Louis Clichy • Director de Le Corset
"A los cuarenta años, me di cuenta de que, con el 3D, me había perdido cosas por el camino"
por Veronica Orciari
- CANNES 2026: El cineasta francés evoca sus inspiraciones autobiográficas y las decisiones estéticas que han guiado su película de animación

Con motivo de su primer proyecto en solitario, el director francés Louis Clichy se ha sentado a hablar con nosotros sobre su enfoque artístico, las técnicas de animación y los elementos autobiográficos que hay detrás de Le Corset, galardonada con el premio especial del jurado en la sección Un Certain Regard del 79.º Festival de Cannes.
Cineuropa: ¿Por qué elegiste este tema para tu primera película?
Louis Clichy: He trabajado en muchas películas por encargo y, al llegar a los cuarenta años, me di cuenta de que con el 3D había perdido algo por el camino. También quería hablar de la discapacidad que tuve durante la adolescencia, una etapa complicada a esa edad. En la película hay muchas cosas muy autobiográficas y otras que son prestadas. Yo, por ejemplo, no toco el órgano. Lo utilicé por razones narrativas. Me parecía el equivalente a un tractor agrícola, con sus pedales, pistones y tubos… Esa elección me llevó hacia una música mucho más potente de lo que había imaginado al principio, muy asociada a la Iglesia.
Christophe parece debatirse entre las expectativas de su familia y su deseo de libertad. ¿Esa es la idea que simboliza el corsé? ¿La del encierro?
Sin duda está esa idea. Me di cuenta de que, en francés, la palabra ferme (“granja”) procede de enfermé (“encerrado”), y de que las granjas de las que hablo son espacios cerrados para protegerse del viento. Eso implica una forma de repliegue sobre uno mismo, como un corsé. En la película hay varios niveles de encierro. Yo tenía ese deseo de romper el corsé, igual que Christophe destroza el tractor o el pedal del órgano. Hay muchísima frustración en él, como les ocurre a muchos adolescentes cuando empiezan a crecer: la incomprensión de los padres, el sentimiento de injusticia… Son temas bastante clásicos, pero quería explorarlos a mi manera.
Curiosamente, el corsé acabó ayudándome a ser más yo mismo. Es curioso, ya que gracias a él busqué otros caminos y descubrí otras formas de hacer las cosas. Una discapacidad o una limitación pueden conducir a algo más rico, aunque, cuando era adolescente, yo lo vivía sobre todo como un obstáculo muy difícil de soportar.
La película es a la vez onírica y casi documental en su representación de la región de Beauce y de la naturaleza. ¿Cómo desarrollaste ese estilo visual?
Retomé técnicas que ya había desarrollado en mis cortometrajes. Para trabajar con rapidez utilizaba un pincel muy grueso, sin detenerme en los detalles. Eso me permitía dejar que las cosas surgieran de forma instintiva. Quise conservar esa intención en esta película. Evidentemente, había que ir más allá y ser un poco más preciso, pero la idea inicial se mantuvo. Después estaba el color. Con esa línea negra tan marcada, limitarse a añadir color por encima podía dar rápidamente una impresión ingenua. El color tenía que contar otra historia. En algunos momentos desaparece el trazo y es el color el que toma el relevo, y en otros sucede al revés. La acuarela se impuso de manera natural porque no cubre toda la imagen. Es lo que llamamos «reservas de blanco». Esas zonas sin pintar crean una luz muy particular que le da ese aire soñador. Me permiten transmitir emoción cuando la necesito.
¿Tienes ya algún nuevo proyecto en mente?
Tengo algunas ideas, pero todavía es demasiado pronto para hablar de ellas. He empezado a trabajar en una película de animación más tradicional en su planteamiento. También tengo un proyecto por encargo muy centrado en el 3D, pero es interesante de realizar y empezaré a trabajar en él muy pronto. Paralelamente, me gustaría desarrollar otro proyecto, no necesariamente más personal, pero sí centrado en temas que me interesan profundamente. Me preocupa mucho el estado del mundo en estos momentos, así que me gustaría intentar no permanecer indiferente a todo ello. Aún no sé qué forma acabará tomando la película.
(Traducción del francés)
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