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KARLOVY VARY 2026 Competición

Jan-Eric Mack • Director de A Happy Family

"Queríamos revelar una faceta de Suiza de la que apenas se habla"

por 

- El cineasta suizo habla de su primer largometraje, que sigue a una madre trabajadora que lucha por mantener a sus hijos con ella, y de lo que el público puede llevarse de la película

Jan-Eric Mack • Director de A Happy Family
(© Film Servis Festival Karlovy Vary)

El cineasta suizo Jan-Eric Mack nos habla de su primer largometraje, A Happy Family, presentado en competición en la 60.ª edición del Festival de Karlovy Vary.

Cineuropa: ¿El personaje de la madre, o la historia, se inspiraron en hechos reales?
Jan-Eric Mack: No, la historia es completamente ficticia. Sin embargo, durante la investigación hablamos con muchas personas afectadas por la pobreza. También nos reunimos con representantes de las autoridades y nos topamos con innumerables historias que acabaron encontrando su lugar en la película.

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Elegiste contar la historia desde la perspectiva de la madre, en lugar de la de las autoridades o la de los niños. ¿Por qué era importante para ti?
Es algo que tuvimos claro desde el principio: siempre quisimos narrarla a través de sus ojos. Vimos que las madres se ven afectadas de forma desproporcionada por la pobreza, especialmente entre los trabajadores pobres, y nos pareció importante dedicarles toda nuestra atención.

El guion está escrito por varias personas. ¿Podrías hablarnos un poco sobre ese proceso colaborativo?
Trabajamos en la película durante seis años en total. La idea original partió de Anna Schinz, que además interpreta el papel protagonista. Al principio, los dos hablamos del concepto y ella comenzó la investigación. Más tarde se nos unieron Nikita Afanasjev y Eva Kienholz. Somos amigos y también colaboramos juntos en otro proyecto de escritura. A medida que nuestra investigación se ampliaba, fue cada vez más evidente que escribir el guion de forma colectiva tenía todo el sentido.

¿Cómo funcionó en la práctica esa colaboración?
La gran ventaja fue que todos aportamos perspectivas muy diferentes al proyecto. Anna contribuyó con la mirada de actriz y se acercó a los personajes desde dentro. Nikita y Eva provienen del periodismo y de la escritura literaria, así que aportaron una amplia experiencia en investigación. Luego estaba mi perspectiva como director. Nos resultó enormemente enriquecedor cuestionar y ampliar constantemente los puntos de vista de los demás. En términos prácticos, Anna y Nikita se encargaron principalmente de la investigación. Una vez concluida esa fase, pasamos al guion, en el que los cuatro trabajamos con mucha fluidez. Todos escribimos, nos intercambiamos escenas, revisamos el trabajo de los otros y seguimos puliendo el texto juntos. Fue un proceso muy colaborativo y orgánico.

Anna Schinz también interpreta el papel principal. ¿Estaba previsto desde el principio?
No. Al principio habíamos escrito que el personaje fuera mucho más joven. Sin embargo, a medida que avanzaba la escritura, nos dimos cuenta de que eso ponía demasiado énfasis en la cuestión de la maternidad temprana. Corríamos el riesgo de sugerir que tenía dificultades simplemente porque se había convertido en madre siendo muy joven. Por eso hicimos que el personaje fuera mayor, lo que, de forma bastante pragmática, incorporó naturalmente a Anna a la lista de posibles actrices. Al mismo tiempo, nos preguntamos si tenía sentido que alguien que había trabajado el material desde una perspectiva tan analítica asumiera ella misma el papel. Al final, sentimos que sí. Ya tenía una comprensión profunda del personaje y del mundo de la película, en lugar de tener que adquirirla desde cero. Su reto consistía en desprenderse de esa distancia analítica, reconectar con el núcleo emocional del personaje y, simplemente, habitar el papel.

¿Cuáles diría que fueron los mayores desafíos durante el rodaje?
Rodamos con un equipo relativamente pequeño. De nuestros 29 días de rodaje, cinco los completamos con un equipo reducido. Teníamos que mantenernos muy ágiles porque estábamos constantemente en movimiento, especialmente con todas las escenas en coche. Además, tomamos la decisión consciente de filmar todas las escenas de coche desde el interior del vehículo. Queríamos que el público sintiera de verdad la claustrofobia de ese espacio reducido, en lugar de observarlo desde fuera. Fue una decisión tanto artística como financiera. También trabajamos en muchas localizaciones, así que, en muchos sentidos, la propia producción se convirtió en un viaje junto a nuestra protagonista. Otro desafío evidente fue trabajar con niños; trabajar con actores infantiles implica una normativa estricta y, a diferencia de los actores profesionales, los niños requieren un enfoque y una atención completamente distintos en el set.

¿Qué esperas que el público se lleve de la película?
Siempre que hago una película, mi esperanza es que el público se entretenga, se conmueva emocionalmente y pueda empatizar con los personajes y su historia. Como esta película también aborda una cuestión política, para nosotros era importante arrojar luz sobre una realidad que rara vez se asocia con Suiza: la pobreza. Queríamos revelar una faceta del país que muy poca gente conoce y de la que apenas se habla. Eso es aún más cierto en el extranjero, donde a Suiza a menudo se la percibe de forma muy distinta. Pero incluso dentro del país hemos comprobado que muchas personas no son conscientes de cuántas están afectadas por la pobreza. Esperamos que la película anime al público a tomar conciencia de esa realidad y a empezar a hablar de ella.

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(Traducción del inglés)

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