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VARSOVIA 2016 Competición 1-2

Land of the Little People: juegos de guerra

por 

- El primer largometraje del cineasta israelí Yaniv Berman es un violento cuento de hadas que explora las circunstancias sociales derivadas de la situación política de Israel

Land of the Little People: juegos de guerra
Mishel Pruzansky en Land of the Little People

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(en la Competición Internacional del Festival de Cine de Varsovia), la película israelí que aborda de forma compasiva las consecuencias de la situación política del país sobre las vidas cotidianas de sus ciudadanos. Ahora, tras su estreno en Shanghái, el primer largometraje del guionista y director Yaniv Berman, Land of the Little People [+lee también:
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, ofrece una mirada mucho más crítica del impacto que tiene el perpetuo estado de guerra del país sobre sus niños.

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La película está estructurada casi como un cuento de hadas. Empieza con cuatro niños al borde de la adolescencia que cazan en el bosque con arcos y ballestas improvisados, y que capturan a una cría de jabalí con una trampa. Después de que Tali (Mishel Pruzansky) -la única chica del grupo- ponga fin a su sufrimiento de un único golpe a la cabeza con una roca, llevan al animal a un edificio abandonado que solía ser parte de una base militar. Dentro hay un pozo, al que arrojan el cadáver, como sacrificio a un monstruo que (fingen) que vive allí, diciendo “ella siempre tiene sed de sangre”.

Tras los créditos de apertura, vemos que viven en un pueblo militar. Una nueva guerra ha comenzado, y sus padres se han marchado al frente, dejando atrás tanto a los niños como a sus madres, de las cuales al menos dos están embarazadas.

La pandilla tiene sus enemigos, hay un grupo de chicos mayores que los acosa y, cuando aparecen dos soldados en su escondite de la antigua base, ven la oportunidad de conseguir un arma, lo que les daría una ventaja definitiva sobre sus adversarios. Claramente, ambos son desertores, y Yonathan (Amit Hechter) los llama cobardes y traidores. Durante este altercado verbal, su hermano, Chemi (Ben Sela), consigue robar una pistola de los sacos de los soldados.

La historia concluirá de forma extremadamente violenta, pero es difícil sentir simpatía hacia alguno de los personajes. Los dos desertores se tratan de forma horrible, con el arrogante Yaron (Maor Schwitzer) constantemente acusando al quejumbroso Omer (Ofer Hayun), mientras esperan a que un amigo los recoja. Los niños no son mejores; entre ellos existe poca compasión o una conexión humana real, con la excepción de una escena de extraña atracción entre Tali y Chemi.

La película es una mirada escalofriante a cómo los niños asimilan y adoptan la violencia que los rodea, y lo más probable es que se conviertan en adultos despiadados, perpetuando así el ciclo de agresión y conflicto.

Land of the Little People es una película difícil de ver. El excelente trabajo de Berman con los niños actores contribuye a su verosimilitud, que, al final, es bastante impactante – una sensación que sería mucho más fuerte si cualquiera de los personajes resultara simpático. Como denuncia de la sociedad y mensaje político, la película sin duda funciona, pero ¿de verdad que en esta situación no hay sitio para la humanidad? Puede que Berman crea que sólo si se muestran los peores elementos dentro del contexto más amplio de la guerra, se podrá movilizar a las personas para que actúen. Si consideramos que esta película es uno de los pocos títulos que figuran como una coproducción de Israel y Palestina, es perfectamente posible.

Land of the Little People fue producida por Fresco Films, y Pluto Film la gestiona internacionalmente.

(Traducción del inglés por Marta Quirós)

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