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Fiona Gordon & Dominique Abel • Directores

La burlesca revisitada

por 

Fiona Gordon & Dominique Abel • Directores

Trás largos años pasados en el teatro y tres cortometrajes (Merci Cupidon, Rosita y Walking on the Wild Side), Fiona Gordon y Dominique Abel han mantenido sus fuentes de inspiración burlescas en su primera película. Co-realizado con el francés Bruno Romy, también actor y cómplice de años, L'Iceberg ha causado sensación en varios festivales (de San Sébastien a Kiev, de Tübingen a Zagreb…), permitiendo a los varios públicos de (re)descubrir una comedia física al bueno estilo de Buster Keaton. La cinta, nos revela el dúo burlesco, es una historia "sencilla y universal", donde las palabras ceden su lugar a la expresión de los cuerpos, y donde los movimientos de los actores suplanta las motivaciones de sus personajes.

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¿Porque habéis decidido pasar detrás de la cámara?
Dominique Abel: Como actores – en nuestro universo burlesco – éramos ya inspirados por el cine porque nuestros héroes siempre han sido Chaplin, Keaton, Tati… Para nosotros, es como si nunca hubiésemos dejado el medio teatral.
Fiona Gordon: Yo siempre he querido hacer cine, pero el teatro llegó antes. El cine – técnicamente más complicado – vino más tarde. No somos actores de teatro que han transitado al cine; somos un dúo burlesco que trabaja con los dos.

¿Queréis mantener el estilo burlesco o tenéis ganas de experimentar otros géneros?
Dominique Abel: No hemos elegido ese estilo, fue el estilo que nos eligió a nosotros. Seguro que nuestro universo va a evolucionar pero tampoco me veo trabajando en una película sin inventar la historia y la forma, y eso siempre pasa con los cineastas. Para mí, hay una intervención sobre los colores, sobre las materias, sobre el decorado, sobre el vestuario, en fin, todo que componga el imagen haz parte del diálogo.

¿Cuál ha sido el origen de L'Iceberg?
Dominique Abel: Bruno Romy nos ha propuesto unas cuantas ideas: una mujer encerrada en una cámara frigorífica, una mujer que parte hacia un iceberg… Partimos de algunas de esas ideas.
Fiona Gordon: La idea de que podamos lograrlo todo y empezar de nuevo en un otro sitio nos parece una idea sencilla y universal.
Dominique Abel: Buscamos historias sencillas en las cuales nuestro universo burlesco pueda expandirse. No podíamos tener un guión muy definitivo y con muchos diálogos. Había que ser sencillo porque en el momento de la interpretación es donde pasa todo.

¿Como fue escribir un guión en el cual las expresiones de los cuerpos son más importantes que los diálogos? ¿Las primeras versiones eran, ellas también, poco dialogadas?
Dominique Abel: Nos gusta el lenguaje no verbal, así que desde el principio no había muchos diálogos. El problema de escribir una película como esta es que cuando se describen todas las escenas con detalle, dejan de tener gracia. Todo toma su forma final en la pantalla. Tras haber leído guiones de mis ídolos, como Tati, me enteré que había escenas fantásticas en la pantalla y que el guión no era más que descripciones frías del movimiento.

Habéis escrito, interpretado y dirigido la película (con Bruno Romy). ¿Como os habéis repartido las tareas?
Dominique Abel: En el teatro estamos acostumbrados a trabajar colectivamente, y lo hacemos en todas las etapas.
Fiona Gordon: Funcionamos como un bloque, y eso vuelve complicado el trabajo de los miembros del equipo. A ellos, les encantaría que compartiésemos las tareas, pero no es el caso.
Dominique Abel: Si hay un gran problema, ganamos tiempo por ser tres, pero otras veces las discusiones retrasan la toma de las decisiones. Creo que es un poco lo mismo cuándo un director trabaja solo, justo que en ese caso, la tempestad pasa en su cabeza, nosotros expresamos el problema.

¿Porque habéis elegido todos eses planos fijos?
Fiona Gordon: Nos gustan porque son como un cuadro. No enseñamos los detalles, dejamos a la gente la posibilidad de elegirlos ellos mismos.… También es un desafío para un actor interpretar sin interrupciones. No hay espacio para hacer trampa.
Dominique Abel: Para nosotros, la narración pasa por el movimiento de los actores. Hacemos escenas con muchas coreografías; si es el cuerpo que se expresa, no vamos a hacer un gran plano. Tenemos un estilo físico y rítmico y los planos fijos ayudan porque súbitamente el movimiento corporal se convierte en el ritmo de la película. Es nuestra libertad creativa, un estilo distinto de lo que estamos acostumbrados, pero eso está bien.

¿Habéis hecho varias tomas?
Fiona Gordan: Algunas escenas las tuvimos que rodar muchísimas veces, como la escena del despertar de Dominique. Nuestro estilo lo exige, hasta que encuentras un ritmo exacto.
Dominique Abel: Todas las versiones precedentes de esa escena eran muy lentas y luego en el montaje nos dimos cuenta de que había que tener un mayor dinamismo.

Fiona deja su marido para buscar un iceberg y luego conoce a un marinero. Nos esperábamos una historia de amor, pero no es eso lo que pasa…
Fiona Gordon: No queríamos hacer una historia sobre un triángulo amoroso, pero sobre alguien que buscaba la realización de un sueño. Claro que está la historia de una pareja en la película, pero no es una historia de amor.
Domique Abel: La torpeza humana siempre fue nuestro tema favorito. El hecho de que ella siempre se equivoca nos interesa.

L’Iceberg hizo el trayecto de los festivales internacionales y ganó varios premios. ¿Pensáis que el éxito de la película abrirá camino para que se estrenen otras películas burlescas?
Dominique Abel: Así lo esperamos. Los festivales son la oportunidad de encontrar a públicos muy variados, y eso es muy importante para nuestro trabajo. Nos enteramos de los puntos menos buenos de la película; los diferentes públicos siempre se manifiestan de maneras semejantes. Los festivales son también la ocasión de encontrar a los distribuidores extranjeros, aunque MK2, en París, lo haga por nosotros.

¿De que puntos menos buenos habláis?
Dominique Abel: Se sitúan hacia el final de la película. Pierde un poco el ritmo y luego al final lo retoma otra vez.
Fiona Gordon: El problema con el género burlesco es que cuando se empieza con una escena cómica muy fuerte, es muy difícil mantener el mismo ritmo hasta el final. Continuaremos intentádolo en la próxima película...

¿Pueden hablarnos de ella?
Dominique Abel: La estamos escribiendo a tres otra vez, con Bruno Romy.
Fiona Gordon: Es la historia de una pareja de profesores a quiénes les encanta bailar, pero luego tienen un accidente y no pueden seguir haciéndolo. El responsable del accidente, torturado por el sentimiento de culpabilidad, quiere ayudarlos, pero va a convertir su vida en un infierno.


La entrevista filmada en el sitio de Cinergie.

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