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BIFFF 2026

Jacob Santana • Director de El vestido

“Como ayudante de dirección, aprendí a captar el ambiente emocional en el rodaje, y eso me da más libertad en mi enfoque”

por 

- El cineasta nos cuenta lo que aprendió trabajando con otros directores españoles y desgrana su experiencia de rodar una película con niños actores

Jacob Santana • Director de El vestido
(© Miguel Ángel García)

El vestido, la nueva película española de terror que constituye la segunda colaboración entre el director Jacob Santana y la actriz Belén Rueda, se ha estrenado a nivel mundial en el Brussels International Fantastic Film Festival. Cineuropa se ha sentado a hablar con Santana sobre lo que aprendió trabajando con otros directores españoles, su experiencia con actores infantiles y los motivos para elegir una ambientación más cercana a Nueva Inglaterra que a España.

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Cineuropa: Antes de empezar a dirigir de forma independiente, trabajaste como ayudante de dirección durante más de 20 años. ¿En qué dirías que se diferencia tu enfoque del de alguien que estudió dirección en una escuela de cine?
Jacob Santana: Empecé desde abajo, como ayudante de dirección. Durante casi 25 años tuve la oportunidad de aprender de muchos directores sus formas de trabajar, así como las herramientas que utilizan para comunicarse con los actores. Por ejemplo, aprendí a trabajar con olores. Entre otros, trabajé con Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia. Diría que esta experiencia práctica me ha hecho más flexible. Quienes ruedan su primera película tras salir de una escuela de cine a menudo tienen dificultades para leer el ambiente en el set. Hay muchos egos y personalidades distintas implicadas, y eso puede ser complicado. Yo desarrollé pronto una sensibilidad hacia la atmósfera emocional del rodaje, lo cual me da más libertad, pero también más control, porque puedo comunicarme con todo el equipo con facilidad.

¿Puedes mencionar algo concreto que hayas aprendido de alguno de esos directores?
De Jaime Chávarri, por ejemplo, aprendí a estar siempre donde ocurre la acción. En lugar de irme a descansar, observo la secuencia junto a la cámara, para estar presente justo cuando suceden las cosas. También presté mucha atención a la flexibilidad de Álex de la Iglesia y a cómo planifica las secuencias. Cada director es único, y creo que se puede aprender de cada experiencia.

Vera Centenera, que interpreta a Carla, tenía unos 13 años cuando comenzó el rodaje de El vestido. ¿Cómo la preparaste para un papel tan exigente?
Lo más importante son los ojos de Vera. Tiene que pasar de ser una adolescente normal a cuidar de su madre y convertirse en la adulta de la casa, y transmite mucho de eso con la mirada. Vera tuvo que hacer un gran trabajo interior. Se preparó junto a Belén Rueda. Belén le pidió que hiciera una pausa de tres segundos antes de cada respuesta, y ambas actrices se reflejaban mutuamente hasta cierto punto. La madre alterna entre comportarse como madre y como hija en algunos momentos, y viceversa.

El entorno de la película no parece especialmente español. La casa podría estar perfectamente en Nueva Inglaterra o en Irlanda. ¿Fue una decisión consciente?
Totalmente. Queríamos que la película fuera independiente de una localización concreta, que pudiera situarse en cualquier país y tuviera un carácter atemporal. Esa estética recorre todo el largometraje, desde el coche antiguo hasta la ropa de los personajes. Refuerza la atmósfera inquietante porque hay algo que no encaja: la casa no se percibe como un refugio, sino como un lugar frío y hostil, tanto por dentro como por fuera. Eso contribuye a la sensación claustrofóbica esencial en el cine de terror. Me influyeron películas como Expediente Warren: The Conjuring e It Follows, pero también me gustó mucho ¿Quién puede matar a un niño?, una película de terror de 1976 dirigida por Narciso Ibáñez Serrador. Aunque la película se desarrolla en un entorno soleado, la sensación de terror es omnipresente.

Carla intenta adelgazar para poder entrar en el vestido. Incluso tira su comida del colegio. ¿Podría ser una referencia al desarrollo de trastornos alimentarios?
Buena observación. Quería mostrar cómo las dificultades de comunicación con los padres —en este caso, con la madre— afectan al desarrollo emocional de las chicas jóvenes. La adolescencia es una etapa complicada, especialmente para ellas.

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(Traducción del inglés)

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