Juliette Binoche • Directora de In-I In Motion
“Si eres fiel a ti misma, a tu cuerpo y a tus sensaciones, nunca puedes mentir”
por Savina Petkova
- En su debut en la dirección, la icónica actriz presenta el proceso creativo de una pieza de danza colaborativa que codirigió y llevó a escena en 2007

En su debut como directora, In-I In Motion, la icónica actriz Juliette Binoche presenta por primera vez el proceso creativo tras la función de danza colaborativa que codirigió y representó más de 100 veces junto al coreógrafo y bailarín británico Akram Khan en 2007. El documental de dos horas también incluye una grabación completa de In-I como pieza independiente: al espectador, guiado por unas pocas palabras introspectivas de la actriz y directora, se le ofrece la oportunidad única de vivir un viaje de experimentación y cocreación. La película en su totalidad sigue fielmente el credo de Binoche de ser honesta a través del arte y el cuerpo. En la víspera de una proyección especial en el CPH:DOX, Cineuropa aprovechó la oportunidad para hablar con ella sobre la cinta en mayor profundidad.
Cineuropa: Has explorado bastantes formas artísticas hasta ahora y acabas de hacer tu debut como directora… ¿Cómo describirías tu actitud hacia el cambio y la transformación?
Juliette Binoche: Lo veo más como una habilidad para estar en contacto con lo que se me ofrece y decir que sí. Nunca pensé que colaboraría con Akram Khan y actuaría en el escenario 120 veces, pero todo empezó con [mi entrenadora] Su-Man Hsu. Mientras me estaba dando un masaje Shiatsu, con el codo hincado en mi espalda, me preguntó “¿Quieres bailar?” y enseguida dije “¡Sí!”. Surgió de la nada, pero sucedió porque las circunstancias lo permitieron. Tenía muchas ganas de aprender a moverme; siempre he hecho ejercicio, pero nunca me he movido a través del espacio. Fue en los ensayos cuando de repente me di cuenta de lo difícil que era…
¿Qué diferencias notaste entre ser un vehículo para un personaje y para la danza? Me imagino que hubo mucho que desaprender.
Ahí fue cuando me ayudó el enorme talento de [la coach de interpretación] Susan Batson, durante las tres primeras semanas de ensayos. Me dijo que tendría que “empezar desde la sensación” para crear un movimiento que fuera fiel a mi historia, a mis recuerdos, a mi cuerpo. Cambió completamente mi perspectiva de la danza, ya no se trataba de aprender a bailar o de imitar a Akram. Si eres fiel a ti mismo y a tu cuerpo, y si siempre “empiezas desde la sensación”, nunca podrás mentir. Si lo que haces nace de la sensación, los gestos y el movimiento de cualquier forma artística siempre van a ser personales.
¿Experimentaste tu corporalidad de forma distinta después de In-I, sobre todo en tus papeles como actriz?
Iba más allá de eso, porque la dificultad de la función residía en que era muy exigente tanto física como emocionalmente, lo cual no suele pasar. Fue duro. Cada vez que tenía que salir al escenario estaba asustada, pensaba que me iba a morir, que no iba a llegar al final, pero cada vez que lo lograba me quedaba atónita. Era la alegría de entregarte por completo y sobrevivir. Lo que me llevé de aquello fue un nuevo sentido de fortaleza que vino de enfrentarme al miedo una y otra vez. De cierta forma, la experiencia de la función te da alas.
En la película no se verbalizan mucho tus propias reflexiones.
Quería poner al público en nuestro lugar, o en la misma habitación que nosotros, y permitirle experimentar lo difuso del proceso creativo. No teníamos una idea preconcebida de lo que íbamos a hacer: no teníamos un tema en mente y no nos conocíamos, pero por eso mismo tienes que tener fe y trabajar duro.
¿Por qué no incluiste más voz en off?
No quería explorar el tema de forma clásica, porque no estábamos trabajando en el proyecto de forma clásica. Nos pusimos en una posición un poco difusa, apoyándonos en la paciencia y la fe, y quería que los espectadores vieran eso también que no pasa nada si estás haciendo algo nuevo en tu vida o si estás probando una nueva forma artística, que no pasa nada si aún no estás viendo resultados. No pasa nada porque es parte del camino. Es como hacerse a la mar: hay niebla y no ves tierra por ningún lado, ¡pero tienes que mantener la fe! Y poco a poco, mientras navegas, te das cuenta y dices “Anda, ¡veo algo de tierra allá!” Ves cómo se acerca cada vez más hasta que dices: “¡Aquí está!”
¿Qué es lo más interesante que descubriste a través del proceso de montaje?
Sabía que el principio de la película no iba a ser de mucha ayuda para el espectador, pero les enseñaría todo lo que necesitaban saber sobre In-I. No quería perder al público demasiado rápido con un montón de imágenes de los ensayos, y no por aburrir a la gente, sino por seguir ciertos pasos. Me llevó algo de tiempo conseguir el equilibrio entre no explicar demasiado las cosas y explicar lo suficiente para que el público no se pierda, para preservar la espontaneidad y también cierta ambigüedad. Sin ánimo de ser demasiado presuntuosa, nunca recibí formación en montaje, pero sentía que la intuición me guiaba a la hora de escoger un plano general o un primer plano.
¿Cómo trabajaste el aspecto musical?
Ese fue el mayor aprendizaje del proceso de montaje. Fue maravilloso crear un espacio [a través del sonido] y conectar la música con los pensamientos o sentimientos. Akram Khan conocía a Philip Shepherd, que se convirtió en nuestro compositor, así que fueron principalmente ellos dos quienes trabajaron juntos. La música que se escucha en la parte del documental que abarca los ensayos es lo que Akram y yo traíamos para improvisar e inspirarnos mutuamente durante el proceso de trabajo. Por supuesto, por aquel entonces no pensé en ello, pero cuando tuvimos que ocuparnos de los derechos de autor… ¡Fue mucho trabajo! Incluso le escribí a Paul McCartney acerca de “Ebony and Ivory”, ¡y fue tan amable de dejárnosla a un precio muy bajo!
(Traducción del inglés)
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