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CANNES 2017 Quincena de los Realizadores

Nothingwood: un chiflado hace cine en Afganistán

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- CANNES 2017: La periodista francesa Sonia Kronlund se reinventa como directora en un documental casi surrealista, de una frescura absoluta

Nothingwood: un chiflado hace cine en Afganistán

Cuando una periodista de France Culure que mantiene una relación estrecha con un país como Afganistán descubre allí a un personaje tan prodigiosamente fascinante como el director Salim Shaheen, toda una celebridad entre sus compatriotas, le entran ganas también a ella, como no podía ser de otra manera, de hacer una película sobre su irresistible energía, y de invitarnos a acompañarla, a ella y al grupo de “inútiles” estrambóticos que rodean al asombroso personaje, en el rodaje ambulante de su 111ª película.  

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En Nothingwood [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, un documental presentado en la Quincena de los Realizadores del 70º Festival de Cannes que lleva el nombre de un cine abigarrado, entre una película de acción de Playmobil y una serie B con canciones a lo Bollywood sin dinero, que Shaheen improvisa con sus amigos, sirviéndose sin perfeccionismos de los recursos que tiene a mano, Sonia Kronlund nos hace descubrir a un niño grande y al mismo tiempo ogro insaciable, un líder pequeño y regordete, un poco megalómano, que deambula con una refrescante indolencia entre disparos de kalashnikov: un ser complejo, en definitiva, absolutamente fascinante, con el que los afganos se vuelven locos, pues es un hombre del pueblo, un tipo sencillo como ellos que hace lo que todo el mundo sueña, y “les devuelve de ellos mismos”, explica la directora, “una imagen que les encanta”. Shaheen dedica de paso una burla a la muerte, omnipresente en Afganistán, trascendiendo sin miedo el estado de guerra permanente de la desolada región, que entrevemos detrás de su delirante circo.

Si Shaheen es “un embaucador y un vendemotos”, su vitalidad es contagiosa, y lo mucho que disfruta con lo que hace le da un carisma irresistible, como muestra la evolución, la construcción progresiva, de su relación con Kronlund, que resulta ser la columna vertebral del film. Más alla de la pésima calidad del “cine” de Salim (porque la palabra tiene, para el inventor de “Nothingwood”, un sentido muy diferente del que se le da en el resto del mundo), y aunque se ejerza, de un lado y del otro, una sutil manipulación, el documental establece a pesar de todo un diálogo entre realizadores, como si, en contra de lo esperado, estos dos autodidactas del cine se hubieran encontrado para hacer juntos, un poco a la fuerza pero pasándolo bien, la misma película. Esta profunda diversión compartida, que es también el sentimiento que nos deja este retrato de una figura real que sobrepasa sin embargo la ficción (porque, si no existiera, habría que inventarlo, pero ¡quién habría podido tener esta idea descabellada!), es tanto el punto de partida como el final de este simpático relato, cuya guinda es la presencia conjunta de Shaheen y Kronlund en Cannes, ese gran evento lejano al que ella, al principio de su proyecto, promete llevarle un día. 

Producido por Gloria FilmsNothingwood será vendido internacionalmente por Pyramide

(Traducción del francés)

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