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PELÍCULAS Francia

Nos vemos allá arriba: "¡Viva la muerte!“

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- Rozando el género de la tragicomedia, Albert Dupontel entrega una adaptación de la obra de Pierre Lemaître muy personal destinada al público general

Nos vemos allá arriba: "¡Viva la muerte!“

Adaptar un gran libro, como lo es este, nunca ha sido una tarea fácil. Llevar a la gran pantalla una historia que se desarrolla hace un siglo, en plena guerra, en las calles de París, representa en lo que a la producción respecta, un reto en toda regla si se quiere conservar el ambiente realista a la par que se le otorga la importancia que le corresponde a dicha obra.

Puede decirse que Albert Dupontel ha hecho una apuesta arriesgada con Nos vemos allá arriba [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, adaptación de la obra epónima de Pierre Lemaître (premio Goncourt 2013). La película se proyecta, actualmente, en las salas de cine francesas de la mano de la distribuidora Gaumont, tras haber sido presentada en una proyección especial en San Sebastián.

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Gracias a la singularidad de un cineasta, que desde siempre, se ha sentido muy cómodo dentro del registro del humor negro iconoclasta y desesperado, el resultado ha dado la talla; una película en la que la dureza del argumento se hace accesible al público general.

La historia comienza en Marruecos, noviembre de 1920; un hombre es interrogado en una comisaría de policía. Se trata de Albert Maillard (interpretado por el realizador), veterano de guerra quien tiene una "larga y complicada historia" a contar. Este relato comienza el 9 de noviembre de 1918, en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, frente a la Cota 113. La película se ambienta en el campo de batalla gracias a una fabulosa (ligeramente trucada) toma aérea, luego un plano terrestre en el que se observa la estela de un perro corriendo entre los soldados.

"Nadie tenía deseos de combatir" porque "morir el último, es incluso peor que morir el primero" aclara Albert con una voz en off. Nadie, a excepción del teniente Pradelle (Laurent Laffite): "Él nos daba incluso más miedo que los alemanes. La guerra era lo suyo". Una adicción que empuja al oficial a eludir la orden del inminente armisticio y ordenar un último golpe, un engaño letal (asesina por la espada a dos de sus soldados) del cual Albert se da cuenta al ser salvado por su compañero Edouard Péricourt (Nahuel Pérez Biscayart), cuando está a punto de morir sepultado.

La fortuna de este último no está de siempre de su parte, el fuego de artillería le alcanzó desfigurándose el rostro y convirtiéndole en un “gueule cassée” (literalmente, "cara rota", expresión francesa que se refiere a los supervivientes de la Primera Guerra Mundial que sufrieron una o más lesiones de combate). Albert se encargará de él, le cuidará y proporcionará morfina además de una identidad falsa. Y es que, Edouard, totalmente hundido, prefiere hacerse pasar por muerto a ojos de su adinerada familia (su hermana Madeleine - Emilie Dequenne - y su padre -Nils Arestrup - quien siempre le rechazó por ser artista).

Todos estos personajes se vuelven a encontrar un año después en París, donde el cínico Pradelle, que se casó con Madeleine mientras tanto, se reconvirtió (con la ayuda de grandes chanchullos) al negocio del entierro de los fallecidos en combate. Mientras, Edouard convence a Albert de embarcarse en una estafa diseñando los monumentos conmemorativos a los fallecidos en los campos de batalla, cobrando el dinero de los encargos sin finalmente honrar estas muertes. Giros inesperados entorno a la figura de la muerte, que harán que sus destinos vuelvan a entrelazarse...

Reconstruyendo hábilmente la época gracias a los efectos especiales, Nos vemos allá arriba prefiere alejarse gradualmente del realismo para centrarse en las emociones de sus protagonistas; emociones marcadas a fuego por con una guerra que se extiende de otra manera cuando regresan a la vida civil. Vidas magulladas, especuladores del conflicto, el frenesí del comienzo de los locos años veinte. Una inmersión en la historia cuya ironía chirriante no enmascara la profunda tragedia humana a todos los niveles de la sociedad. La historia se desarrolla en un estilo narrativo a veces un poco acelerado, que no resta valor a la calidad general de una película popular que se ha adaptado de manera flexible a la vasta riqueza del material literario original.

Nos vemos allá arriba, producida por Catherine Bozorgan para ADCB Films, es vendida a nivel internacional por Gaumont.

(Traducción del francés por Tamara Jiménez)

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