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PELÍCULAS Estonia

Yolande Moreau protagoniza A Lady In Paris, de Ilmar Raag

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- Después de sorprender en el circuito de festivales internacionales con la rabia adolescente de Klass, la última película del director estonio aborda un tema mucho más amable

Yolande Moreau protagoniza A Lady In Paris, de Ilmar Raag

Los que vieron el primer largometraje de Ilmar Raag, titulado Klass, se sorprenderán con A Lady in Paris [+lee también:
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ficha del filme
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(también conocida bajo el título An Estonian In Paris). Mientras aquella contenía una energía bruta y punzante para contar una historia de abuso escolar que terminó en masacre, esta hace gala de lirismo y aire reflexivo.

Anne (Laine Mägi), en pleno sufrimiento por la pérdida reciente de su madre, viaja de Estonia a Francia para cuidar de la anciana Frida (Jeanne Moreau), quien emigró de Estonia muchos años atrás y reaccionará a la presencia de Anne con hostilidad y resentimiento. El único deseo de Frida es llamar la atención de su antiguo amante Stephane (Patrick Pineau), quien no anhela otra cosa más que quitarse a Frida de encima. La batalla entre Anne y Frida, con Stephane de espectador desde la barrera, desembocará en nuevas esperanzas y descubrimientos para los tres.

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A Lady In Paris, en efecto, avanza por el camino, muy trillado, del anciano gruñón antagonista que demuestra ser aún capaz para la amistad y el entusiasmo vital. Existen numerosos ejemplos, desde Paseando a Miss Daisy hasta la reciente Song For Marion; sin embargo, A Lady In Paris consigue involucrar al espectador, gracias a la sólida dirección de Raag (incluso los planos de París, a lo turista, se salen ligeramente de lo habitual) y al impresionante trabajo del elenco principal. Sería fácil destacar a Moreau, que a sus 84 años de edad sigue combinando su formidable intensidad con cierta vulnerabilidad subyacente, pero igualmente formidable es Mägi: su mezcla de aire desafiante y sutil y apacible dignidad se conjuga perfectamente con Moreau, haciendo gala de una química excelente y atractiva de la que se desprenden los mejores momentos del film.

Algunos encontrarán la cinta un tanto ligera, sobre todo después del poderío de Klass, pero el propio Raag admitió que le apetecía hacer “una película para su madre”. Su dulzura y su calidez genuina, ausente de toda sensiblería, también arroja interesantes reflexiones sobre la vejez y la redención al cabo de los años.

A Lady In Paris se estrenó este año en el festival de cine de Locarno, donde ganó el premio del jurado ecuménico, y acaba de distribuirse en los cines de su país de origen. La reputación de Ilmar Raag y de Yolande Moreau deberían propiciar más proyecciones festivaleras y no sorprendería que algún distribuidor extranjero se interesase por la cinta de cara a un público muy adulto.

(Traducción del inglés)

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