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ANNECY 2026

Alberto Vázquez • Director de Decorado

“Igual que el mundo de esta película, el nuestro está siempre a punto de arder”

por 

- El director español habla sobre su historia de un ratón desempleado y la locura que lo rodea

Alberto Vázquez • Director de Decorado

Tan existencial como original, Decorado se despidió del Festival de Annecy con el premio Paul Grimault bajo el brazo (ver la noticia). Su director, Alberto Vázquez, también responsable de Unicorn Wars, nos habla de Arnold, un ratón desempleado, y el disparatado mundo que le rodea.

Cineuropa: Hay algo extremadamente reconocible en tu película, incluso a pesar de lo disparatados que son sus personajes. ¿Crees que por eso impacta más?
Alberto Vázquez: Sí, creo que funciona por el contraste. Me interesa utilizar animales antropomorfos que nos remiten a las fábulas, a los cuentos infantiles o a los inicios de la animación, pero situándolos en contextos contemporáneos, reconocibles y, a menudo, bastante duros.

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Ese contraste también está en los personajes. Muchos pueden hacerte reír, pero hay algo triste o doloroso en ellos. Me gusta esa mezcla porque se acerca bastante a la vida misma. Hay comedia y drama a la vez, a veces incluso en la misma situación. Estos personajes no pertenecen del todo a un tiempo o lugar concretos, y eso permite que públicos de distintas culturas se reconozcan en ellos.

Aun así, es casi como una película de realismo social, pero con ratones y un demonio musical. ¿Por qué querías hablar de luchas tan cotidianas, como el desempleo y un matrimonio que se desmorona, y añadir a la vez ese elemento fantástico?
Me interesa hablar de la realidad, pero siempre a través de la fantasía, la metáfora y el simbolismo. Creo que por eso utilizo la animación. Me gusta hablar de problemas contemporáneos porque, aunque trabajes con lo fantástico, es imposible no tener un pie en la realidad. Hay muchas cosas que me preocupan: las relaciones superficiales, las crisis económicas, la salud mental, las megacorporaciones que controlan nuestros datos y, sobre todo, esa sensación de que, en ciertos momentos de nuestra vida, las cosas que nos rodean son un poco falsas. Trabajar desde la fantasía te permite ofrecer otra visión de la realidad, una que quizá el cine de imagen real no puede proporcionar. Eso es lo que hace que la animación sea interesante y diferente para mí.

También me gusta crear un imaginario rico de personajes. En Decorado tienes estos animales de dibujos animados antropomorfos que pueden recordarte a los clásicos de Disney o a los primeros años de la animación. Pero, al mismo tiempo, hay figuras más absurdas y fantásticas, como un demonio, una sirena invertida o un hombre seta. Para mí es una manera de construir mi propia mitología, un mundo en el que lo cotidiano y lo extraño conviven de forma natural.

Desde el principio creas una sensación de fatalidad inminente. Todos esperan que ocurra algo, y el bosque ya está ardiendo. ¿Refleja eso tu estado de ánimo actual?
No diría que refleja mi estado de ánimo actual, sino el estado de ánimo de la película. Personalmente, me siento bastante bien y estoy contento con mi vida. Pero me preocupan mucho las derivas de ciertos asuntos sociales: líderes megalómanos, guerras, la inteligencia artificial y unas relaciones cada vez más superficiales.

Tengo la sensación de que, igual que el mundo de Decorado, el nuestro está siempre a punto de arder. Hay una sensación constante de amenaza, de que se acerca algo terrible, pero no creo que la película se quede solo en ese lugar oscuro. En el fondo, también habla de lo que puede salvarnos de todos estos desastres: el amor verdadero, las relaciones auténticas, la familia, los amigos, tu pareja... Esas cinco, seis o siete personas con las que sabes que puedes ser tú mismo y que siempre estarán ahí.

¿Lo ves como una crítica social?
Al principio pensé que era una película sobre la sociedad, pero poco a poco me di cuenta de que también es una película sobre mí. Habla de ciertas cosas que yo he vivido y también de cosas que han vivido amigos o personas cercanas. Por ejemplo, todo lo relacionado con la salud mental y esa sensación de no encajar en el mundo.

Creo que el público ve la película a través de los ojos de Arnold. Es un personaje paranoico, alguien que siempre busca respuestas e intenta entender qué hay detrás de lo que ve. Y eso convierte la película en un viaje social, pero también íntimo. Es una manera de mirar hacia fuera y hacia dentro al mismo tiempo.

Después de la película, el cántico seguía resonando en mis oídos.
Me alegra que el cántico se te quedara en la cabeza porque esa era la idea. Es una canción bastante deprimente, con un ritmo lento y una música coral que tiene algo casi eclesiástico o sagrado. Quería que sonara casi como un ritual.

¿Cómo entiendes ese concepto de un universo falso?
Para mí, la idea de un universo falso tiene que ver con los papeles que desempeñamos cada día en nuestra vida. Estamos acostumbrados a muchas relaciones superficiales, en el trabajo, en la sociedad y, a veces, incluso dentro de la familia. Todos desempeñamos un papel de algún modo. Todos tenemos una máscara social.

Casi todos los personajes tienen dos caras. Cuando vemos su mundo interior, descubrimos que piensan o sienten cosas muy distintas de lo que muestran socialmente. Creo que esto tiene mucho que ver con nuestra sociedad actual, donde todo va muy deprisa, hay un exceso de información, mucha exposición pública y, a veces, mucha superficialidad. El mundo falso de Decorado habla un poco de eso: de la distancia entre lo que mostramos y lo que realmente somos.

Consigues que algo resulte divertido y, acto seguido, devastador. ¿Te gusta porque hace que la gente abra los ojos?
Con mis películas también pasa algo curioso. Muchas veces, cuando la gente ve la estética, piensa que va a ver una película infantil o familiar. Pero luego la historia es, en realidad, triste, irónica y cínica, con mucho sarcasmo y humor negro. Ese contraste puede resultar bastante chocante, sobre todo para los jóvenes, porque no es lo que esperan de una película de animación.

Para mí, ese contraste funciona un poco como un caballo de Troya. Te permite hablar de temas que no siempre están presentes en la animación. Creo que es una de las cosas que más me interesan: utilizar una forma que parece "amable" para hablar de cosas incómodas.

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(Traducción del inglés)

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