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VENECIA 2011 Jornadas de los Autores

Café de Flore: dos destinos cercanos y lejanos al mismo tiempo

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Café de Flore: dos destinos cercanos y lejanos al mismo tiempo

Una conmovedora Vanessa Paradis ha sido la protagonista del tercer día de proyecciones de los Venice Days de Venecia, al encarnar a la madre de un niño con síndrome de Down en Café de Flore [+lee también:
tráiler
entrevista: Jean-Marc Vallée
ficha de la película
]
, del canadiense Jean-Marc Vallée.

Ante una sala abarrotada, el nuevo largometraje del director de C.R.A.Z.Y. (que en 2005 fue presentada en esta misma sección del certamen veneciano) ha sido despedido con sonoros aplausos por parte del público. Una película inusual, ligera, conmovedora, más allá del tiempo y de la lógica, interpretada, además de por la esposa de Johnny Depp, por el cantante canadiense Kevin Parent, por primera vez en la gran pantalla, y por las hermosas y etéreas Hélène Florent y Evelyne Brochu.

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La extraordinaria banda sonora, con música de grupos como Sigur Ros, Cure, Led Zeppelin o Pink Floyd, es uno de los elementos más llamativos de esta coproducción franco-canadiense ambientada a caballo entre París y Montreal en la cual dos épocas y dos destinos distintos están relacionados de un modo misterioso y, durante una buena parte del metraje, indescifrable. El único indicio es un disco que los protagonistas ―la hiperprotectora madre Jacqueline (Paradis) en la París de los años 60 y el exitoso dj Antoine (Parent), recién divorciado, en la Montreal de hoy día― tienen con mucha frecuencia en sus manos y que es reproducido repetidamente, en todas las esferas temporales de la cinta. “La idea de la película nace precisamente de una canción: 'Café de Flore', de Matthew Herbert", explica el director. “Me he imaginado un hombre que adora esta canción y la escucha sin parar, y, a partir de ahí, una loca historia de amor y de reconciliación”.

El montaje, obra del propio realizador durante 22 semanas, no sigue una lógica precisa, sino que salta de una época a otra sin ningún nexo aparente, guiándose por las emociones. Se trata de una obra no lineal, carente de estructura, lo cual podría dificultar la conexión con el espectador, pero lo atrapa, precisament,e gracias al flujo de emociones contrarias, donde el amor (tanto el de pareja como el materno) muestra sus lados maravilloso y cruel, la felicidad de una persona que genera dolor en otra, la tristeza de una separación que es el reverso del alborozo por una pasión naciente.

La elección de las actrices era muy delicada. “Ha sido el aspecto más complicado”, reconoce Vallée, "porque tenían que ser mujeres de talento y muy hermosas, pero que supiesen hacerse querer”. Sobre Vanessa Paradis, a la que teníamos la costumbre de ver en papeles más fascinantes pero que en esta ocasión ofrece una versión de andar por casa, sin maquillaje y con vestidos castos, Vallée afirma que “es una persona con una gran corazón y una madre cariñosa. Hoy, por ejemplo, no ha venido porque era el primer día de colegio de sus hijos y no quería perdérselo. Quería mostrar un lado distinto de ella y en la película encajaba a la perfección en el papel de una madre que dedica toda su vida a hacer que la existencia de su hijo sea mejor".

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(Traducción del italiano)

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