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CANNES 2026 Competición

Cristian Mungiu • Director de Fjord

“Estamos perdiendo la capacidad de escuchar a quienes piensan distinto a nosotros y de entablar un diálogo de forma activa”

por 

- CANNES 2026: El director rumano habla sobre su nueva película, que en un principio retrata un conflicto familiar íntimo, pero que termina diciendo algo mucho más amplio sobre la sociedad contemporánea

Cristian Mungiu • Director de Fjord
(© 2026 Fabrizio de Gennaro para Cineuropa - fadege.it, @fadege.it)

El cineasta rumano Cristian Mungiu ha presentado Fjord en la competición del Festival de Cannes. Le pedimos que nos diera algunos detalles más sobre su nueva película.

Cineuropa: Fjord comienza con un conflicto familiar íntimo, pero poco a poco aborda un tema más amplio sobre la sociedad contemporánea. ¿De dónde surgió la idea?
Cristian Mungiu: Hace unos diez años, no dejaba de leer artículos sobre familias inmigrantes en los países nórdicos, especialmente Noruega, que perdían la custodia de sus hijos tras conflictos con las autoridades. Los casos procedían de todas partes: Rumanía, Polonia, India, África… Lo que me interesaba era el choque de valores, la imposibilidad de encontrar una verdad sencilla. Todo el mundo creía tener la razón moral.

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Sentí que este conflicto se hacía muy visible en sociedades lo suficientemente desarrolladas como para aceptar la crítica y el debate. No me interesa aportar respuestas ni decirle al público quién tiene razón. Me interesa la duda, porque creo que estamos perdiendo la capacidad de escuchar a quienes piensan distinto a nosotros y de entablar un diálogo de forma activa.

La película rehúye posturas morales simples, y aun así genera una fuerte empatía hacia la familia. ¿Hasta qué punto fue difícil mantener la neutralidad al escribir una historia tan marcada por la persuasión y la manipulación?
Creo que esa simpatía hacia la familia es inevitable. Las familias son emocionales, íntimas y vulnerables, mientras que las instituciones, por naturaleza, transmiten una sensación más fría y distante. Me esforcé mucho para no juzgar a los personajes. Durante la fase de escritura, revisaba constantemente el equilibrio entre las distintas perspectivas. Hablé con familias, abogados, periodistas, ONG y jueces, pero acceder al lado institucional fue mucho más difícil, porque los servicios noruegos de protección de menores se negaron inicialmente a hablar conmigo.

Más tarde me permitieron observar juicios y hablar con personas dentro del sistema, aunque nunca tuve acceso a los expedientes reales. Por eso nunca afirmo que la película muestre “la verdad”. Muestra perspectivas en conflicto y la imposibilidad de comprender del todo lo que ocurre dentro de una familia. También quería que el público mantuviera presente lo fácilmente que la realidad puede manipularse en el plano emocional. Hay un momento hacia el final en el que la hija se enfrenta a sus padres y, de repente, la certeza que tenías antes vuelve a tambalearse. Para mí, la verdadera cuestión no es quién gana moralmente, sino cómo funciona la sociedad cuando la gente discrepa sobre los valores fundamentales.

La puesta en escena parece profundamente ligada a la posición ética de la película. ¿Podrías dar un ejemplo de cómo tus decisiones de cámara y puesta en escena moldean la manera en que el público observa a los personajes?
Creo que la posición ética de una película también existe dentro de su forma. Mi lenguaje cinematográfico se construye en torno a reducir la manipulación tanto como sea posible. No utilizo música extradiegética y evito cortar, porque cada corte es ya una interpretación.

Prefiero que las escenas se desarrollen en tiempo real. Quiero que el espectador sienta que la realidad existe independientemente del cineasta. Las escenas en la sala del tribunal son un buen ejemplo de este enfoque. Normalmente, los dramas judiciales se apoyan mucho en el montaje y los contracampos, pero aquí todo dependía de la coreografía y la puesta en escena. Los actores y la cámara tenían que moverse con gran precisión. Ojalá esto genere otro tipo de tensión en el debate sin romper la continuidad de la observación.

En la película trabajas con bastantes actores jóvenes y no profesionales. ¿Cómo abordaste el trabajo con ellos?
Los jóvenes actores fueron difíciles de seleccionar porque necesitaban ser trilingües y muy naturales emocionalmente. Buscamos dentro de las comunidades rumanas en Noruega e incluso encontramos a un chico que venía de una familia muy religiosa. Estuve muy agradecido de que los padres confiaran en el proyecto. Intento no sobrecargar a los intérpretes con conceptos, especialmente a los más jóvenes. No quiero que representen el “significado”; quiero que se mantengan veraces dentro del momento.

¿Por qué era importante situar la historia en una comunidad tan pequeña y aislada?
Hay algo en el silencio de las comunidades pequeñas. La gente evita el conflicto abierto porque todos se conocen. El propio paisaje refleja esta contención emocional. El agua está en calma, la gente es educada y las tensiones permanecen bajo la superficie.

La película contrapone a menudo grandes cuestiones ideológicas con gestos muy mundanos, la fragilidad de los cuerpos y la pequeñez de la existencia humana. ¿Por qué era importante para ti este contraste?
Nos comportamos como si fuéramos inmortales, aunque sepamos que no lo somos. La gente puede volverse irracional cuando está convencida de que toda la verdad le pertenece. Creo que podemos hacer del mundo un lugar mejor si nos mantenemos humildes y aceptamos que hay cosas más grandes que nosotros que no pueden controlarse ni resolverse por completo. Entonces también se vuelve más fácil disfrutar de los pequeños momentos de la vida.

Creo que las sociedades occidentales también están lidiando con esto hoy en día. Existe un deseo de corregir injusticias históricas, lo cual es comprensible, pero a veces intentamos resolver las cosas silenciando o castigando a las personas en lugar de comunicarnos con ellas. El primer paso debería ser reconocer que las diferencias existen e intentar encontrar maneras de convivir a pesar de ellas.

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(Traducción del inglés)

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