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TRANSILVANIA 2018

Crítica: Aurora Borealis: Northern Lights

por 

- El más reciente filme de la directora húngara de renombre Márta Mészáros se proyecta en la sección 3x3 del Festival de Transilvania

Crítica: Aurora Borealis: Northern Lights
Ildikó Tóth y Mari Törõcsik en Aurora Borealis: Northern Lights

Entre los premios honorarios entregados en la 17ª edición del Festival de Transilvania (desde el 25 de mayo hasta el 3 de junio, en Cluj-Napoca) se encuentra el Premio a la Carrera para la famosa directora Márta Mészáros, cuyo más reciente largometraje, Aurora Borealis: Northern Lights [+lee también:
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, se proyecta junto con sus clásicos Diario para mis hijos y Adopción, en la sección 3x3. A pesar de algunas torpezas y de ciertas decisiones dudosas en el guion y la dirección, el filme reafirma a Mészáros como maestra de la memoria y avivadora de viejos traumas.

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La reconocida actriz húngara Mari Töröcsik (también ganadora de un Premio a la Carrera en el Festival de Transilvania en el 2012) interpreta a Maria, una anciana que vive en un pueblo. Cuando Maria recibe una carta con noticias del pasado, la conmoción la hace caer en un coma. Su hija Olga (Ildikó Tóth) quien trabaja en Viena como abogada se apresura y vuelve a casa a cuidar de Maria. Después de una serie de eventos, Olga se da cuenta de que casi todo lo que sabía sobre el pasado de su familia es mentira…

Aunque quizás el filme es demasiado liberal con sus saltos y secuencias que van desde el presente hasta la Hungría y Austria de 1950, estas escenas retrospectivas cuentan la historia de Maria de manera efectiva. No es exactamente original, pero con algo de compromiso por parte de los actores con respecto a las actuaciones y con el talento que tiene la directora para revivir ese pasado, el público llega a un punto en donde se hace más fácil entender los retos de la vida de una mujer durante tiempos difíciles. Vemos a la joven Maria (Franciska Töröcsik) enamorarse del apuesto Ákos (Jozsef Wunderlich), pero pronto, los cambios políticos obligan a la joven pareja a escapar a Viena, la cual está bajo ocupación rusa. Todo lo que ocurre muestra cómo una persona puede ser como una mota de polvo que es arrastrada por los violentos vientos de la historia.

Aurora Borealis es un filme profundamente feminista, muestra a varios personajes femeninos poderosos tratando de sacar lo mejor de las más difíciles situaciones para sí mismas y para sus familias. Los personajes masculinos se muestran o inmaduros o poco fiables, a veces como simples distracciones, y otras veces como violentos obstáculos menores para mujeres que siguen adelante por medio de pura fuerza de voluntad. Incluso las mentiras de Maria sobre su juventud, sin importar cuán preocupantes sean para Olga, son un símbolo de su fuerza: al negar el pasado, Maria ha triunfado y ha creado una nueva historia para su familia. Podrá ser artificial, pero para Maria, es una verdad merecida.

Pero lo que resulta más impresionante sobre Aurora Borealis es que de alguna manera hace que el público piense sobre las guerras y tragedias actuales. Los horrores que Maria tuvo que enfrentar en el pasado ahora ocurren no muy lejos de Europa. Podrán estar confinados a la periferia de nuestra atención, a una distancia cómoda y acordonados detrás de la pantalla de los televisores, pero sí ocurren. A pesar de sus fallos, Aurora Borealis es una invitación a la empatía y debe ser apreciada por eso.

Aurora Borealis: Northern Lights fue producida por Filmteam (Hungría) y coproducida por Nordic Productions (Lituania). Los derechos internacionales del filme los tiene Hungarian National Film Fund. Cine Europa lo distribuirá en Rumanía este verano.

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(Traducción del inglés por Javier Campos)

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