamos allí para perjudicarles. Aun así, para mí sigue siendo un misterio por qué nos dejaron entrar, porque lo que hacen no es precisamente legal.

Filippo Foscarini: Optamos por dejar la frontera europea, la policía y a “los pasajeros” fuera de campo, aunque sea una parte esencial de la película. El tráfico de personas siempre implica una visibilidad parcial, y el documental encarnó ese estado. Sumergimos al público en un bosque oscuro que se parece a un laberinto, donde es fácil perderse.

De hecho, os beneficia no mostrar las escenas habituales: las interacciones con la policía, el rechazo de los lugareños... Creáis un universo aparte, casi irreconocible.
F.C.: Al principio éramos bastante ignorantes. Ni siquiera conocíamos la diferencia entre traficantes de personas y migrantes. No solemos ver a los traficantes tan a menudo, porque son difíciles de localizar y de conocer. Solo queríamos entender quiénes eran estas personas. Al principio estábamos asustados: no los conocíamos y había bandas que se enfrentaban entre sí. Era mediados de 2023 y, en ese periodo, hubo un pico de presencia humana en esa zona. Se oían disparos. Creo que esta película refleja ese miedo.

F.F.: En comparación con nuestras experiencias anteriores, estábamos en alerta constante, pero dentro del bosque logramos crear, junto a ellos, una burbuja que nos aislaba de esa realidad violenta. Las fronteras, por su propia naturaleza, son lugares de crueldad y peligro.

¿Siempre habéis trabajado juntos?
F.C.: Nos conocimos en la escuela de cine e hicimos juntos nuestro cortometraje de graduación. Ambos somos directores, pero también trabajamos por separado: yo me ocupo de la imagen y Filippo graba el sonido. Esta película no habría sido posible si hubiéramos tenido que rodar con un equipo grande. Así pudimos encargarnos prácticamente de todo nosotros mismos. Íbamos allí sin resultar nada amenazadores; éramos solo unos italianos cualquiera en el bosque. Probablemente por eso funcionó.

F.F.: Es como trabajar en un laboratorio; no es en absoluto un proceso intelectual. En otros proyectos tuvimos tiempo para investigar y hacer pruebas para entender cómo proceder. En esta ocasión no lo hubo. Es importante reconocer que esta nunca fue una película “oficial”. Al igual que “los pasajeros” y los traficantes, no estábamos autorizados a estar en ese lugar. Sin embargo, eso nos ayudó a forjar un vínculo: nosotros también éramos vulnerables.

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(Traducción del inglés)

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