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VISIONS DU RÉEL 2017

Niñato: la vida y nada más

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- El esperado primer largo documental de Adrián Orr se presenta, a ambos lados del Atlántico, en dos festivales tan prestigiosos como Visions du réel y Bafici

Niñato: la vida y nada más

Adrián Orr pertenece, junto a Lois Patiño, Luis López Carrasco, Veslasco Broca u Óliver Laxe, entre otros, a la generación que está conduciendo al cine español por nuevas, arriesgadas e insospechadas sendas temáticas, formales y narrativas. Abonado al género documental, sus anteriores trabajos –los cortometrajes Las hormigas (2007) y De caballeros (2011)- se han podido ver en certámenes de todo el mundo. Y el tercero, Buenos días resistencia (2013) se presentó en Róterdam, Vila do Conde y Popoli Documentary Film Festival, cosechando numerosos galardones. En él, este madrileño del 81, formado en la Escuela de Cine de Lisboa, director de fotografía y asistente de dirección habitual, se introducía, como un miembro más, con una naturalidad asombrosa, nada invasiva, en la intimidad de una familia: durante los minutos de aquel corto asistíamos a la rutina de un padre de tres hijos, a quienes levantaba de sus camas (no sin esfuerzo), les ayudaba a vestirse y, juntos, se enfrentaban a la ciudad camino del colegio: la vida… que no es poco.

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Dado el éxito de aquel título, resulta lógica la expectación ante el primer largometraje de Adrián Orr, que se presenta mundialmente en Visions du Réel 2017 para, días después, atravesar el océano y recalar en el no menos prestigioso festival argentino Bafici. Niñato [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, que así se titula el film, viene a ser una continuación de Buenos días resistencia, pero su arco argumental alcanza mayor profundidad y recorrido.

La misma unidad familiar de entonces, formada por David y sus tres hijos, atrae el objetivo, extra sensible y cariñoso, de Orr: el cineasta, que vuelve a convivir con sus protagonistas para captar cada hora, cada bostezo, cada regañina, presenta a ese treintañero que, sin trabajo, sigue viviendo en casa de sus padres y cuidando de tres niños. Entre los pliegues de su cotidianeidad conviven su rol de padre (hay que animar a los chicos a hacer los deberes, lavarles, alimentarles, jugar con ellos, recogerles en el cole…) y su gran afición: el rap. David es un amigo de la adolescencia de Orr, y eso se deja traslucir en cada secuencia de una película que necesita de ese respeto y complicidad de la camaradería fiel para resultar tan estremecedoramente auténtica.

Los conflictos que retrata Niñato pueden parecer demasiado domésticos, pero debajo de su crónica del día a día explotan las enseñanzas recíprocas y la rebeldía de Oro, el más pequeño, un chaval de gran sensibilidad que demanda guías para dar pasos hacia el futuro: ahí es donde David deberá inculcarle, como a sus hermanos, los valores esenciales, la liberación de las virtudes ocultas y el desarrollo del talento. Algo tan básico como darse una ducha cantando desvelará por fin que David, a pesar de todas las adversidades de un presente nada fácil para un padre soltero y sin trabajo, lo ha logrado.

Niñato es una producción de Adrián Orr PC y Hugo Herrera, deNew Folder Studio, compañía que se encarga de sus ventas internacionales.

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