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PULA 2018

Crítica: Mali

por 

- Antonio Nuić da lo mejor de sí mismo en este drama policíaco de relevancia social y ritmo progresivo que ha sido premiado en Pula

Crítica: Mali
Vito Dijak en Mali

Sorprendentemente, el último y más esperado prestreno mundial en la edición 2018 del Festival de Cine de PulaMali [+lee también:
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, escrita y dirigida por Antonio Nuić (All for FreeDonkey [+lee también:
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), es una especie de secuela. O, dicho con más precisión, una entrega en una serie de cortos y largos sobre los mismos personajes. Estos aparecieron por primera vez en uno de sus cortos estudiantiles, alcanzando la fama nacional en el último capítulo del bien recibido tríptico Sex, Drinks and Bloodshed, sobre el tema de los hooligans del fúbtol en Croacia, en el que una noche viendo un partido entre amigos toma un rumbo impredecible, desenterrando secretos peligrosos.

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Unos 13 años más tarde, el niño que era un bebé en la película anterior, Mali (el deslumbrante primerizo Vito Dijak), está a punto de terminar la educación primaria. Su madre, Martina (que no aparece en el film), está muriendo de cáncer, y su padre, Frenki, interpretado por el padre real de Vito, Franjo Dijak (Goran [+lee también:
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), ha salido de la cárcel cambiado, sin dejar atrás sus hábitos criminales, pero mostrando una mayor experiencia. El problema es que en cuanto Martina muere, sus padres denuncian a Frenki para ganar la custodia de Mali y probablemente obtenerla, a pesar de que al chico le va mucho mejor en la vida desde la vuelta de su padre: sus notas, su comportamiento y su habilidad en el ajedrez han mejorado. Sin embargo, Frenki tiene un plan que no solo implica los testimonios de los empleados del colegio de Mali, sino también los de sus nuevos socios, el sórdido abogado Vladek (Robert Ugrina) y el policía corrupto Majić (Živko Anočić), así como varios amigos que son unos perdedores, Boki (Bojan Navojec), Raks (Rakan Rushaidat) y Kečo (Hrvoje Kečkeš). Mientras tanto, el violento agente de policía Slišković le sigue los talones.

En Mali, Nuić refuta la teoría hitchcockiana del "drama como la vida sin las partes aburridas". Casi todo lo que vemos son personas inmersas en situaciones y rituales ordinarios: amigos charlando, bebiendo, tomando drogas, disfrutando una fiesta de cumpleaños y una excursión, todo lo cual se inscribe en una trama policíaca convincente, mientras que la acción sucede fuera de pantalla. Su descripción como la "Sospechosos habituales croata" quizás le asegure un lugar en el circuito de festivales antes de llegar a los cines en invierno del 2019.

Este film austero de 90 minutos funciona mejor de lo esperado para un drama policíaco ambicioso y con ambientación croata gracias al certero guion de Nuić, con diálogos que mezclan crudo realismo y frescura sin esfuerzo, y su soltura como director aprovecha al máximo las habilidades de su equipo (compuesto por sus colaboradores habituales). La fotografía de Radislav Jovanov Gonzo (que cambia la paleta de colores según la localización, ya sea urbana o rural, adaptando también la longitud de los planos al estado de ánimo) es impresionante, al igual que la trepidante banda sonora de Hrvoje Štefotić.

El reparto también ha sido aprovechado con maestría. Franjo Dijak, Rakan Rushaidat, Bojan Navojec y Hrvoje Kečkeš tienen sin duda parte del mérito en la creación de sus personajes junto con Nuić, desde sus tiempos estudiantiles hasta el futuro. Ahora, el grupo se ha reforzado con Robert Ugrina y Živko Anočić (que logra ser temible e inteligente al mismo tiempo), y especialmente por Vito Dijak, cuya interpretación medida y controlada no suele verse en niños actores. Quizás representa un futuro brillante para el panorama interpretativo croata, mientras que su personaje se enmarca, irónicamente, en el futuro distópico y oscuro de la sociedad croata si siguen creciendo tendencias peligrosas y bien organizadas como el crimen y la corrupción.

Mali fue producida por las compañías croatas Propeler Film y Alka Film; los derechos mundiales todavía están disponibles.

(Traducción del inglés)

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