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CANNES 2018 Fuera de competición

Crítica: El gran baño

por 

- CANNES 2018: Gilles Lellouche presenta un filme gracioso y efectivo sobre un improvisado grupo de perdedores que se juntan para formar un equipo de nadadores sincronizados

Crítica: El gran baño
Alban Ivanov, Jean-Hugues Anglade, Balasingham Tamilchelvan, Philippe Katerine, Benoît Poelvoorde, Mathieu Amalric y Guillaume Canet en El gran baño

“Lo que buscamos es gracia. Es poco probable que la encontremos pero busquémosla de todas maneras”. Es imposible no estar de acuerdo con la entrenadora, no hay nada de encantador ni de majestuoso en estos ocho hombres que están chapoteando en el agua a sus pies. De edades variadas, todas avanzadas, notablemente por debajo de la condición física necesaria y con malas actitudes mentales gracias a las dificultades de la vida: no hay nada de natural en estos hombres queriendo entrar al mundo de los deportes, mucho menos al del nado sincronizado. Pero natural o no, ellos ya tomaron su decisión. El gran baño [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, el segundo largometraje dirigido por el actor Gilles Lellouche; una comedia bien calibrada que no participa en el septuagésimo primer Festival de Cannes y que hace alarde de un elenco brillante. Un filme que le dio a los cansados espectadores del festival la oportunidad de relajarse, reír y no hacer muchas preguntas.

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“No puedes colocar una estaca cuadrada en un hoyo circular, y no puedes colocar una estaca circular en un hoyo cuadrado”. Esta es la premisa del filme, dicho por Bertrand (Mathieu Amalric), quien a pesar del apoyo de su esposa (Marina Foïs) lleva dos años luchando contra su depresión y que descubre la existencia de un equipo de nado sincronizado masculino en su piscina local. Delphine (Virginie Efira) lo acepta en el equipo; una ex campeona (alcohólica por un tiempo después de que su carrera llegara a un triste final cuando su compañera de nado sincronizado, la otra mitad del dúo profesional que conformaban juntas, sufriera una lesión seria), y junto con él en el agua está el clínicamente parlanchín Marcus (Benoit Poelvoorde en el papel de un jefe de un negocio pequeño al borde de la bancarrota), Laurent (Guillaume Canet en el papel de un director de una empresa seriamente impulsivo quien tiene que lidiar con los problemas de su familia; su hijo que sufre a causa de su tartamudez y su esposa que sufre de Tourette), el rockero, Simon (Jean-Hugues Anglade con lentes como de tonto y apenas sobreviviendo en su casa rodante y como limpiador en el comedor de la escuela secundaria de su hija), y el amable Thierry (Philippe Katerine un limpiador de piscinas cuya niñez fue mucho menos que agradable). 

Para completar al equipo tenemos al incomprensible y colosal Avanish (Balasingham Tamilchelva), al bondadoso Basile (Alban Ivanov) y a John (Félix Moati como un enfermero auxiliar quien es adicto a los tranquilizantes y tiene la capacidad de aguantar la respiración por cantidades anormales de tiempo. Habilidad que desarrolló cuando limpiaba cuartos en el asilo en donde trabaja). Este grupo de hombres llegará a conocerse muy bien, exponiendo sus defectos en la privacidad de los vestidores o en el bar después del entrenamiento en la piscina, para luego establecer un objetivo demasiado ambicioso: representar a Francia en el campeonato mundial de Noruega. Una meta que les permitirá a encontrar una nueva entrenadora tras la recaída de Delphine: La aterradora Amanda (Leïla Bekhti, en un papel en donde es estricta e impone disciplina). Y el veredicto: “Ella cree que somos basura, pero dice que es poco probable que los otros sean mejores”.

El gran baño es muy entretenida. Las líneas de los personajes (“De ahora en adelante, no respiramos”) son pronunciadas y actuadas de manera magnífica por un reparto excelente. Esto, y la agradable naturaleza de la película, se juntan para convertirse en sus mejores cualidades. Con los recursos necesarios desde el punto de vista de la producción, el filme avanza a un paso constante, reforzado por un grandísimo número de escenas llenas de humor, centradas en el tema de cómo recobrar la confianza, cosa que requiere de palabras y otros medios pero también de una gran cantidad de esfuerzo. Tema que está presente aunque la película quizás se enfocó demasiado en las tramas secundarias como para permitir que los cambios o transformaciones tomaran lugar con gracia; sin embargo, la atención que sí recibe resulta agradable y suficiente y el filme como un todo cumple con sus expectativas. 

El gran baño fue producida por Les Productions du Trésor y Chi-Fou-Mi Productions y coproducida por Cool Industrie, StudioCanal, TF1 Films Production y Artémis, y de sus ventas internacionales se encarga StudioCanal.

(Traducción del francés por Javier Campos)

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