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PELÍCULAS Serbia

Crítica: Horizons

por 

- La ópera prima de Svetislav Dragomirović es una mezcla interesante de melodrama y cine negro con paisaje rural que se alimenta de secretos familiares

Crítica: Horizons

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, una película del escritor y director debutante serbio Svetislav Dragomirović, se estrenó a nivel nacional y europeo durante el Belgrade FEST después de haber tenido su estreno mundial el año pasado en el Festival Internacional de Cine de El Cairo. El largometraje cuenta una trágica historia ya vista, sobre asesinatos entre una misma familia, pero de una manera nueva y, teniendo en cuenta el contexto del cine serbio, original. Si la cinta estuviera un poco mejor lograda y se deshiciera de sus clichés melodramáticos, se la consideraría revolucionaria como la primera película serbia de cine negro rural, pero sigue siendo pionera como primer intento elocuente que apunta en esa dirección.

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Horizons comienza con el final de la historia: dos hermanos, Zoran (interpretado por Slobodan Beštić de A Serbian Film) y Milan (Gojko Baletić, conocido por sus papeles en teatro y televisión), acompañado por su hijo adolescente Slobodan (Nikola Stanimirović), se cruzan en el río a bordo de botes. Zoran intenta robar una parte de la red de pesca de Milan, lo que genera una pelea que incluye disparos, presuntamente con consecuencias fatales. Esto funciona muy bien como señuelo (valga el doble sentido), ya que debe haber algo más que un simple trozo de red para que los hermanos intenten matarse el uno al otro.

A medida que la historia avanza, se van despegando las capas de misterio, y de ese modo la trama se va desenterrando: la novia de Zoran, Jovanka (Jovana Gavrilović, de Requiem for Mrs. J. [+lee también:
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), una chica mucho más joven, está embarazada de otro hombre y ha programado un aborto ilegal con el veterinario del pueblo (Stefan Bundalo) que no sale de acuerdo a lo planeado. Cada vez que se “reinicia” la presentación, más y más piezas del rompecabezas de la narración encajan en su lugar, con escenas claves como las de dos visitas al veterinario y una excursión de pesca y caza que se retoma desde diferentes ángulos.

La película fue filmada en formato panorámico por el director de fotografía Strahinja Pavlović, y utiliza una gama de grises sucios y marrones turbios. La identidad visual de la cinta depende en gran medida de que se desarrolla en los pantanos de Banat (región noroeste de Serbia), lo cual no es algo en absoluto negativo. El sentimiento de aislamiento y desesperación se ve intensificado gracias al paisaje sonoro, compuesto por sonidos ambientales como el viento soplando, ramas pisadas, y motores de autos y botes. El diseño de producción de Maja Đuričić y el diseño de vestuario de Ivana Nestorović retratan una imagen realista de los aspectos menos glamurosos de la vida rural en Serbia.

El tercer acto, ambientado 20 años después de los eventos y enfocado en un Slobodan adulto (ahora un sacerdote interpretado por Boris Pingović) y su primo Goran (Nebojša Rako), interrumpe la corriente no lineal vista antes, pero el ritmo no deja de ser meditativo y deliberado. Temáticamente evoca a la última parte de la película de Derek Cianfrance, Cruce de caminos, pero más sosegada, y sirve tanto para un epílogo como para una conclusión de una película más que decente. 

Horizons fue producida por Cinnamon Film y Gray Tree Film.

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(Traducción del inglés por Natalia Ramos)

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