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LOCARNO 2026 Competición

Matheus Farias y Enock Carvalho • Directores de A Margem do Rio

“Queremos hacer historias audaces que surjan de la realidad de nuestro país, pero también queremos divertirnos haciéndolas”

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- Los directores brasileños hablan del poder del cine como arma contra el conformismo, de la catarsis de mostrar cuerpos distintos y de la importancia de divertirse pase lo que pase

Matheus Farias y Enock Carvalho • Directores de A Margem do Rio
i-d: Matheus Farias y Enock Carvalho (© Edoardo Nerboni/Ti-Press/Locarno Film Festival)

El dúo de directores brasileños Matheus Farias y Enock Carvalho se ha sentado a hablar con nosotros sobre su nueva película, A Margem do Rio, que acaba de ganar el premio especial del jurado de la competición internacional del Festival de Locarno.

Cineuropa: Tu película critica abiertamente la relación insana entre las iglesias evangélicas y el poder político. ¿Hasta qué punto es importante para vosotros plantear narrativas e imágenes alternativas que desafíen el conformismo imperante?
Matheus Farias, Enock Carvalho: Para nosotros es esencial, porque las narrativas que verdaderamente llaman nuestra atención son las que se salen de lo habitual. En Brasil hemos vivido años muy difíciles, con Bolsonaro y la derecha en el poder, pero Brasil es un país muy complejo, especialmente por el papel que desempeña el poder religioso en la política. Para nosotros fue muy natural escribir esta historia y dirigir la película porque forma parte de nuestra identidad. Queríamos contar una historia en la que se pusieran en cuestión los límites entre la libertad, el cuerpo, el deseo, la política, el poder y la fe. Eso es lo que creemos que debería hacer el cine. Escribimos el guion durante algunos de los años más duros que ha vivido Brasil desde la dictadura. El país nos proporcionó muchísimo material con el que trabajar. Vivimos muchas experiencias que acabaron llegando al guion. En cierto modo, la película es un reflejo del país y de lo que vemos suceder a nuestro alrededor, especialmente de cómo la política y la religión afectan a nuestra comunidad LGTBIQ+. Pero ese es solo el punto de partida. Dentro de ese contexto se cuenta toda una historia. Queremos crear historias atrevidas que surjan de la realidad de nuestro país y que aborden los temas que nos importan, pero también queremos divertirnos haciéndolas. Creemos que el cine siempre debería ser capaz de contar historias apasionantes y, al mismo tiempo, abordar cuestiones que reflejen nuestra realidad.

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Hablando de eso, es importante que la película muestre a la comunidad LGTBIQ+ no solo como un colectivo marginado o en dificultades, sino también como un espacio de alegría y de afirmación de la vida.
M. F., E. C.: Por supuesto. Para nosotros era muy importante permitir que nuestros personajes se divirtieran. A menudo se espera que la comunidad LGTBIQ+ esté constantemente luchando contra todo tipo de cosas. Y, por supuesto, tenemos dificultades, pero eso es solo una parte de la vida. Tenemos vidas normales. Nos divertimos, sentimos deseo, tenemos amigos, conocemos gente, y hay personas que entran y salen de nuestras vidas. Todo eso forma parte de estar vivos.

Otro elemento muy importante de la película es el cuerpo. ¿Qué había detrás de tu decisión de mostrar de forma tan destacada todos esos cuerpos diferentes y hermosos?
M. F.: A Margem do Rio es, en muchos sentidos, una película sobre los cuerpos y sobre el poder que intenta controlar esos cuerpos. La propia película es una declaración a favor de la libertad en relación con el cuerpo, el deseo, la identidad y las formas de vida. En el largometraje vemos cuerpos que existen en los márgenes; son, en cierto sentido, cuerpos clandestinos. Para nosotros era importante explorar cómo el cuerpo de Izaquiel experimenta diferentes espacios. Su cuerpo está constantemente respondiendo a los espacios que lo rodean y, por supuesto, el manglar es un espacio en el que los cuerpos pueden reaccionar de una manera completamente diferente. Se convierte en un espacio de libertad, experimentación y otras formas de sentir. A lo largo de la película vemos cómo el cuerpo de Izaquiel va adquiriendo poder poco a poco. Cada vez es más capaz de enfrentarse a lo que está ocurriendo, y podemos percibir esa transformación en las interpretaciones de los actores.

Jeremias también es un tipo de hombre muy particular. Tiene una presencia física muy poderosa, pero hay algo casi sobrenatural en él, una especie de energía que lo rodea.
M. F., E. C.: Jeremias está muy inspirado en las historias que tenemos en Brasil relacionadas con la naturaleza, los ríos y los pueblos indígenas. Para nosotros fue muy natural concebir este personaje como alguien conectado con el manglar, el río y la oscuridad. Se esconde en el bosque. En una sociedad conservadora, esto se convierte en una forma de vivir y sobrevivir. Jeremias está inspirado en el misticismo brasileño, y nos encanta este personaje precisamente por esa mezcla de realismo mágico y realidad. Lo que ocurre en la realidad es que estas leyendas y mitos, especialmente los procedentes de las comunidades indígenas y negras, son a menudo criticados por los sectores conservadores, algo que no debería permitirse.

La película es difícil de clasificar. ¿Formaba parte de vuestra intención esta mezcla de géneros?
M. F., E. C.: Empezamos a escribir esta historia principalmente como un drama y, poco a poco, se convirtió en algo mucho más complejo. Los distintos géneros fueron entrecruzándose y contaminándose mutuamente. Nos encanta el hecho de que la película no se pueda clasificar fácilmente. Es una película queer, y quizá precisamente por eso puede contener todos estos elementos diferentes.

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(Traducción del inglés)

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