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D’A 2017

Vivir y otras ficciones: yo también necesito amar

por 

- Jo Sol no para de recibir alabanzas por su cuarto film, un osado y valiente alegato a favor de la libertad, la verdad y la sexualidad plena, sin cortapisas físicas ni prejuiciosas

Vivir y otras ficciones: yo también necesito amar
Antonio Centeno en Vivir y otras ficciones

Durante el pasado Festival de San Sebastián tuvo lugar la presentación mundial de Vivir y otras ficciones [+lee también:
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, cuarto largometraje de Jo Sol tras las radicales y atrevidas Tatawo, Fake Orgasm y El taxista ful. En su encuentro con la prensa, Luis Miñarro, productor asociado y figura crucial del cine independiente europeo a través de su compañía Eddie Saeta, definió el film como “urgente, una anomalía dentro de la industria del cine español”, algo que no ha impedido -o precisamente por esa naturaleza radical y atípica haya logrado- que desde septiembre de 2016 haya sido seleccionado por numerosos festivales (Cinemed, Nantes, Lecce, Estambul…), recalando en el D’A de Barcelona días antes de su, por fin, estreno español en salas.

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La película, que se nutre de la realidad para alimentar la ficción, derriba un tabú que otros films europeos (como Nacional 7, Yo también [+lee también:
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) se han atrevido a exponer abiertamente: la asistencia sexual a personas con discapacidad física o mental. Y Jo Sol, más pendiente del mensaje militante, necesario y reivindicativo de su criatura que de los aspectos artísticos, formales o técnicos, ha dado voz a sus dos personajes centrales, un dúo quijotesco donde uno avanza por el mundo en pos de sus ideales a pesar de sus limitaciones corpóreas y el otro se da de bruces con una realidad personal, lastrada de fantasmas presentes y pretéritos, que le impide seguir caminando.

Ellos son José Rovira, que ya protagonizó El taxista ful, recién salido de la cárcel y de tratamiento psiquiátrico, y Antonio Centeno, escritor tetrapléjico que, sin vergüenza, expone al mundo su situación, sus necesidades y las malditas trabas –sociales, morales, hipócritas- con las que se topa a la hora de reivindicar su condición de ciudadano con derechos, deseos y necesidades. Este aspecto del film, basado en la propia militancia política del protagonista, desnuda una realidad que puede resultar incómoda para cierto sector del público, acostumbrado a ver en el cine sólo cuerpos y rostros de una perfección impuesta por el cine más comercial y acomodaticio.

Es pues, la perturbación, no sólo por lo que se ve, sino también por lo que se oye o se siente, un elemento esencial de este Vivir…, que se alterna con un sentido del humor maravilloso, valeroso y envidiable que inocula todo su metraje. Pautada por la voz estremecedora y las canciones flamencas de Niño de Elche, la película nos recuerda nuestra propia fragilidad, normaliza la mirada y anima a la lucha por experimentar una existencia plena, no importa nuestra condición, edad o estado físico, en un mundo aquejado de podredumbre ética.

Vivir y otras ficciones es un film levantado con financiación de particulares mediante crowdfunding, producida por Shaktimetta Produccions, que ha contado con la producción asociada de Luis Miñarro (Eddie Saeta).

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