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VARSOVIA 2017 Competición 1-2

Crítica: The Man with the Magic Box

por 

- La segunda película de Bodo Kox es una retorcida historia de amor que rinde homenaje a una horda de clásicos de la ciencia ficción

Crítica: The Man with the Magic Box
Olga Bołądź y Piotr Polak en The Man with the Magic Box

Tras su éxito en el “off-cinema” polaco con su debut profesional, Girl from the Wardrobe [+lee también:
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, Bodo Kox sigue siendo una de las voces más populares de su país. La película de 2013 era una conmovedora historia de amor entre dos outsiders: la hipersensible Magda y Tomek, que tiene síndrome del sabio. El mundo que aparecía en la pantalla estaba repleto de humor negro, rarezas y ternura hacia los protagonistas. La nueva propuesta de Knox, The Man with the Magic Box [+lee también:
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, que se proyecta en la sección 1-2 Competition del Festival Internacional de Cine de Varsovia, tras su estreno mundial en la sección Flash Forward del Festival de Cine de Busán, no se diferencia de su predecesora en este aspecto. La película, ambientada en Varsovia en 2030, es elegante y excéntrica a la vez que disciplinada y coherente, una rareza para una producción que incorpora ingredientes tan variados.  

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Seguimos a Gloria, interpretada con encanto e indiferencia por Olga Bołądź (Botox, Forest, 4am [+lee también:
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), y a Adam (Piotr Polak, un principiante de quien no podrás apartar la vista), que trabajan en el mismo edificio. Ella, empleada en una empresa, es ambiciosa y un tanto vulgar; mientras que él es un chico de la limpieza introvertido que procede de la devastada orilla este de la ciudad. Se enamoran a primera vista, algo que no es apropiado en un mundo que se parece más a 1984 que a 2030. Adam comete un delito aún más grave cuando encuentra una radio antigua en su piso y descubre que le permite viajar en el tiempo. Viaja a los años 50, cuando Polonia estaba bajo la mano de hierro del estalinismo, se convierte en un fugitivo y es perseguido por unos extraños guardias de seguridad. 

Si la historia parece un poco complicada es porque lo es. Por suerte, The Man with the Magic Box no se basa principalmente en el argumento y el director, que también escribió el guión, se centra más en el estilo, el humor y en hacer cine. Es evidente que Kox es un gran aficionado al cine, ya que combina un personaje de las películas policiales de Jean-Pierre Melville con temas de Blade Runner, la atmósfera distópica de Hijos de los hombres, el aire hollywoodiense del Club de la lucha (de David Fincher) y Men in Black; así como pinceladas de los últimos trabajos del maestro polaco Andrzej Żuławski. La película también impacta con su visión desalentadora de Varsovia dentro de 13 años. La capital polaca se presenta atractiva e inquietante, de nuevo bajo un régimen totalitario y dividida entre el oeste moderno y el este salvaje.

De haber estado en manos de un director menos talentoso, esta mezcla de referencias y variedad de estilos podría haberse convertido en un galimatías pero con Kox al frente, The Man… demuestra ser un viaje agradable y sin sobresaltos. Además de un buen reparto –mención especial para Sebastian Stankiewicz, actor predilecto del director–, la película presume de una gran producción y diseño de vestuario encomendados a Wojciech Żogała y Katarzyna Adamczyk, respectivamente; así como de una música excelente compuesta por Sandro di Stefano, premiado en septiembre en el Festival de Cine Polaco de Gdynia. 

The Man with the Magic Box ha sido producida por la compañía polaca Alter Ego Pictures y la italiana Vargo Film. El distribuidor en Polonia es Kino Świat, mientras que Reel Suspects se encarga de su distribución a nivel internacional.

(Traducción del inglés por Carolina Benítez)

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