Tiago Guedes • Director de Aquí
“Quería crear una atmósfera y una situación que los actores pudiesen explorar, en la que ellos confíen en ti y tú en ellos”
por Veronica Orciari
- CANNES 2026: El director portugués se sentó con nosotros para detallar el proceso de adaptación de una saga de 900 páginas a una película de 3 horas y 20 minutos

Nos hemos sentado a hablar con el director portugués Tiago Guedes sobre las complejidades de Aquí, presentada en la sección Cannes Première del Festival de Cannes.
Cineuropa: Aquí dura tres horas y veinte minutos, lo cual constituye una duración muy extensa en una época en la que al público le cuesta cada vez más mantener la atención. Durante el desarrollo del guion, ¿qué duración se planteó inicialmente y con cuánto metraje acabaste trabajando en la posproducción?
Tiago Guedes: En cuanto al guion, la primera versión tenía unas 190 páginas. Los libros suman alrededor de 900 páginas en total. Así que empezamos a recortar ese primer borrador hasta dejarlo en unas 150 páginas. Y, de algún modo, lo conseguimos. Después nos fuimos a rodar y el primer montaje tenía una duración de cuatro horas y cuarenta y cinco minutos. En un momento dado nos marcamos el objetivo, quizá un poco idealista, de reducir la película a tres horas. Pero cuando empezamos a ver los distintos montajes nos dimos cuenta de que no podíamos recortar más, y nos detuvimos en las tres horas y veinte minutos. Por suerte, tuve un productor que me permitió hacerlo.
¿Hasta qué punto vuestra elección de los actores que interpretan a David (Álex Peláez y Hugo Encuentra) modificó el guion original? ¿Qué aportaron ellos al personaje y cómo los encontrasteis?
Fue a través de un proceso de casting. De hecho, fueron los únicos papeles que seleccioné mediante un casting convencional, porque no conocía a actores jóvenes en España. Álex y Hugo aparecieron ya en la primera tanda de pruebas que recibí y enseguida los marqué como candidatos a tener muy en cuenta. Vi muchas más audiciones, pero cuanto más veía, más convencido estaba de que ellos ya eran los indicados.
En los libros, David reúne rasgos de ambos. Hugo tiene una energía increíble y una tendencia natural a plantar cara, mientras que Álex es dulce, introspectivo, racional y muy elocuente. Juntos crearon algo muy especial. Sentí que podían hacer completamente creíble que se trataba del mismo personaje en distintas etapas de su crecimiento. Ensayamos de una manera bastante convencional, junto a su profesor de interpretación, que estuvo siempre con ellos, y los animé a influirse mutuamente. Quería que cada uno absorbiera cualidades del otro.
Aquí aborda temas como la religión y la magia, y deja muchas cosas sin explicar. ¿Fue difícil dirigir a los actores cuando la historia tiene tantas capas? ¿Y por qué era importante para ti rodarla en español?
Empezando por el idioma, surgió de manera bastante natural porque la historia del libro está escrita en español. Para mí, el hecho de no ser español me situaba en una posición privilegiada como alguien de fuera. La película habla de extranjeros y de personas que intentan adaptarse a nuevas situaciones, así que esa condición me ayudó mucho. Era importante vivir esa experiencia de forma auténtica porque, aunque hablo el idioma hasta cierto punto, todavía tenía mucho que aprender. Y, además, estaba dirigiendo a los actores en español.
Para mí, todo consiste en crear una atmósfera y una situación que ellos puedan explorar, en la que confíen en ti y tú confíes en ellos. Construir esa confianza es siempre la mejor manera de crear un trabajo con sentido. Con un guion como este hay momentos en los que ellos no saben exactamente hacia dónde va la historia, y yo quería conservar esa ambigüedad. No quería darles demasiadas indicaciones porque pretendía preservar lo que ofrece la obra literaria. Quiero que el espectador construya su propio mundo mientras ve la película. Quiero que proyecte sus propias emociones en las reacciones de David, en su mirada y en los silencios que acompañan esas reacciones. Esa era mi intención desde la fase de escritura del guion. No necesito que los actores lo sepan todo ni que todo les sea explicado al detalle. Creo que eso es válido para cualquier forma de arte.
Hay muchas escenas de baile con coreografías de estilos muy distintos. ¿Qué fue lo más difícil a la hora de abordar ese aspecto?
No tengo un conocimiento muy profundo de la danza, así que trabajé con dos coreógrafos que son amigos míos y tienen un talento extraordinario. No quería encasillar el baile dentro de una etiqueta concreta, y ellos hicieron un trabajo excelente. En particular, el baile de David surgió en gran medida de la improvisación. Bueno, más bien el bailarín improvisaba y luego los coreógrafos seleccionaban determinados movimientos. Así fue como acabamos dándole forma para el rodaje, filmándolo desde muchos ángulos distintos y acumulando muchísimo material. Pero, al final, utilizamos un único plano. Era tan poderoso verlo moverse de esa manera que sentí que debíamos conservarlo exactamente así. Teníamos muchos otros planos que podríamos haber montado, pero ese nos pareció suficiente.
(Traducción del inglés)
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