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PELÍCULAS Francia

Pris de court: pequeñas mentiras de grandes consecuencias

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- La talentosa directora Emmanuelle Cuau regresa tras diez años de ausencia con un thriller familiar protagonizado por Virginie Efira

Pris de court: pequeñas mentiras de grandes consecuencias
Virginie Efira en Pris de court

“Cuando se quiere a un hijo, no quieres que le pase nada malo, ¿no?”. Esta pregunta moral en forma de thriller familiar llega hoy a la cartelera de la mano de Emmanuelle Cuau, una cineasta que posee numerosos talentos de puesta en escena, por lo que es extraño que Pris de court [+lee también:
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, estrenada hoy en cines por Ad Vitam, sea solo su tercer largometraje tras Circuit Carole (1995) y Très bien, merci [+lee también:
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 (2007).

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La cineasta, que aborda de nuevo, desde otra perspectiva, el tema del ciclo que ya fue el elemento principal de su obra anterior, demuestra una vez más, con un presupuesto muy limitado (1,17 millones de euros) toda la amplitud de sus capacidades para reproducir con sutileza, con algunos trazos y con el arte consumado de lo que no se dice, la justicia de la psicología, para dominar el ritmo de la narración y para sacar partido de unos intérpretes excelentes, especialmente la belga Virginie Efira, que protagoniza la película con brillantez (un papel casi opuesto a sus habituales descaradas interpretaciones), aunque también el siempre firme Gilbert Melki o los jóvenes Renan Prevot, Jean-Baptiste Blanc y Zacharie Chasseriaud.

En Pris de court, que comienza en París bajo la apariencia de una película social, vemos cómo a Nathalie (Efira) le dan “una noticia no demasiado buena” por teléfono cuando va de camino a su primer día de trabajo en una joyería, porque finalmente han escogido a otra persona. Para la joven, viuda desde hace poco y que acaba de llegar a Francia tras una temporada en Canadá, supone una catástrofe: “He dejado todo por este trabajo, me he mudado, he cambiado a mis hijos de colegio. ¿Qué hago yo sola en una ciudad que no conozco?”. Una muy mala noticia que ocultará a sus hijos Paul (15 años) y Bastien (8 años) para no preocuparlos. Sin embargo, esta mentira que se prolonga, ya que Nathalie encuentra en secreto un trabajo como camarera antes de encontrar otro en una joyería, y tendrá graves consecuencias. De hecho, Paul (Prevot) se hace amigo de Léo (Chasseriaud), un compañero de clase que utilizará el sótano familiar para almacenar droga. Cuando se da cuenta de la situación y decide recurrir a su madre, Paul descubre (sin que ella lo sepa) que le ha mentido. Decepcionado y en plena crisis adolescente, finge que no pasa nada y aprende el mundo del tráfico de drogas de la mano de Léo y su mentor Fred (Melki). Hasta un día en el que las cosas salen mal y su madre, por su parte, descubre que su hijo mayor está metido en un buen lío (“mis amigos se pondrán violentos si es necesario”) y a hace todo lo posible por sacarlo.

Pris de court, siempre en acción, rodada con delicadeza y montada con la bella ciencia del tempo, es un retrato muy conseguido de una microcélula familiar unida y cariñosa, pero en la que la pérdida de confianza abrirá unas grietas que amenazan con tirar todo abajo y que hay que cerrar cueste lo que cueste. Aunque es evidente que el thriller no es el género predilecto de la directora, la verosimilitud del guion en el que los acontecimientos del universo de los criminales es muy relativa, sin embargo, la película demuestra sin lugar a dudas que Emmanuelle Cuau merece unos medios mayores para mostrar todo potencial.

Pris de court es un producción de Christmas in July. Las ventas internacionales corren a cargo de Alma Cinéma.

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(Traducción del francés)

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