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D’A 2017

Europa: viaje alucinado al fondo de la noche

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- El primer largometraje de Miguel Ángel Pérez Blanco es, según sus propia palabras, “un viaje lisérgico y una experiencia audiovisual”, reflejo de un continente a la deriva

Europa: viaje alucinado al fondo de la noche

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, debut en la dirección de Miguel Ángel Pérez Blanco, que se proyectó el pasado sábado, 29 de abril, en el auditorio del CCCB de la ciudad condal, dentro de la sección competitiva Talents. Se trata del debut en la dirección de largos de este cineasta que previamente firmó los cortometrajes Carretera al Atlántico (2012) y Los dinosaurios ya no viven aquí (2014).

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Rodada en la sierra de Navacerrada (Madrid) en un invierno anormalmente cálido, Europa pretende ser, como la presentó su director, una experiencia audiovisual y un viaje lisérgico. Para ello, el espectador se debe dejar llevar por los sugerentes sonidos y las hipnóticas imágenes que pueblan un film que rompe las fronteras temporales y físicas, para situar a sus personajes en una Noche Vieja que combina la que llegará en diciembre de 2017, dando la bienvenida al 18, y la del fin del milenio pasado, cuando pensábamos que algo grave, grande y transcendental iba a pasar.

Y no, no sucedió nada, o quizás sí: llegaron el desconcierto, la confusión y el extrañamiento. Todo eso y más provocan las secuencias, todas nocturnas o en el umbral del alba de esta Europa que, desde lo particular, transmite un sentimiento continental a través de la escueta trama que sigue a una pareja que se introduce en un bosque, en busca de una rave de bienvenida al año nuevo. Las luces y los ecos de ese fiestón siempre estarán fuera de campo, y los personajes vivirán un continuo peregrinaje, un deambular por un páramo oscuro en el que aparecen otros hombres y mujeres, con los que vivirán momentos que van de la fascinación al compañerismo pasando por el leve apasionamiento.

Europa se convierte así en una especie de loop de música electrónica, reconocida afición de Pérez Blanco: las sensaciones que provoca buscan trasportar al espectador al mismo trance que experimentan los seres que la pueblan. Para ello, el cineasta recurre a la ralentización, el desenfoque, el encuadre constreñido, las mutaciones de color y otros efectos sonoros y visuales tendentes a lo poético y sensorial, como si quien lo ve y oye hubiese consumido una de esas pastillas que comparte la pareja central.

Un único punto de vista, apenas un contra plano, rodada al límite de lo invisible, dejando que la propia experiencia de la filmación la contamine y con seis meses de montaje -que podría haberse eternizado en búsqueda de mil sensaciones- dan como resultado una película por momentos confusa y desconcertante, que supura crisis de identidad de todo un continente.

Europa es una película hablada en varios idiomas (francés, inglés, ruso, español), producida por Zapruder Films S.L., que ha contado con la ayuda de numerosos pequeños inversores, así como con el apoyo de la ECAMy la Junta de Castilla y León. Está protagonizada por Alexei Solonchev, Virginie Legeay, Cristina Otero, Roman Rymar, Pablo Moiño y Juan Moiño.

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