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BERLINALE 2026 Competición

Ilker Çatak • Director de Yellow Letters

"Este fue un proceso de puesta a punto para que la mitad del público se ponga de parte del personaje masculino y la otra del femenino"

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- BERLINALE 2026: El director alemán habla sobre su segundo largo, que sigue a una pareja perseguida por el estado mientras intenta encontrar un equilibrio entre sus ideales y sus necesidades vitales

Ilker Çatak  • Director de Yellow Letters
(© 2026 Dario Caruso para Cineuropa - dario-caruso.fr, @studio.photo.dar, Dario Caruso)

El guionista y director alemán Ilker Çatak presenta su segundo largometraje, Yellow Letters [+lee también:
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, en la competición oficial de la Berlinale. Tras su multipremiada Sala de profesores [+lee también:
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, recibió numerosas ofertas de estudios de Hollywood, pero prefirió crear una película que realmente quisiera hacer.

Cineuropa: Tu película tiene muchas capas diferentes. ¿Cuál fue el punto de partida?
Ilker Çatak: Empezó como una historia de amor. Siempre quise hacer una película sobre el matrimonio, porque puede ser muy amoroso y tierno. Por otro lado, también puede ser muy duro, y las personas pueden llegar a ser muy crueles entre sí. Como narrador, es una dinámica con la que me identifico, también como persona casada. Escribirla con mi mujer, Ayda Meryem Çatak, fue aún más divertido porque partíamos de la vida real. Y escribirla con Enis Köstepen, que vive en Turquía y está muy interesado en la política, además de seguir de cerca lo que ocurre allí, fue otro elemento valioso, porque nos aportaba lecturas y contactos con personas con las que hablar.

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Queríamos retratar la ruptura de un matrimonio a través de la represión política. Nuestro enfoque consistía en mostrar lo buenos que son nuestros líderes a la hora de dividirnos para gobernarnos. Fue un proceso de ajuste fino para que la mitad del público se pusiera del lado del personaje masculino y la otra mitad del femenino.

¿Eres más idealista, como Aziz, o más realista, como Derya?
Creo que soy ambas cosas; de lo contrario, no habría podido escribir estos personajes. Pero no sé hasta qué punto podría ser idealista si tuviera hijos y viviera en un país donde necesitara ganar mucho dinero para enviar a mis hijos a un buen colegio. Tengo el lujo de poder mantenerme idealista porque llevo una vida muy modesta. Si viviera una vida en la que necesitara más dinero, probablemente ya estaría haciendo películas para las Amazon y Netflix de este mundo.

No quiero decir que sea un santo, pero quiero hacer las películas que realmente me nazca hacer. Después de Sala de profesores, tuve la oportunidad de ir a trabajar a Estados Unidos para grandes estudios, pero elegí hacer esta película, que no está pensada para agradar a las masas. Al menos puedo mirarme al espejo y decir: “He protegido mi integridad artística”. No hice una película de Hollywood. Quizá algún día lo haga, pero sentiría que estoy matando a un bebé. Necesitaba hacer esta película justo después de Sala de profesores.

¿La relación de la pareja se rompe a causa de esta crisis?
Creo que el carácter de una persona se revela cuando se la somete a presión. Evidentemente, estos dos personajes están bajo presión, y las necesidades económicas aumentan día a día. Llegan a un punto en el que su verdadera naturaleza sale a la luz: de repente, ese hombre que parecía moderno estalla y se convierte en alguien tóxico que le dice a ella que él la ha creado. Eso es lo que me gusta en el cine, y también en Sala de profesores: poner a alguien bajo presión y ver cómo su verdadero carácter empieza a cristalizar. Es muy fácil ocultar la verdad cuando no hay presión.

¿Consideras tu película como una llamada de atención política?
Entiendo la película como una advertencia. Hay un ataque contra el ámbito académico, contra las artes, contra la libertad de expresión. En Occidente, siempre hemos pensado que estos eran valores garantizados. A veces olvidamos que alguien tuvo que derramar sangre por ellos. No nos fueron dados sin más; hubo que luchar por ellos.

En Yellow Letters, la hija de la pareja duda de que la cultura pueda salvar el mundo. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
¿Por qué crees que los líderes políticos atacan la cultura? Porque si controlas la cultura, controlas el poder y controlas a la gente. Es algo que me formó en mi juventud. Crecí con el cine, y eso configuró mi sistema de creencias. Aunque el cine ya no tenga el mismo impacto que antes —porque ahora existen los algoritmos, mucho más precisos a la hora de moldear nuestras mentes—, sigo pensando que la cultura tiene un poder transformador.

¿Qué te llevó a mostrar intencionadamente que utilizaste Berlín y Hamburgo como sustitutos de Estambul y Ankara?
Si lo piensas bien, las fronteras son una ilusión: alguien decidió en algún momento que debía haber una frontera. Es algo que la humanidad ha inventado. Vivimos en el mismo mundo, respiramos el mismo aire y estamos bajo el mismo sol, pero aun así el ser humano ha ideado la existencia de fronteras.

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(Traducción del inglés)

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