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KARLOVY VARY 2026 Competición

Aung Phyoe • Director de Fruit Gathering

“El amor nunca es algo binario como ‘sí’ o ‘no’”

por 

- El director habla de una historia de anhelo, ambigüedad y privilegio desigual, y de cómo fusiona el realismo social con la memoria, el encierro y la evasión imaginada

Aung Phyoe • Director de Fruit Gathering
(© Film Servis Festival Karlovy Vary)

El director de Myanmar Aung Phyoe presentó su ópera prima, Fruit Gathering, una coproducción entre Myanmar, la República Checa y Francia, en la competición por el Globo de Cristal de Karlovy Vary.

Cineuropa: ¿Cómo evolucionó la imagen inicial de una joven cerca de la zona industrial de Yangón hasta convertirse en la historia de San Kyi y Theint Theint Oo, y qué reveló sobre el anhelo de San Kyi?
Aung Phyoe: Para mí no se trata tanto de la tristeza como de la búsqueda de una vida mejor, de la libertad y del peso de las expectativas. En los últimos años, eso es exactamente lo que ha vivido toda la juventud birmana. Sin embargo, si miras más a fondo, hay una diferencia en el privilegio del que dispone cada individuo. Algunas personas pueden salir del país y labrarse una vida digna en el extranjero, mientras que otras ni siquiera pueden obtener un pasaporte por su raza o su religión. Por eso quise escribir sobre dos personajes con orígenes similares, pero con distintos niveles de privilegio, que se van acercando el uno al otro. En cuanto al anhelo de San, sin duda es una parte de mí: mis observaciones, inspiraciones procedentes de otros medios, como la literatura, y mi propia manera de entender a la gente que me rodea.

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¿Cómo encontraste el equilibrio entre la realidad a la que se enfrentan las trabajadoras del textil y el foco emocional en la relación entre las dos mujeres, sin convertir la película en un drama social convencional?
Cuando era joven, mis abuelos tenían un taller de tejido tradicional en casa donde pasaba los fines de semana y las vacaciones, conviviendo con las trabajadoras del taller. Era un entorno laboral familiar, muy distinto del mundo de la mano de obra comercial de la confección, y quizá esa sea la razón inconsciente por la que decidí situar la historia en ese entorno: un lugar donde la cercanía y la intimidad no se cuestionan de inmediato. A medida que realizaba mi investigación, me di cuenta de que el trato injusto y los problemas sociales presentes allí no podían ignorarse por completo. Así que tuve que situarlos en el trasfondo, asegurándome de que siguieran claramente presentes dentro del drama, sin restarle fuerza a la historia emocional de las dos mujeres.

¿Hasta qué punto era importante mantener ambiguos los sentimientos de Theint, de modo que el afecto, el deseo, la necesidad y una posible manipulación quedaran sin resolver?
Siento que en la vida real ocurre eso. En este tipo de relaciones, nunca podemos estar realmente seguros de si la otra persona corresponde a nuestros sentimientos, o incluso de si nos ama en absoluto. Si lo piensas, a veces puede parecer que sí le importas, pero otras veces ya no estás tan seguro. Creo que el amor nunca es algo binario como "sí" o "no". Es una emoción viva, en constante transformación. En estas situaciones buscamos algo parecido a la eternidad, y creo que eso forma parte de la tragedia humana. Así que lo he hecho deliberadamente ambiguo: ni el público ni San Kyi obtienen nunca un "sí" o un "no" claros.

¿Cómo abordaste la intimidad queer dentro del retrato más amplio de la represión femenina, la presión de clase y las convenciones sociales en Myanmar?
Las historias queer en mi región suelen inclinarse hacia dos extremos: o bien el género GL/BL "encantador" y sexualmente estimulante, o bien el realismo social centrado en cómo pesan sobre los personajes las presiones sociales, parentales y políticas. Ninguno de los dos enfoques capta el paisaje emocional específico que quiero destacar. Crecí rodeado de mujeres, como mi madre y mi abuela, y eso me hizo interiorizar, casi sin darme cuenta, la represión social que sufren las mujeres. Curiosamente, al investigar sobre ello, descubrí que esa intimidad femenina es bastante común. Una madre de dos hijos me confesó una vez que había tenido un momento de intimidad física con una amiga, y mi madre comentó que algunas de sus amigas de la universidad tenían "novias", algo que se consideraba una especie de moda en aquella época. Acabé dándome cuenta de que este tipo de relaciones entre mujeres conlleva una complejidad distinta a la de las relaciones gays tradicionales. Quiero retratarlas como algo normal y natural dentro del entorno de la comunidad de Myanmar.

¿Cómo desarrollasteis, tú y el director de fotografía Thaiddhi, el lenguaje visual de la película, equilibrando el realismo social con el mundo interior de San Kyi, hecho de intimidad, encierro y escapismo?
Thaiddhi, que también es uno de los productores, y yo llevamos trabajando juntos unos ocho años. Fue el director de fotografía de dos de mis proyectos anteriores. Decidimos el formato de imagen y el aspecto visual en una fase muy temprana, porque quería que el público percibiera toda la película como un recuerdo, tal y como lo hace San Kyi al final. Después estaba el reto del cambio de estación; como en realidad tuvimos que rodar de manera continua durante el verano, hablamos largo y tendido sobre los cambios de ánimo y de tono tanto con el director de fotografía como con el director de arte. El paisaje imaginado también fue un gran tema de discusión entre nosotros. Como su sensibilidad visual es más europea, tras haber estudiado en FAMU, y yo estoy más influido por el cine asiático, después de haber estudiado en India, fue una gran experiencia confrontar esas perspectivas y llegar a nuestro resultado final: algo que se mantiene tradicional y auténticamente asiático, pero sin desbordarse nunca.

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(Traducción del inglés)

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