Carlo d’Ursi • Productor de Chicas tristes
“El trabajo principal es construir continuidad”
por Valerio Caruso
- BERLINALE 2026: El productor habla sobre su película proyectada en la sección Generation y la identidad de producción transnacional de su compañía Potenza Producciones

Desde el sur de Italia hasta Berlín, Cannes y América Latina, Potenza Producciones ha construido de manera constante una identidad de producción transnacional basada en relaciones a largo plazo con los autores. Con Chicas tristes [+lee también:
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ficha de la película] seleccionada en la sección Generation de la Berlinale y varios nuevos proyectos de cineastas latinoamericanos consagrados y emergentes en fase de finalización, el productor Carlo d’Ursi reflexiona sobre el posicionamiento de Potenza entre Europa y el ecosistema cinematográfico latinoamericano.
Cineuropa: ¿Cómo se convierte Potenza, a través de vuestro trabajo, en una verdadera marca cultural y simbólicamente en una “puerta de Europa” para el nuevo talento latinoamericano?
Carlo d’Ursi: Es un proceso que se ha construido con el tiempo, más que una estrategia declarada. En los últimos años hemos trabajado con cineastas latinoamericanos que ya tenían un recorrido en festivales internacionales y que buscaban un interlocutor estable en Europa.
Con la directora costarricense Patricia Velásquez, cuyo film anterior fue presentado en Locarno, estamos produciendo ¿A dónde van las aves cuando llueve?, una coproducción entre España y Costa Rica apoyada por Ibermedia y desarrollada también dentro de programas como Locarno Open Doors. Con Juan Sebastián Mesa, cineasta colombiano seleccionado en el Foro de Coproducción de San Sebastián y ganador en Venecia con Los Nadie, estamos trabajando en Lovers Go Home!, que continúa un recorrido ya iniciado en los mercados internacionales.
En otros casos, como Chicas tristes de la directora debutante Fernanda Tovar, el proyecto pasó por Next Step de la Semana de la Crítica de Cannes y por el WIP Latam de San Sebastián, llegando ahora a la Berlinale. La idea no es posicionarnos simbólicamente como una “puerta”, sino como un socio que acompaña a autores ya presentes en el circuito de festivales en su consolidación europea.
Tenéis Chicas tristes seleccionada en la Berlinale y, al mismo tiempo, estáis finalizando otros proyectos firmados por cineastas ya premiados en Venecia, Cannes y Berlín. ¿Cómo conviven en la estrategia de Potenza el descubrimiento de nuevas voces y el diálogo con autores consagrados?
Para nosotros, ambas dimensiones son complementarias. Colaboramos con cineastas ya reconocidos en los grandes festivales y, al mismo tiempo, trabajamos con directores emergentes que provienen de ese mismo circuito.
Arca, dirigida por el cineasta chileno Matías Bize, nace del trabajo de un autor que ha presentado sus películas en Venecia y con quien ya habíamos colaborado en La memoria del agua [+lee también:
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ficha de la película], y que cuenta con una trayectoria consolidada en el cine de autor internacional. Paralelamente, desarrollamos proyectos como Dios y la cumbia del diablo de Carlos Lenin, seleccionado en el Berlinale Talent Project Market y premiado en el Berlinale Co-Production Market, o La escuela pesada del argentino Hernán Rosselli, cuyo primer largometraje Algo viejo, algo nuevo, algo prestado [+lee también:
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ficha de la película] fue presentado en Cannes el año pasado.
Este diálogo entre autores consagrados y nuevas voces no es una división rígida: a menudo se trata de trayectorias que se entrelazan con el tiempo y que permiten a la productora mantener una presencia constante en el circuito de festivales.
Vuestro recorrido parece construir un eje estable entre el sur de Italia, España, Europa y América Latina. ¿Qué papel desempeñas para que Potenza no sea solo una productora, sino una plataforma de confianza para los talentos latinoamericanos que miran hacia Europa?
El trabajo principal es construir continuidad. Muchos cineastas latinoamericanos llegan a Europa después de pasar por festivales como Cannes, Berlín o San Sebastián, pero sin una red de producción estable. Intentamos acompañarlos más allá de un único proyecto.
Mi papel es mantener abiertos los canales entre estos territorios: productores, fondos, mercados y festivales. Madrid y el sur de Europa son puntos de conexión naturales. Si hoy Potenza es percibida como una plataforma de confianza, es porque a lo largo de los años hemos construido relaciones con cineastas que ya orbitan en los grandes festivales y que buscan una continuidad productiva europea.
(Traducción del inglés)
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