Kike Maíllo • Director de La superviviente
“Creo que, en el fondo, la gente quiere ser engañada”
por Alfonso Rivera
- El cineasta detalla aspectos del documental en el que investiga la figura de una mujer española camuflada bajo la personalidad de una víctima del atentado contra las Torres Gemelas

El 28 de agosto llega a los cines españoles (distribuida por VerCine) La superviviente, de Kike Maíllo (Eva), un documental centrado en la figura de Tania Head, una de las voces más reconocibles entre quienes sobrevivieron al atentado del World Trade Center de Nueva York.
Cineuropa: ¿De qué manera enlaza esta película con tu filmografía anterior?
Kike Maíllo: De una manera directa con Oswald, el falsificador. En las dos me interesan personajes que construyen una identidad a través de la mentira. Pero no me interesa tanto descubrir o denunciar la mentira como intentar entender qué hay detrás de ella. Por qué alguien necesita inventarse otra vida y, sobre todo, por qué los demás necesitamos creerle. En el fondo, las dos películas hablan de nuestra necesidad de ser escuchados, de encajar, de ser queridos y de construir un relato sobre nosotros mismos que los demás acepten.
¿Qué os fascinó especialmente del personaje que retrata?
La contradicción. Tania construye una mentira alrededor de una de las mayores tragedias de nuestro tiempo, pero al mismo tiempo esa mentira acaba teniendo efectos reales y positivos sobre mucha gente. Se convierte en una figura fundamental para los supervivientes, los escucha, los acompaña, lucha por ellos. Me interesaba esa paradoja: alguien puede mentir sobre quién es y ser absolutamente real en lo que provoca en los demás. Y después estaba la pregunta que nos acompañó durante toda la película: ¿quién era Tania Head? Cuanto más investigábamos a Tania, más aparecía Alicia. Y ahí el personaje dejaba de ser simplemente la impostora del 11-S y empezaba a convertirse en alguien más complejo y humano.
¿Qué ofrece vuestra película que no hayamos visto en reportajes u otros films sobre el mismo caso?
Precisamente, intentar no hacer otro reportaje sobre la mujer que engañó a todo el mundo. Eso ya está contado. Empezamos atraídos por la historia de una impostora, pero durante tres años de investigación la película fue cambiando: dejamos de preguntarnos simplemente cómo consiguió engañar a todos para preguntarnos por qué necesitó construir esa historia y por qué tanta gente necesitó creerla. Hay pocas imágenes de Tania, así que hemos recreado parte de ese mundo con una actriz, utilizando textos reales de Tania y los testimonios de quienes la conocieron. La intención no es reconstruir policialmente los hechos, sino intentar entrar en la cabeza de Alicia y convertir al espectador en parte de esa búsqueda.
¿Por qué crees que de vez en cuando, recordemos el caso retratado en Marco, surgen personas así?
Creo que no es casual que personajes como Tania Head o Enric Marco aparezcan alrededor de grandes tragedias. Después de una catástrofe necesitamos relatos que nos ayuden a entender lo que ha sucedido. Después del 11-S había miles de personas intentando dar sentido a una experiencia brutal. Y Tania apareció con una historia poderosa: había sufrido muchísimo, había sobrevivido y había convertido ese sufrimiento en algo útil para los demás. Para que exista alguien como Tania no basta con alguien dispuesto a inventarse una identidad: hace falta una sociedad que necesite creer en esa identidad. Y cuanto mayor es nuestra necesidad de creer, más poderosa puede hacerse esa historia.
¿Es la mentira el tema central de tu película?
La falacia es la puerta de entrada. Empezamos haciendo una película sobre un embuste y hemos acabado haciendo una película sobre la identidad y nuestra necesidad de creer en determinados relatos. Todos construimos una historia sobre quiénes somos, seleccionamos recuerdos, rellenamos vacíos y necesitamos que los demás reconozcan el relato que hacemos de nosotros mismos. Por eso quizá la historia de Tania no trate solamente de una mujer que mintió… tal vez trate de todos nosotros.
¿Es fácil engañar hoy día, con tanta información como tenemos?
Sí. Porque creo que, en el fondo, la gente quiere ser engañada. O muchas veces preferimos creer aquello que confirma nuestra manera de pensar, antes que enfrentarnos a una verdad más compleja. Lo vemos en las redes sociales: nos basta una verdad a medias, una noticia sesgada o un relato que confirme nuestra visión del mundo. No buscamos la verdad más completa o justa, sino aquella que encaja mejor con lo que ya creemos. Y creo que eso también ocurrió con Tania. Su historia era extraordinaria, pero sobre todo era la historia que los demás necesitaban escuchar en aquel momento. Por eso funcionó. Quizá engañarnos hoy sea incluso más fácil: tenemos más información que nunca, pero también más posibilidades de elegir la realidad que queremos creer.
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.
















