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CANNES 2018 Fuera de competición

Crítica: The House That Jack Built

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- CANNES 2018: Lars von Trier explora con enorme fuerza los círculos del Infierno y su propia carrera en una película que, ante todo, no debe tomarse al pie de la letra

Crítica: The House That Jack Built
Matt Dillon en The House That Jack Built

El lobo no se transformó en cordero, al contrario. Regresa a la Croisette por primera vez desde su expulsión en 2011 Lars von Trier con la violenta inmersión artística en la cara oculta de lo humano que es The House That Jack Built [+lee también:
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, presentada fuera de concurso en el 71º Festival de Cannes. Una película que opera a dos niveles totalmente transparentes (proceder que el cineasta danés ya siguió en Nymphomaniac [+lee también:
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): uno puramente ficticio (y sin duda molesto para muchos) centrado en las actuaciones de un asesino en serie desprovisto de la mínima empatía e impulsado en la espiral fría y sádica de su adicción, y otro que evoluciona en la reflexión metafísica (una capa que también tendrá sin duda sus detractores) sobre el mal en general y la creación en particular. Por debajo de ellos, Lars von Trier nos cuenta su itinerario de realizador y cómo ha llegado a plantear películas que quienes interpretan de manera literal podrían catalogar como narcisistas, perversas, malsanas y manipuladoras. En realidad, no se trata de eso en absoluto, aunque sea exacto. Stanley Kubrick, citado en numerosas ocasiones a lo largo del metraje (desde el Jack de El resplandor hasta los cartuchos de La chaqueta metálica, pasando por una cierta inteligencia artificial…), no pretendería lo contrario, si bien el estilo torturado del danés se presta mucho más fácilmente a la polémica e incitará a muchos a acordarse del lobo y de la enfermedad mental a cada evocación a cargo de von Trier (esta vez argumentadas, por lo menos a su manera) del nazismo a través de Albert Speer y el campo de Buchenwald concebido en un lugar donde, por una extraña coincidencia de la Historia, Goethe tenía por costumbre ir a sentarse a la sombra de un árbol. Esa retórica del conflicto es un arte que trabaja hasta la putrefacción para una catábasis de la que no habría renegado Brueghel, el Viejo, autor de algunos cuadros que desataban reacciones terroríficas en su época.

Estamos aquí, en efecto, ante una bajada a los infiernos: cinco incidentes/asesinatos se extienden a lo largo de doce años en la trayectoria de Jack (el imperturbable Matt Dillon, en un papel dificilísimo), un asesino neurótico que padece delirios de grandeza, un ingeniero que querría ser arquitecto para construir su propia casa y que cruza el umbral del crimen gratuito sin conseguir por ello abrir la puerta hacia las zonas más oscuras (Lars von Trier. Volumen 1 de su cinematografía). Nuestro asesino entra en un vórtice sanguinario que apacigua solo a ratos su doloroso desequilibrio (un proceso explicado con una secuencia de animación fascinante sobre la sombra) y que lo lleva a tomar cada vez más riesgos en su hundimiento en lo negativo (lo opuesto de la luz). Así, el criminal se vuelve coleccionista y acumula los cadáveres en una cámara en frío y los fotografía. Después llega la hora de los asesinatos colectivos y de la taxidermia de los muertos, su rigidificación, antes de pasar al estadio en que matar se convierte en un oficio, con sus guerras psicológicas y su culto a la iconografía macabra (referencia explícita a Anticristo [+lee también:
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incluida). Por último, el itinerario del serial killer aparece sin acabar cuando las municiones no son las previstas, cuando el contenido deja de corresponder a la etiqueta. Ahí, el paso al mundo subterráneo con Verge (Bruno Ganz), que lo observaba desde el principio, oculto entre las sombras a la espera para la visita guiada del horno de donde nada escapa. 

Proyectada sin el tradicional trailer del festival de Cannes precediéndola, The House That Jack Built supone una obra godardiana para Lars von Trier, una película que es puro shock, un análisis clínico despiadado del sufrimiento y del crimen generalizado, fácil de hallar como indecente por la manera en que el cineasta se atribuye un rol pero rigurosamente imposible de barrer bajo la alfombra o de caricaturizar su propósito.

The House That Jack Built es una producción de Zentropa EntertainmentsZentropa International SwedenSlot MachineZentropa International FranceZentropa International Koln. Su agente de ventas internacionales es Trust Nordisk.

(Traducción del francés)

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