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Cécile Telerman • Directora

Promesas cumplidas para Tout pour plaire

por 

- Sex and the City a la francesa, desde su salida con 318 copias, esa película ha seducido a más de 500 000 espectadores en una semana. Acaba de pasar la barrera de las 1 250 000 entradas

Cécile Telerman • Directora

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, de Cécile Telerman, Sex and the City a la francesa con la interpretación de Mathilde Seigner, Judith Godrèche y Anne Parillaud, cumple las promesas de su título. Desde su salida con 318 copias, esa película, que fue coproducida por La Mouche du Coche Films y Los Films de la Greluche en colaboración con France 3 Cinéma, con el apoyo de CNC y, del lado belga, de Saga Film y de RTL, ha seducido a más de 500 000 espectadores en una semana. Después de tres semanas, rozaba el millón con 380 copias. Acaba de pasar la barrera de las 1 250 000 entradas. Sólo se puede ser impaciente de ver sus resultados en el extranjero, en particular en países europeos como Italia, apasionada por este tipo de películas y con la que las negociaciones siguen su curso.

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Cécile Telerman entró en la industria del cine por vías jurídicas. Todo empezó por unas prácticas para la Sociedad de Autores que le llevaron a dejar su país natal, Bélgica, hacia París. Su experiencia en esta institución le permitió incorporarse luego en el departamento de asuntos internacionales y europeos del CNC, desde donde se fue a la sociedad de distribución Sagittaire Films. Así es como la directora de Tout pour plaire (Todo para gustar) se decidió a lanzarse en la aventura.

Cineuropa: Su paso exitoso a la dirección, ¿era un deseo desde siempre?
Cécile Telerman: No se puede decir eso. Primero estaban las ganas de escribir: nunca habría pensado en hacer una película si mi profesión no me hubiese llevado a ello poco a poco y si no hubiese tenido la impresión de ser apoyada por algunas instituciones. De todas formas, no una se puede declarar directora antes de haber hecho nada. Es un título que se obtiene por un proceso contrario al del escritor: cuando se escribe, se tiene algo que enseñar antes de la publicación, mientras los proyectos y las ambiciones no bastan para formar un director. Sólo es haciendo Tout pour Plaire que me he vuelto directora.

Esta película, ¿se produjo como una liberación? Es que da la impresión de empezar con una tensión que se va relajando a lo largo de la película.
Con respecto al rodaje, esa cronología sólo es una impresión, ya que hemos trabajado en escenas diferentes en el desórden. Lo que sí es verdad, es que las actrices se han apoderaron muy rápido de los personajes y entendieron bien lo que está en juego en la película. Ahora bien, la película sí habla de tres mujeres que esconden su desconcierto bajo aires de asumirse plenamente, pero que acaban por desvelarse. Este desvelamiento de sus debilidades es paradójicamente un alivio. En principio, se aferran a clichés; al final, se reconcilian con la realidad. Me recuerda el título de un libro, Les renoncements nécessaires (Judith Viorst).

¿Tout pour plaire es para Vd. una descripción de la condición de la mujer moderna?
Exactamente. Estamos en un período de transición, las hijas de las sesentayocheras están conscientes de lo adquirido con respecto a las generaciones anteriores, pero algo se sigue perpetuando: la falta de autoestima de las mujeres. Pasan el tiempo evaluándose, dudando: ¿son mujeres? ¿madres modelo? Aún es más así desde que las mujeres trabajan. Socialmente, los hombrees tienen una tendencia más marcada a la afirmación; consiguen mejor no dejarse invadir y pierden menos tiempo en negociar en la vida cotidiana. Hay que decir que la mayoría de las veces, es la madre que se ocupa de los hijos, por lo tanto invierte más de su vida que el padre, y es una responsabilidad añadida y constante. Este sentimiento negativo provocado por la tendencia a la autodevaluación se une a cierto surmenaje del que las mujeres tienden a acusar a los hombres, en vez de simplemente buscar su equilibrio: es Juliette que se busca a patanes, y Marie podría pedirle a su marido que trabaje. El segundo problema de esas tres mujeres es que son, como todas las mujeres, de todos los tiempos, idealistas. Sueñan con príncipes azules y otras imágenes típicas. No es sorprendente que estén tan poco satisfechas! Los hombres en general tienen menos dudas. Su satisfacción es más inmediata y sus deseos menos absolutos- y es que en Cendrillon, lo único que le hace falta al príncipe para reconocer a su amada, ¡es una zapatilla! Mis tres heroinas son las artesanas de su propia desgracia. Los obstáculos de los que se liberan poco a poco son sus ideales de perfección y sus ensoñaciones.

Los actores de esta película, Mathilde Seigner en particular, juegan con mucha vivacidad y mucho natural.¿Cuál es la parte de improvisación comparado con el guión?
Ninguna; Todo está escrito. Pero los actores, además de haber integrado muy rápido a sus personajes, son excelentes intérpretes. Creo que el guión bien compuesto y la justeza del juego de los actores son dos calidades objectivas que no se puede negar a esta película, sea lo que se piense de ella por otra parte. En cuanto a Mathilde, si se adecúa tanto a Juliette, es que yo estaba pensando en ella cuando al escribir la película. De hecho fue cuando dijó que si que supe que la película se iba a poder hacer, porque es una actriz conocida y era ella a la que quería para el papel.

En conclusión, ¿cuál es su película preferida?
Cécle Telerman: The Apartment de Billy Wilder, Adam’s rib de George Cukor, Vincent, François, Paul et les autres de Claude Sautet, North by Northwest de Hitchcock, Le sauvage, de Rappenaud y me gustan las películas de Bacri y Jaoui.

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(Traducción del francés)

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