SAN SEBASTIÁN 2026 Competición
Mikel Gurrea • Director de Sants
“Los robos tienen ese componente de ritual, de algo que se hace a hurtadillas, en silencio”
por Alfonso Rivera
- El cineasta vasco habla sobre su film dramático sobre familias, cuidados y atracos, con mucha iconografía religiosa y rodado en su barrio de Barcelona

El caso del cineasta vasco Mikel Gurrea es glorioso: con su primer largometraje, Suro, compitió en el Festival de San Sebastián en 2022 y este año repite jugada en el certamen con el siguiente, titulado Sants, protagonizado por la misma actriz, Victoria Luengo. Así que volvemos a charlar con él en el marco incomparable del hotel María Cristina de la ciudad vasca.
Cineuropa: Entraste por la puerta grande en el Festival de San Sebastián con Suro y te sigue queriendo este festival.
Mikel Gurrea: Parece ser que sí, aunque como cada película es diferente, uno no sabe qué va a pasar. Pero cuando recibí la llamada de su director, José Luis Rebordinos, pegué un salto de alegría. Porque esto nos catapulta al mundo, es un lugar increíble para presentar el film.
Tu debut era mucho más luminoso que Sants, ¿verdad?
Sí. Esta cinta es nocturna y urbana. Yo escribo desde los lugares, desde estar en un sitio. Aquella era una peli de ficción que partía de mi experiencia en los bosques del norte de Cataluña y esta de encontrar la ficción en el barrio donde vivo.
También es una película de y con mujeres.
Es verdad, ha salido así. Para mí era importante que fuese un film de misterio. Y quizá me surgió más fácil eso desde lo femenino. También está atravesada por la idea de cuidar y esta labor siguen recayendo tradicionalmente en ellas. Yo vivo en Barcelona, mis padres están aquí, en Donosti. Entonces cuando me ha tocado eso me he tenido que preguntar si quiero regresar a casa para cuidar, si es algo que hago porque es un deber o si realmente quiero hacerlo. Es difícil desentrañar eso, porque con la familia el deber apela fuertemente. Me apetecía darle al personaje de Lali ese viaje desde el deber hasta el querer.
También está el tema de la fe. ¿Es como un salvavidas?
Sí, es un resorte respetable porque todo aquello que te da consuelo cuando estás en lugares difíciles me parecen válidos. Este país tiene un sustrato católico cultural fortísimo y eso a veces emerge, sobre todo cuando hay enfermedad o hay que enfrentarse a la muerte.
Quizás, por el tema religioso que aborda, tu película entronca de alguna manera con Los domingos y el último disco de Rosalía…
Claro, yo cuando empecé a escribir no habían salido ninguna de ellas; siempre hay un inconsciente colectivo que se está moviendo. A mí me apetecía jugar desde lo cinematográfico con la iconografía religiosa, que es parte también del sustrato del país. Eso en otras cinematografías se ha hecho mucho más, como en Italia y en América Latina. Quizá en el sur de España, en Andalucía, está más en contacto esa idea de la religiosidad. Pero de la mitad para el norte las cosas son más regias y me apetecía explorar sus significados. Entonces si se hermana con las obras que comentas, bienvenido sea. Yo, que no he tenido una relación con el catolicismo cercana y no soy practicante, sí que culturalmente formo parte de esa tradición, y ese juego con los iconos, más allá de los significados, me parece que es divertido y hasta saludable. Luis Buñuel lo hacía con ironía y los neorrealistas italianos lo hacían para contrastar temáticas sociales. Entonces, es algo que no me encontraba en el cine más cercano y que me apetecía explorar.
Los Javis también lo hacen en La bola negra…
Claro, porque San Sebastián es un icono gay. Pues sí, quizá hay un punto también de volver a jugar con esa iconografía que quizá antes tenía tales connotaciones, incluso políticas, que provocaban rechazo.
Y también las imágenes religiosas son un espectáculo. En tu film se escucha la frase “El barroco es teatralidad”.
Esto nos lo dijo la persona que nos acogió en la Iglesia de La Piedad, en Vic, la segunda que roban en la trama, porque nos enseñó un trampantojo que hay allí, ese teatrito donde se bajaba un telón y salían una talla o un sagrario, y esa frase tan brutal definía tan bien ese momento…
Respecto al cine de atracos. ¿Eres fan del género?
Sí, sí. Pero en este caso no serían bancos, ni joyerías o casinos, sino templos. Las secuencias de robos tienen ese componente de ritual, de algo que se hace a hurtadillas, en silencio, de forma coordinada, precisa, delicada. Y se me iba la memoria a las pelis de Jules Dassin, que me encantan. Hemos hecho un homenaje al género.
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