SAN SEBASTIÁN 2026 San Sebastián Industria
Ingrid Pokropek • Directora de Las ilusiones
“Me importa que las mujeres tengamos más lugar en los espacios que en otros momentos no hemos podido ocupar”
por Alfonso Rivera
- La cineasta argentina habla de su segundo largometraje, una coproducción con España que ha obtenido el premio DALE! tras participar en el Foro de Coproducción Europa-América Latina

El proyecto Las ilusiones, de Ingrid Pokropek, se ha alzado con el Premio DALE! (Desarrollo América Latina - Europa) otorgado por la Asociación Europea de Directores de Agencias de Cine (EFAD) y la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica (CAACI) en el Festival de San Sebastián.
Cineuropa: ¿En qué consiste este galardón?
Ingrid Pokropek: Son 10.000 euros como apoyo a películas que trabajen entre Latinoamérica y Europa. Mi segundo largometraje Las ilusiones es una coproducción entre Argentina y España. Mi ópera prima, Los tonos mayores, fue coproducida entre 36 Caballos junto a la también argentina Gong Cine y la española Jaibo Films. Esta segunda película, de nuevo, es una colaboración con ellos y con Potenza Producciones.
Pero eres productora, guionista, directora… ¿actriz también?
Bueno, actúo a veces en películas de amigos, pero es una ofensa a los actores decir que soy actriz. Produje varias películas, como Trenque Lauquen, o mi propia obra Los tonos mayores, que pasó por los festivales de Berlín y Mar del Plata además de Málaga, donde ganó dos premios, el de Mejor Película Iberoamericana y Mejor Actriz en la sección Zonazine. La protagonista, que tenía solo doce años entonces, ahora tiene 17 y va a actuar también en esta segunda.
¿Qué son Las ilusiones?
Es una cinta que combina comedia, drama y fantástico, y transcurre en Buenos Aires: empieza cuando tres personas que no se conocen están mirando el cielo y cada una pide un deseo. Un boxeador desea fama, un músico con el corazón roto anhela volver a encontrar el amor y una chica adolescente quiere que su padre fallecido vuelva a la vida. Pero algo sale mal y un error de cálculo en la estrella le cumple a cada uno el deseo del otro, desatando el caos…
El elemento extraordinario, sobrenatural, ya estaba presente en Los tonos mayores.
Sí, y en varios de mis cortometrajes. Me gusta mucho el cruce entre una ciudad como Buenos Aires, donde vivo, y un elemento extraño. Porque yo crecí leyendo literatura fantástica argentina, de escritores como Jorge Luis Borges.
¿Y estáis buscando más socios?
Sí. Ya conseguimos el fondo argentino, un milagro, porque la cuestión en Argentina está muy complicada. Desde que Milei asumió la presidencia, se recortó mucho el apoyo del Instituto de la Cinematografía y un año estuvo cerrado. Y después conseguimos la ayuda selectiva del ICAA español. Y estamos buscando sumar un tercer socio europeo y alguno latinoamericano para completar la financiación. Queremos rodar el año que viene, en septiembre, en Buenos Aires, que no solo será una localización, sino un personaje más. Me interesa que se vean sus calles y su geografía, algo que ya trabajé en mi película anterior y en mi corto Chico eléctrico.
¿En algún lugar especial?
En el centro porteño, que después de la pandemia quedó bastante extrañado, porque una zona de oficinistas con mucho movimiento quedó vaciada. Aún ahora está dejando de ser un centro zombi. Y eso para el cine resulta interesante, que los personajes recorran esos espacios donde habita la desolación de lo que fueron zonas de muchas oficinas en contraste con la calle Corrientes, que es como nuestro Broadway, con sus carteles de neón, sus pizzerías, siempre lleno de gente.
¿Y qué os animó a traer este proyecto al Foro de Coproducción Europa-América Latina?
Nos interesó porque en estos espacios se fomenta la posibilidad de que los cineastas latinoamericanos, que estamos tan lejos, podamos conectar y conocer posibles aliados que de otra manera no podríamos alcanzar. Es muy lindo y estamos agradecidos con que San Sebastián, además de apoyar el cine argentino, que está en un momento complicado y difícil, haya incluido tantos proyectos argentinos en el foro, porque la financiación es muy complicada allá y nos abre la posibilidad de seguir filmando.
Por último, ¿tenemos que seguir reivindicando más mujeres cineastas en esta industria?
Mi opinión sobre el tema es extraña, porque es bueno que se vea la problemática de la poca visibilidad que han tenido las directoras y muchas otras técnicas audiovisuales. Siento que, sobre todo, hay que transformar al espectador, porque hay algo que a mí no me gusta nada, que tiene que ver con pensar que una directora mujer tiene una mirada determinada, femenina. No, no estoy de acuerdo con eso, no me gusta. Prefiero que alguien vea una película que yo haga y que le dé igual si soy mujer o soy varón. Pero sí me importa que las mujeres tengamos más lugar en los espacios que en otros momentos no hemos podido ocupar.
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