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SUNDANCE 2018 Competición World Cinema Dramatic

Tiempo compartido: un complejo turístico con toques de El resplandor y Langosta

por 

- La segunda película del director mexicano Sebastián Hofmann, estrenada en Sundance, es una cautivadora historia de terror absurdo

Tiempo compartido: un complejo turístico con toques de El resplandor y Langosta
R.J. Mitte en Tiempo compartido

La inquietante Tiempo compartido [+lee también:
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de Sebastián Hofmann, estrenada en la competición World Cinema Dramatic del Festival de Cine de Sundance y que en la actualidad se está proyectando en la sección Voices del Festival Internacional de Cine de Róterdam, tiene mucho digno de admiración, a pesar de un final que no consigue alcanzar el alto nivel de calidad del drama psicológico que lo precede. La segunda obra del guionista y director de Halley (2012) es una mezcla de comedia absurda y película de terror barroco, que relata cómo un viaje familiar a un complejo turístico de tiempo compartido se estropea irremediablemente por culpa de la doble reserva de un alojamiento de ensueño. ¿Se trata de un error inocente? ¿O se está tramando algo más siniestro en ese complejo tropical que recuerda al Overlook de Stanley Kubrick o al hotel para solteros que aparece en Langosta [+lee también:
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Q&A: Yorgos Lanthimos
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de Yorgos Lanthimos?

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El prólogo es un presagio de que algo decididamente raro nos espera: Andrés (Miguel Rodarte), convaleciente de un trauma no especificado, sufre un colapso mientras está participando con su hijo en una carrera de sacos. Cinco años después, Andrés trabaja en la lavandería del complejo turístico donde su mujer, Gloria (Montserrat Marañón), es comercial de multipropiedad. Está frustrado y no por verse relegado a un papel secundario desde que una joven familia encabezada por Luis Gerardo Méndez, estrella de la serie televisiva Club de Cuervos, se ha convertido en el centro de atención. Méndez encarna a Pedro, que llega al complejo con su mujer, Eva (Cassandra Ciangherotti), y descubre que se les ha asignado el mismo apartamento de Abel (Andrés Almeida) y su familia. Evidentemente, no hay más habitaciones disponibles, pero ¿por qué parece que solo a Pedro le molesta tener que compartir el alojamiento? Si le añadimos al cóctel unas sesiones de formación para los vendedores de multipropiedad dignas de una secta e impartidas por la estrella de Breaking Bad R.J. Mitte, en las que Gloria es una alumna aventajada, tenemos todos los ingredientes de una surreal sátira anticapitalista, especialmente cuando los flamencos rosas se convierten en un motivo recurrente.

Sin embargo, el puzle gana tanto en complejidad que, hacia el final, provoca algo de desconcierto. Está claro que Andrés y Pedro son almas gemelas, pero ¿sugiere también Tiempo compartido que son la misma persona en cuerpos distintos? ¿O es su paranoia y desconfianza un tema universal? Es difícil decirlo. Es probable que un cineasta tan meticuloso como Hofmann tenga las respuestas, pero también ha hecho que la clave de los secretos sea difícil descifrar, al menos la primera vez que se ve la película.

Tiempo compartido es un coproducción mexicana, holandesa y británica de Piano, Circe FilmsAl-Film y Jorge Arturo Fong Fong. La estadounidense Paradigm Talent Agency gestiona su comercialización en todo el mundo.

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(Traducción del inglés por Eva González)

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