Ismael Curbelo • Director, Festival Internacional de Cine de Lanzarote
“Siempre hemos querido que el cine sea inclusivo, sin edades”
por Alfonso Rivera
- El capitán del barco repleto de cortos que se pueden disfrutar estos días confiesa sentirse fascinado por la participación de niños y mayores en un evento que no cierra puertas a nadie

Se está llevando a cabo esta semana, y hasta el día 23, la edición número 26 del Festival Internacional de Cine de Lanzarote (leer más). Hemos hablado con su director, Ismael Curbelo, para que nos desgrane sus impresiones, recomendaciones y novedades.
Cineuropa: El vuestro no es un festival edadista, porque acuden desde niños a jubilados.
Ismael Curbelo: Siempre nos hemos obsesionado con que se disfrute del cine y éste sea inclusivo, que cada espectador tenga su butaca. Los festivales se están especializando y nosotros hemos ido en contra, procurando que los niños de un colegio rural se suban a un bus y acudan a un teatro o yendo nosotros a los propios colegios. Con este romanticismo seguimos trabajando.
¿Y qué tal aceptan el formato corto?
Empezamos solo con largometrajes durante cinco ediciones. Paramos un año y lo retomamos dándonos cuenta de que el cortometraje te da mucha libertad e inmediatez, pues no responde a razones comerciales y aborda historias que otros no hacen. Ver una sala de cine con 300 niños y cómo se hace el silencio cuando empieza la proyección es pura magia.
Parece que una de las claves del certamen es que el público sea activo, votando para otorgar premio y rodando...
Los que organizamos el festival de Lanzarote venimos del cine y respetamos mucho a los creadores, pero también al espectador, al que hay que sacar de casa y meterlo en una sala. Son partícipes en todas las secciones, como en los cortos infantiles o el corto exprés. Siempre trabajamos para el espectador, hasta hacemos cursos de formación sobre el lenguaje cinematográfico.
¿Cómo ha sido la cosecha de cortos de este año?
Hemos visto 2.900 cortometrajes, procedentes de 102 países. Tenemos casi 50 personas ejerciendo de comité de selección, desde profesionales de la industria a artistas y profesores, para que el criterio sea diverso a la hora de seleccionar. Vamos a proyectar 62 cortos en total, pero podríamos haber seleccionado 200.
También los largometrajes tienen su hueco en el festival de Lanzarote.
Sí, estrenamos, entre otros, un documental de Álex O’Dogherty titulado De todos lados un poco, que enlaza con la realidad canaria. Él es sevillano, pero se ha pasado toda su vida explicando su apellido; por eso entrevista a personas con apellidos de orígenes diversos, sean árabes, portugueses o irlandeses. Una diversidad que a veces pasamos por alto. Un tema muy de actualidad.
¿Alimentáis la cinefilia superjoven desde el festival?
A los niños hay que prepararlos para que desarrollen sus propios criterios. Los pedagogos trabajan con ellos antes y después de las proyecciones. Una vez proyectamos un corto americano sobre un niño en transición de género y cuando la madre le hacía un comentario tránsfobo, no veas cómo abucheaban en la sala. Hay que continuar así: tratar de tener un criterio, no dejarse manipular.
Hasta lleváis el cine a una cárcel de la isla…
Cuando entras allí y se cierran tras de ti las rejas, impresiona. Luego, al proyectar los cortos, los presos te lo agradecen. Y hasta el año pasado ellos nos propusieron rodar uno, pero resulto imposible por razones de seguridad.
Y hacéis proyecciones con música en vivo, con Taxi Driver.
Lo hacemos en una salita pequeña y coqueta, diseñada por el desaparecido artista César Manrique en una casa antigua. No hay ni que poner micrófono, debido a la cercanía de los músicos, con ese film de Martin Scorsese que cumple medio siglo. Es el cuarto año que hacemos esta actividad.
¿Qué visitas al festival esperas con especial ilusión?
Por ejemplo, la actriz Ruth Gabriel presenta su libro Mujeres de cine. También los actores Carlos Bardem o Tamar Novas vendrán, y la cineasta Arantxa Echevarría, entre otros. Conocerlos un poco más de cerca hace especial ilusión.
Pero ¿el cortometraje español ya no sufre complejos respecto al internacional?
Ya podemos ir con el pecho bien alto: se hace mucho corto en España y de alta calidad. Eso se comprueba también en los festivales, como sucede este año en Cannes. Ese sambenito de la “españolada” ya nos lo hemos quitado, pues, aunque aún sigue habiendo prejuicios de algunos, ya no tiene razón de ser, se ha quedado antiguo. Nuestro cine es universal.
¿Un último apunte sobre la edición de este año?
Lo de los mayores me toca el corazón: me hace especial ilusión lo que ruedan ellos y también los niños. Tenemos mucha suerte de que participen tan activamente en nuestro festival.
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