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CPH:DOX 2018

Crítica: Last Year in Utopia

por 

- Este documental alemán, de Jana Magdalena Keuchel y Katharina Knust, desvela la historia detrás de un ambicioso y fallido reality show con un lenguaje propio del teatro experimental

Crítica: Last Year in Utopia

Las directoras alemanas Jana Magdalena Keuchel y Katharina Knust recurren a técnicas propias del teatro experimental para reconstruir el ascenso y caída de uno de los reality shows más ambiciosos de la historia de la televisión en Last Year in Utopia. El documental ha competido estos días en el Festival de Cine Documental de Copenhague CPH:DOX.

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El relato se basa en la historia detrás de Newtopia, la adaptación de un exitoso programa holandés. Llegó a las pantallas alemanas en 2015, rodeado de una enorme expectación. Un año después de su cancelación y de las numerosas polémicas que rodearon su producción, algunos de los concursantes regresan en esta película al bosque en el que se rodó. La premisa inicial del reality consistía en reunir a un grupo e 15 personas, aislados en medio de la naturaleza, para que construyeran su propia sociedad desde cero. Todo debía ocurrir ante las cámaras, que registraban cada uno de sus movimientos y sin aparente intervención externa.

Pero la vida real nunca es lo suficientemente interesante como para satisfacer las necesidades diarias de un medio tan cercano al espectáculo como es la televisión. Los productores del programa intentaron casi de inmediato influir en el comportamiento y decisiones de unos participantes que, de algún modo, esperaban poder ser ellos mismos en esa utopía prefabricada.

En Last Year in Utopia, seis de esos concursantes pasean por las ruinas de lo que en su día fue su hogar. Se debaten entre la nostalgia del sueño que intentaron construir por sí mismos y la amargura de saber que las reglas del juego no fueron las que deseaban. Las directoras deciden que un actor vestido de blanco, a modo de alter ego de cada uno de ellos, los acompañe en este regreso. Reproducen algunos de los momentos más significativos de su convivencia frente a los propios ex concursantes, que en ocasiones actúan como ayudantes de dirección ante la teatralización de lo que vivieron. Recordar de forma directa lo vivido durante sus semanas de encierro dispara las emociones de los ex participantes del programa y facilita que se expongan ante la cámara de las directoras alemanas. El documental se convierte entonces en un reality dentro de un reality, un estudiado juego de muñecas rusas.

El componente de convivencia forzada por el aislamiento de estos concursos al estilo de Gran Hermano les conecta de forma inevitable con el existencialismo de la obra de teatro A puerta cerrada (Huis Clos), de Jean-Paul Sartre. Por eso muchos de ellos, como el caso de este Newtopia, se venden a sí mismos como un experimento sociológico. Hay algo de cierto en el concepto, por más que les pese a sus detractores y así lo muestra esta película. Keuchel y Knust prefieren recurrir a su compatriota Bertolt Brecht para completar la idea. El set en el que los actores reconstruyen algunos de los momentos que se vivieron en el concurso se compone apenas de unas cuantas líneas blancas trazadas en el suelo y mobiliario simple. La austera escenografía recuerda a la que el dramaturgo ideaba para sus textos; la misma que en su día aplicó Lars von Trier a sus películas Dogville [+lee también:
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]
(2003) y Manderlay [+lee también:
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(2005). 

Last Year in Utopia es una producción de la asociación alemana Werkleitz e.V. y formó parte de la edición de 2018 de Berlinale Talents.

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