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SUNDANCE 2026 Competición World Cinema Dramatic

Visar Morina • Director de Shame and Money

"Si todo se convierte en intercambio monetario, lo primero que se va a morir es lo que llamamos tener humanidad"

por 

- El director kosovar habla sobre su tercer largometraje, sobre una pareja de mediana edad de una zona rural que se ve obligada a adaptarse al ritmo del presente urbano

Visar Morina • Director de Shame and Money
(© Maria Asselin-Roy)

Visar Morina presenta su tercer largometraje, Shame and Money [+lee también:
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, en la competición World Cinema Dramatic de Sundance, lo que la convierte en una de las diez películas que optan al máximo galardón de la sección a la mejor película no estadounidense. Lo más impresionante es que se trata de la segunda película de este director, nacido en Kosovo y afincado en Alemania, seleccionada en esta competición: la primera fue su segundo largometraje, Exile [+lee también:
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, que también fue la candidata de Kosovo a los Óscar. Shame and Money está protagonizada por Astrit Kabashi y Flonja Kodheli como Shaban y Hatixhe, una pareja kosovar obligada a mudarse a Pristina cuando ya no pueden trabajar en su granja. Mientras encadenan distintos trabajos para sobrevivir, se topan con un mundo dominado por las transacciones económicas que entra en conflicto con sus valores y deseos.

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Cineuropa: El título internacional de la película, Shame and Money, difiere de su título original (Hatixhja dhe Shabani), que hace referencia a la pareja protagonista. Me intriga saber qué motivó esta elección, ya sea desde el punto de vista práctico o temático, ya que parecen dos maneras distintas, pero interrelacionadas, de observar la película.
Visar Morina: Cuando empecé a trabajar en el guion, pensaba mucho en una especie de cuento. Los dos protagonistas me recordaban a mis padres, pero no a cómo eran hace 30 años, sino a cómo serían viviendo hoy en día. Muy pronto quedó claro que la base de la historia iba a ser el dinero. Mientras investigaba, hablé con hombres que están en la calle (buscando trabajo), y uno dijo algo que me conmovió profundamente: “Tu madre no te quiere cuando no tienes dinero”. En albanés no suena como una regla, sino como una frase dicha por alguien que se da cuenta de que incluso el amor de una madre tiene precio. En la sociedad occidental, la forma principal de insultar a alguien es llamarlo perdedor o necesitado. Ambas están ligadas a la vergüenza.

Aunque la película se centra en Hatixhe y Shaban, también aparece su familia extensa. ¿Te basaste en determinados recuerdos y experiencias, o la dinámica familiar surgió de otro lado?
Intentaba que cada aspecto de la película se acercara a las experiencias que tuve cuando estuve en Kosovo, o cuando estoy allí. El pueblo que se menciona es el lugar donde crecí. De niño, a menudo pasaba las vacaciones de verano con mi tía, que era una mujer estupenda. Cuando hacía los castings y buscaba a la abuela adecuada, me di cuenta de que en realidad estaba buscando a mi tía, y quise que estuviera en la película.

Creo que, en una sociedad en la que cada saludo está vinculado al dinero, esto no es simple “amabilidad”, es como una factura. Si todo se convierte en intercambio monetario, lo primero que va a morir es lo que llamamos tener humanidad. Por eso pensé en que la relación de la pareja fuera lo más pura posible, con la menor presencia del dinero. En este entorno, el hecho de que la pareja sea amable el uno con el otro parece casi una declaración política. Me parecía importante que, a lo largo de la película, Shaban adquiriera una especie de conciencia política y una comprensión de clase.

Hay un sentido de urgencia en la música y el trabajo de cámara que sigue constantemente el ritmo de Shaban. ¿Cómo trabajaste con el director de fotografía para desarrollar ese estilo?
Hablé mucho de esto con Janis Mazuch, que además de director de fotografía es un buen amigo. Pongamos como ejemplo la escena en la que los hombres están reunidos alrededor de un coche en la calle. Hicimos una toma en la que Janis se desplazó un poco hacia atrás para mostrar a más personas. Podíamos ver a toda la muchedumbre corriendo hacia el coche, lo cual resultaba muy sucio. Fue curioso porque él me miró, y yo le miré, y ambos entendimos que ese no era el camino. Hablamos mucho de los animales porque esta es una película sobre el trabajo y la dignidad. No queríamos mostrar nada sin dignidad. También intentábamos tratar a los animales como tratamos a los personajes humanos.

¿Podrías hablarnos de la intención detrás de la intensidad de algunas decisiones de sonido? También incorporas elementos de música albanesa a lo largo de la película, tanto de forma diegética como no diegética.
Tengo una relación un poco extraña con la música albanesa. Descubrí la riqueza de la música albanesa muy tarde, hace apenas unos años. No sé si le pasa a todo el mundo, pero me parece que tengo dentro una enorme base de cursilería. No sé de dónde viene. Cuando estoy en Pristina y escucho a estos tipos haciendo esa música a base de tambores, me siento hipnotizado. Me siento como un niño pequeño. Recuerdo estar en bodas y quedar muy impresionado al verlos. La gente toca los tambores para quienes vienen de Occidente, intentando que les den dinero. Por otra parte, en Kosovo y Albania la música es mucho más importante que la escritura. Es una cultura que mantiene vivas las historias contándolas y a través de la música. Por ejemplo, la canción cuando están en el autobús (al comienzo de la película) me recuerda inmediatamente a mi madre.

En colaboración con

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(Traducción del inglés)

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