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SANTANDER 2026

Miguel Ángel Blanca • Cocreador y director de Segunda temporada

“El scroll infinito de Instagram y TikTok ha contagiado nuestra realidad”

por 

- El director habla de su nuevo trabajo, donde ha vuelto a contar con la actriz Berta Prieto para desgranar asuntos como las contradicciones morales, la comedia incómoda y el género narrativo fluido

Miguel Ángel Blanca • Cocreador y director de Segunda temporada

El 10.° Festival de Cine de Santander ha acogido la presentación de Segunda temporada, creada por Berta Prieto y Miguel Ángel Blanca. La serie, que se estrenará en España en Filmin el próximo 27 de octubre, es el nuevo trabajo del dúo responsable de Autodefensa. Hablamos con el cocreador y director.

Cineuropa: ¿Qué tiene en común esta serie y qué la distingue de Autodefensa?
Miguel Ángel Blanca:
Aunque esta vez el trabajo de guion ha sido más exhaustivo (y justamente gracias a eso), la imprudencia y la improvisación siguen siendo nuestra forma de entender las cosas. Segunda temporada es más ambiciosa a nivel narrativo. Hemos dejado atrás los pequeños juegos de sitcom frívola para construir personajes atravesados por contradicciones morales más complejas. Ahora la comedia que se construye es tan incómoda que ni siquiera te atreves a reírla: es un drama sobre la necesidad de sentirse un poco especial en una ciudad rota, triste y esquizoide.

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¿Tiene un género concreto o es fluido?
Cada capítulo es diferente al anterior hasta el punto de que hemos hecho siete películas distintas. Cada episodio sabotea y destruye al anterior. Por ejemplo, el segundo se narra desde un carrete de fotos analógico de una cámara de usar y tirar; el cuarto es como la pesadilla que tuvo Bergman después de ver Inland Empire hasta arriba de Sprite con codeína; y el quinto está rodado en vertical como un evento retransmitido por Instagram live. Por lo tanto, sí, estamos delante de una serie de género (narrativo) fluido, pues recibe una influencia sin complejos del mundo de los influencers y del lenguaje de internet, pero partiendo de un fuerte corpus cinéfilo. Cabe plantearse entonces cómo pueden contagiar las redes sociales a los lenguajes audiovisuales más clásicos, cuáles son sus compatibilidades. No solo en lo estético, sino también en lo narrativo y en lo moral. Estamos en un momento en el que el scroll infinito de Instagram y TikTok ha contagiado nuestra realidad y cómo narrarla. Cosas como de qué manera cambiamos rápidamente de contexto, de tono y de género a la velocidad del scroll, la cultura del meme, la ansiedad de lo viral… Todo esto debería afectar el paradigma del contar historias, y es algo con lo que hemos coqueteado en la serie.

El éxito, las segundas oportunidades y el fracaso parecen ser sus temas centrales. ¿Estos asuntos reflejan el mundo actual?
“El mundo actual” ha cambiado de significado tres veces mientras estás leyendo esta frase. Y con él, sus valores. Es algo emocionante, pero que te puede volver loco si te lo tomas en serio. Segunda temporada parte de una escritora que fue la voz de una generación, fresca y efervescente, y que pocos años después ha pasado de moda, es irrelevante para ese “mundo actual” y tiene que sobrevivir siendo escritora fantasma para influencers. El éxito es el mayor de los fantasmas y se ha transformado en el actual amor romántico: todo el mundo cree que lo necesita, que es posible y se lo merece. A partir de esa idea, vamos picoteando suflés contemporáneos sobre la idea de fracaso, el pánico al éxito porque en cualquier momento puede desaparecer, sobre si tiene algún valor ser auténtico o “real”, sobre monetizar el trauma, sobre si es posible tener una trayectoria artística o solo podemos existir siendo tendencia mientras somos jóvenes, sobre la aceptación de las relaciones tóxicas… La serie se va rompiendo hasta abrazar la tragedia de la imposibilidad de encontrar una voz propia como artista, la confirmación de que eres esclavo de tu relato y que solo vas a poder ser lo que los demás esperan de ti, transformándote irremediablemente en un meme, aunque seas alguien con talento. Esto es algo que hemos ido viendo mucho en nuestro panorama cultural, especialmente en el star system cinematográfico de autor.

¿Es la serie un reflejo de la crisis de los treinta o de la generación Z?
En el capítulo seis, la protagonista encarnada por Berta Prieto hace una reflexión sobre cómo cada generación piensa que está viviendo un momento crucial… pero que, al final, todas tienen los mismos deseos y frustraciones. La generación Z está viviendo su momento social comprometido después de unos años de frivolidad merecida. Pero las mismas frustraciones están llegando ahora que rondan los 30 años y tienen que admitir que el sueño de la juventud ha terminado. Al final, el personaje central admite que está cansada de desear y que ojalá pudiera tener ambiciones pequeñitas para que nada fuera demasiado importante.

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